Centros gastronómicos en Cuba se quedan sin ofertas ante la escasez

Centros gastronómicos en Cuba se quedan sin ofertas ante la escasez

Los crecientes precios de los productos alimenticios y la desaparición de muchos otros han obligado a los cuentapropias a buscar salidas de emergencia

Cafetería en Santiago de Cuba donde se venden panes y comida. Foto cortesía del autor

SANTIAGO DE CUBA, Cuba.- “No hay jamón, no hay chorizo, y tampoco camarones”, enumera una camarera de la pizzería estatal Fontana di Trevi, ubicada en la calle Enramadas de Santiago de Cuba, mientras recoge los pedidos de algunos comensales. Estas palabras se repiten también en otros centros gastronómicos de la urbe, que operan bajo la Dirección de Gastronomía y Servicios, como el restaurante Turquino, radicado en el conocido edificio 18 plantas del centro urbano Sierra Maestra, donde son más las recetas en falta que las ofertas.

Claudia, una cliente del restaurante estatal El Capitolio, reprochó la ausencia de productos en el menú además de la larga espera a la cual se sometió para entrar con su familia. “Tres horas sentados aquí y ahora tú me dices (dirigiéndose al camarero) que no hay jamón, y que tampoco hay refresco. Eso me lo tenías que haber dicho antes de tomar la orden, porque hace bastante tiempo que la hice. Y cuando pienso que me vas a traer los espaguetis me dices que ¡no hay jamón!”, se le escuchó decir mientras recogía sus pertenencias para retirarse del lugar.

Escenario similar se evidencia en las cafeterías, restaurantes, dulcerías, entre otros establecimientos estatales, donde cada vez más la merma de ofertas se hace presente.

Este es el caso de Clara, una repostera que ha tenido que parar su negocio por falta de materias primas. “La harina no aparece con facilidad, y el precio en la calle ha subido de tal modo que casi no da resultado hacer los cakes. Los vendía a 40 pesos (1.60 USD), pero con la falta de productos ahora los tengo que vender a 70 pesos, y a ese precio la gente no los quiere comprar. Así que paré hasta ver si se normaliza la cosa, ahora solo estoy haciendo cuando me los encargan, que es casi nunca”, alegó.

En ausencia de mercados mayoristas, los cuentapropistas cubanos han quedado desamparados por la escasez, sin opciones para abastecer sus negocios pese a que en varias ocasiones se ha reiterado en los medios oficiales que se abrirían tiendas con precios inferiores. Pero la anhelada posibilidad parece no llegar, y los pequeños emprendedores continúan teniendo que ingeniárselas para poder mantener sus negocios eludiendo multas, altos impuestos y una desmedida persecución policial, que se ha agudizado con la escasez en la isla.

El Negro, quien funge como administrador de una cafetería en el casco histórico de Santiago de Cuba, asegura que “esto esta malo para todo el mundo. El queso está desaparecido, y la harina para la masa de las pizzas también. Eso provoca que tengamos que inventar para poder seguir el negocio, porque de dónde vamos a sacar las materias primas si no las hay en ningún lugar”.

Cafetería particular en la calle San Francisco. Foto cortesía del autor

El cuentapropista confesó que ante la escasez en los mercados gubernamentales adquiere muchos de sus productos en el mercado informal, “donde sale más barato y se puede encontrar lo que se necesite”, y especificó que recurre a tal solución cuando no encuentra los productos en la red de Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD) o mercados en Moneda Nacional, “porque mi negocio mantiene a 4 niños y no los voy a dejar desamparados”, justificó.

“Cuando el aceite se desaparece lo compramos con los mismos trabajadores de la fábrica. Ellos te lo venden más barato y todo el que uno quiera. Cuando no hay queso en los mercados estatales llamo a unos cuantos socios y me lo traen directico hasta la casa, y así con las demás cosas”, dijo.

La escasez y la sobrevaloración de los productos, por otro lado, ha estropeado hasta los negocios más saludables en Santiago de Cuba. Ejemplo de ello es el restaurante La Veneciana, muy popular entre los santiagueros amantes de la cocina italiana.

El restaurante-pizzería, ubicado también en la céntrica calle Enramadas, se destaca por sus excelentes precios, calidades y ofertas, que van desde unos simples espaguetis o una pizza hawaiana, hasta una pizza “Frutti Di Mare”, más conocida como pizza con camarones, esta última una de las recetas más demandadas. Sin embargo, para los que visitan la instalación gastronómica en estos días algo ha cambiado: ya no hay olor a queso gouda y los camarones no saben igual.

“Antes iba a La Veneciana con frecuencia, pero ahora ya le he perdido el gusto. No hace mucho pedí una pizza con camarones y cuando me la trajeron los camarones parecían viejos, y no tenía queso Gouda sino queso proceso (queso industrial). Desde ese día no he ido más”, contó Arletis, una joven santiaguera.

CubaNet intentó contactar con algunos trabajadores de la instalación para comprobar la veracidad de las críticas, pero estos no quisieron dar declaraciones a la prensa independiente.

Entretanto, Rogelio es un emprendedor santiaguero que hace alrededor de tres años tiene una cafetería en el reparto Altamira donde vende panes y también las famosas cajitas, pero tras la desaparición del pollo, el arroz y otros productos, su demandada oferta de almuerzos y comidas se vio obstaculizada.

“El mayor problema no es la escasez sino los precios, disparados por estos días”, asegura Rogelio. “Una cajita de comida lo que más cuesta son 25 o 30 pesos, dependiendo de la oferta, pero el pollo ahora es más codiciado que la carne de res, y está a 30 pesos la libra con los particulares. El arroz también subió a 10 o 12 pesos la libra, y ni hablar de los frijoles que están hasta en 20 pesos. Así no hay quien gane, por eso quité el negocio, porque además de las pocas ganancias hay que pagar patente y a los trabajadores”.

Los crecientes precios de los productos alimenticios y la desaparición de muchos otros han obligado a los cuentapropias a buscar salidas de emergencia para no cesar sus actividades comerciales, a pesar de que en muchas ocasiones esas salidas estén asentadas en la obtención de productos “por la izquierda”, mediante rejuegos con trabajadores en fábricas, tiendas, y, en los peores casos, a través de los propios administradores y funcionarios de los centros estatales.

Restaurante-Pizzería Roma. Foto cortesía del autor

“Aquí de una manera u otra todo el mundo le roba al Estado, porque ellos son los primeros que nos roban a nosotros, y ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón”, asegura El Negro.

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