Celebran exposición felina en Cuba

Celebran exposición felina en Cuba

Un jurado especializado decide los tres primeros lugares y el Premio de la Popularidad es otorgado por el público

LA HABANA, Cuba. – En el Crystal Palace de Londres se celebró, en 1871, la primera gran exhibición de gatos. Aquella competencia en la cual predominaron los ejemplares europeos de pelo largo y pelo corto, fue el comienzo de una afición que cruzó el Atlántico hacia los Estados Unidos, y de allí, gradualmente, se extendió a algunos países de América Latina.

La cría y exposiciones de gatos de raza tardaron mucho tiempo en llegar a Cuba. No fue hasta el año 1991 que se fundó la Asociación Cubana de Aficionados a los Gatos (ACAG), una entidad genealógica no gubernamental, acogida al estatal Ministerio de la Agricultura (MINAGRI). Desde 1993 se encarga de preparar dos exhibiciones felinas al año, una Mini Expo que acontece en primavera o verano y la Gran Expo que se celebra el tercer domingo de diciembre, donde concursan gatos de raza y sin pedigrí.

En las competencias se evalúa cada ejemplar según el paradigma de su raza. Un jurado especializado decide los tres primeros lugares y el Premio de la Popularidad es otorgado por el público, que aprovecha estos eventos para apreciar ejemplares poco usuales y aprender acerca de la diversidad de especies, sus características y hábitos; una aproximación que contribuye a deshacer los perjudiciales mitos en torno a los gatos como mascotas.

El gato ganador del Primer Premio obtiene puntos que le permiten avanzar en su carrera certificativa, pasando por varios escaños: Campeón, Bicampeón, Gran Campeón, Campeón Supremo, Gran Campeón Supremo y Salón de la Fama.

La ACAG es la única de su tipo en la Isla autorizada por el Ministerio de Justicia a expedir certificados de pedigrí. En su registro han sido inscritas las siete razas existentes en Cuba, todas activas, en proceso de reproducción y cada una con su propio club de aficionados. De ellas, tres (pelo corto cubano, pelo semilargo cubano y azul cubano) son autóctonas; aunque no han alcanzado aún la categoría de pura raza. Luego le siguen los persas, bengalíes, balineses y siameses; siendo estos últimos los más admirados por el público neófito.

La valoración de los felinos en concurso corre a cargo de un Colegio de Jueces perteneciente a la Asociación, que todos los años imparte capacitaciones a personas interesadas en el tema. Los aspirantes se preparan de forma independiente, estudiando los estándares internacionales de cada raza, y luego sus conocimientos son evaluados a través de seminarios.

Uno de los principales desafíos para el mantenimiento de animales tan delicados es la comida. La ACAG tiene un convenio con la Empresa de Cárnicos y el Centro para la Elaboración de Alimentos (CENPALAB) con el fin de adquirir determinadas vísceras de cerdo y galletas para gatos producidas en Cuba. Pero el suministro continúa siendo insuficiente y la mayoría de los gatos, sean o no de raza, rechaza el pienso que se fabrica en CENPALAB.

Con la autorización del MINAGRI, a los asociados que se dedican a la crianza o están inmersos en el proceso de perfeccionamiento de la raza, se les vende una cuota de carne en dependencia de la cantidad de ejemplares que posean, su participación en exposiciones y su vínculo con la Asociación. El resto tiene que realizar un gran esfuerzo para comprar otras variantes nutricionales necesarias de acuerdo al tipo de gato que tiene en casa.

Otro de los problemas que enfrenta la ACAG es que tanto asociados como público en general, cree que la entidad se dedica a la protección de animales. Ello trae como consecuencia que acojan a un número excesivo de gatos contando con obtener apoyo institucional para su alimentación y cuidado; pero si bien la Asociación reconoce y favorece la labor de las organizaciones protectoras, su objetivo es la crianza, la reproducción y el perfeccionamiento de las razas en Cuba.

Como casi todas las organizaciones no gubernamentales, la ACAG registra una aguda escasez de artículos imprescindibles para su funcionamiento, como jaulas, alimentos adecuados, mesas para las exposiciones, personal sensibilizado con el trabajo que realizan y mecanismos de transportación más económicos. A pesar de disponer de medios para comprar lo que necesitan, muchos de los insumos no pueden ser adquiridos en Cuba porque no los hay.

Si se considera que las opciones para alimentar a un felino corriente son limitadas, puede suponerse cuán complicado resulta mantener apropiadamente a los gatos con pedigrí. En Cuba hasta el picadillo de pescado de río es difícil de conseguir, circunstancia que hace doblemente admirable el esfuerzo que realizan los dueños de los felinos para conservarlos saludables y hermosos dentro del estándar de competencia.

Ante tantas dificultades la ACAG procura sostener su objeto social, una labor que requiere de personas jóvenes, comprometidas y dispuestas a ayudar en la divulgación de las actividades institucionales; preparar las exposiciones; participar en los eventos y, sobre todo, contribuir a crear conciencia acerca del amor y cuidado hacia la especie doméstica más maltratada en Cuba.

Acerca del Autor

Ana León y Augusto César San Martín

Ana León y Augusto César San Martín

Periodistas independientes. Residen en La Habana

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