“Cuba es una cárcel grande donde, si te portas mal, te meten en otra pequeña”

“Cuba es una cárcel grande donde, si te portas mal, te meten en otra pequeña”

El Padre Alberto Reyes Pías, de Esmeralda, en Camagüey, aseguró que en la Isla se vive en esclavitud, una condición marcada por el hecho de “vivir sin honor, sin respeto, sin honra”

Padre Alberto Reyes Pías, Cuba, Iglesia
Padre Alberto Reyes Pías (Foto: Facebook/Alberto Reyes)

MIAMI, Estados Unidos. – Cada vez son más las voces de la Iglesia en Cuba que siguen denunciando públicamente la situación que atraviesa la Isla.

Si hace dos semanas fue Jorge Luis Pérez Soto, sacerdote de la Parroquia San Francisco de Paula, quien arremetió contra el régimen por gobernar en perjuicio del pueblo, ayer fue el padre Alberto Reyes Pías, de Esmeralda, en Camagüey, quien se pronunció contra la injusticia.

En una extensa publicación colgada en su perfil de Facebook, el religioso cubano abordó con amplitud los problemas que aquejan a la nación.

“Cuba es una cárcel grande donde, si te portas mal, te meten en otra más pequeña. Y como cárcel al fin, nos sentimos controlados. Tenemos miedo a decir lo que pensamos, a decir lo que queremos. Tenemos miedo a que de un modo u otro nos bloqueen el estudio o el trabajo, que nos hagan la vida más difícil de lo que ya es. Tenemos miedo a que nos citen y nos ‘regañen’, advirtiéndonos de nuestra ‘mala conducta’”, señaló.

El Padre aseguró que en la Isla se vive en esclavitud, una condición marcada por el hecho de “vivir sin honor, sin respeto, sin honra”.

“Y mientras tanto, seguimos cantando nuestro Himno nacional y repitiendo que ‘en cadenas vivir es vivir, en afrentas y oprobio sumidos’… ¿Y no es esclavitud vivir con miedo a decir lo que se cree y se piensa?, ¿y no es esclavitud no poder decidir sobre la propia vida y sobre la vida de nuestra patria?, ¿y no es de esclavos vivir teniendo como horizonte sobrevivir o irse del país?”, cuestionó el párroco.

Reyes Pías sostuvo además que el miedo se ha convertido en una condición que traspasa la cotidianidad y que define a la mayoría de los ciudadanos de la Isla.

“Tenemos miedo, nacemos en el miedo, crecemos en el miedo, vivimos en el miedo… Entendámoslo de una vez: siempre tendremos miedo, y nunca haremos nada si no aprendemos a vivir a pesar del miedo, si no actuamos según nuestra conciencia mientras el miedo fluye por cada una de nuestras arterias”.

Para el religioso, “el comunismo es una gran mentira” y “Cuba es como un gran teatro, donde nos mentimos unos a otros como parte de una obra que ya no necesita ser ensayada”.

“Que somos una potencia médica: mentira. Que el sistema de educación es extraordinario: mentira. Que somos internacionalistas por pura generosidad: mentira. Que el Noticiero Nacional de Televisión muestra la realidad del pueblo: mentira. Que las manifestaciones del 1ro de mayo y del 26 de julio son naturales y voluntarias: mentira. Que las brigadas de respuesta rápida no son otra cosa que la reacción espontánea del pueblo enardecido que defiende a su Revolución: mentira. Que no tenemos presos políticos: mentira. Que en Cuba se respetan los derechos humanos: mentira. Que no existe la oposición y la disidencia: mentira. Que como pueblo apoyamos incondicionalmente el socialismo: mentira. Que creemos que el sistema electoral es el mejor del mundo: mentira. Que la vida digna de la ancianidad está garantizada: mentira. Que somos felices aquí: mentira”, expresó el Padre.

Alberto Reyes Pías también cuestionó el rol de la Iglesia en Cuba, cuyo “silencio cómplice” no hace más que legitimar el sufrimiento de los cubanos.

“No puedo menos que decir con dolor, que sufro el silencio de mis obispos. No es verdad que la Iglesia no ha hablado, no es verdad, porque la Iglesia somos todos, y muchos laicos, sacerdotes, religiosas, incluso algún obispo en lo personal…, hemos dicho lo que pensamos y lo seguimos diciendo”.

El sacerdote apuntó que Cuba “necesita un cambio” y que, a juzgar por las condiciones políticas que se viven en la Isla, “solamente la Iglesia católica está en condiciones de liderar un diálogo y de proponer una transición”.

“Hay mucha gente empujando en la dirección correcta, mucha gente comprometida, tenaz y valiente. Hay mucha gente en el extranjero apoyando a este pueblo y luchando por esa transición, pero desde donde están no tienen el poder para provocar un cambio interno”, sentenció.

En la misma línea, el pasado 18 de octubre, el religioso Jorge Luis Pérez Soto hizo referencia a la imposición del poder político por sobre la voluntad popular en Cuba, hecho que catalogó como un lastre para “el bien común”.

Durante una lectura del tiempo ordinario en la Parroquia San Francisco de Paula, en La Habana, el sacerdote destacó que “cuando un gobernante no está dispuesto a dimitir, a quitarse del medio por el bien común, por el bien de su pueblo, por el bien de su sociedad… es un tirano”.

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