Cierran tenería y dejan un centenar de obreros en paro

Trabajadores de La Vaquita reciben el 60 por ciento de su salario, unos diez dólares al mes

Tenería La Vaquita-José A. Fornaris

LA HABANA,  Cuba, 14 de junio de 2013, José Antonio Fornaris/ www.cubanet.org.- En los primeros días de abril, la tenería La Vaquita fue cerrada. El establecimiento situado en las afueras del poblado Las Guácimas, del municipio 10 de Octubre, estuvo en funcionamiento desde 1953.

¿Qué sucedió para que seis decenios después, en pleno proceso productivo, esa mediana industria fuera clausurada y cerca de un centenar de trabajadores se quedaran a la deriva. Uno de ellos narra algunos pormenores.

“Se apareció el Ministro de Planificación y Finanzas, Adel Izquierdo, y dijo: esta fábrica queda cerrada, está contaminando las aguas de la cuenca Vento-Almendares. Y ya, aunque nadie estuvo de acuerdo con esa decisión.

“Incluso, un compañero dijo: Se cerraron hace un tiempo más de 70 centrales (azucareros) y ahora se están cerrando fábricas, pronto vamos a estar como los indios. Nuestra inconformidad no valió de nada”.

Cerrar una industria que la mayor parte de su producción es dedicada a la exportación en un momento en que el gobierno clama para que sean aumentados los renglones exportables, por un problema de dañó al medio ambiente, puede verse como algo muy loable.

Pero teniendo en cuenta que el Estado se adueñó de esa fábrica en 1960, la pregunta llega por gravedad: ¿En 53 años ese gran aparato no pudo resolver, utilizando las medidas tecnológicas adecuadas, el problema de la contaminación al manto freático de ese establecimiento?

El día 22 del propio mes de abril, el semanario Trabajadores publicó una carta de los obreros de La Vaquita en la que éstos manifestaban su total desacuerdo con el cierre definitivo de su centro de labor.

Tras la publicación de la misiva, agrega la fuente, un funcionario de la CTC (Central de Trabajadores de Cuba), se presentó en La Vaquita.

“El hombre dijo que ellos (la CTC) no cerraban fábricas. Que él estaba ahí para conocer qué iba a pasar con los trabajadores. En ese momento, se dijo que entre 45 y 50 pasarían a trabajar en la tenería de Guanajay; ahora se dice que los que van a ir para allá, son 10 ó 12, y al resto se les trataría de reubicar en otros lugares”:

Este 10 de junio, Trabajadores publicó la reseña de otra carta relacionada con el caso.

Solidarizados con los trabajadores de la tenería La Vaquita, recién clausurada, nos escriben los obreros sindicalizados del establecimiento Calzado Imperial, de la empresa Producciones Industriales Cabildo, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.

Hace muchos años, plantea la carta, laboramos con la piel de esta tenería, con la cual hemos producido miles de pares de zapatos de todo tipo, entre ellos, las botas de trabajo de constructores, pilotos, y mecánicos.

Mientras las cartas van y vienen, los cerca de cien trabajadores de La Vaquita, exceptuando a un pequeño grupo encargado del mantenimiento de los dispositivos técnicos, reciben nada más que el 60 por ciento de su salario.

Los salarios en Cuba son de miseria, el promedio es de  438 pesos mensuales, menos de 18 dólares. Entonces no es muy difícil concluir que esos obreros o están pasando hambre o su situación  es menos envidiable que nunca.

Al parecer, se quiere dar la imagen de que todo es un asunto entre los trabajadores de una industria y el ministerio del ramo, que el Estado o la sacrosanta revolución no tiene nada que ver en la problemática surgida.

Pero puede alguien creer eso cuando el Estado en Cuba, amén de policiaco, también ejerce el monopolio de toda la actividad industrial en la isla.

La lógica más elemental indica que él es quien tiene que resolver la situación creada a ese centenar de trabajadores, aunque eso quizás sea una quimera, porque si el Estado en Cuba jugara el rol que le corresponde, el país no estuviera una situación tan calamitosa.

Josefornaris@gmail.com

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