Campesinos cubanos alertan a Bachelet sobre riesgo de hambruna en la Isla

Campesinos cubanos alertan a Bachelet sobre riesgo de hambruna en la Isla

Campesinos advirtieron a la Alta Comisionada sobre “tácticas estalinistas” empleadas por el régimen para mantener el control absoluto sobre la producción agrícola

Cuba, Campo, Agricultura
Agricultura en Cuba (Foto: de archivo)

MIAMI, Estados Unidos. – Campesinos cubanos enviaron una carta a la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, alertando sobre la posible ocurrencia de una hambruna en la Isla.

La misiva, firmada por la Liga de Campesinos Independientes de Cuba y la Federación de Mujeres Rurales (FLAMUR), expone la grave situación que atraviesa el país y advierte sobre las “tácticas estalinistas” empleadas por el régimen de La Habana para mantener el control absoluto sobre la producción agrícola.

“El gobierno ha recrudecido su guerra económica de confiscaciones y arrestos arbitrarios contra los campesinos. Sus métodos actuales no son muy diferentes a los del Comunismo de Guerra –que Lenin tuvo que rectificar– o los de Stalin cuando indujo la hambruna en Ucrania que costó la vida a millones de personas”, señala la carta.

Ambas organizaciones hicieron referencia a la ola de arrestos, detenciones y confiscaciones llevadas a cabo por la dictadura como parte de la supuesta lucha contra el contrabando y el acaparamiento.

“Nos presentan como bandidos egoístas a nuestros hermanos de la ciudad y sin embargo somos portadores de la solución para evitar una hambruna a la población”, añade el texto.

Tanto la Liga de Campesinos Independientes de Cuba como FLAMUR precisaron a Bachelet que el régimen de la Isla ignoró una iniciativa lanzada el pasado mes de abril para eliminar las trabas y regulaciones que asfixian al sector agrícola.

“En nuestra demanda pública ‘Sin Campo no hay País’, dirigida en el mes de abril al presidente Díaz-Canel, presentamos cinco puntos que pueden evitar la tragedia: entrega de títulos de propiedad en lugar de usufructos limitados, libertad para producir, vender e incluso exportar e importar sin mediación estatal y una moratoria de impuestos por diez años para trascender la crisis actual”.

En la carta, los campesinos piden a Bachelet que aborde el asunto con el régimen de la Isla antes de que la situación se vuelva insostenible.

“Invite al gobierno cubano a inspirarse en el valor político de los dirigentes vietnamitas que, después de acudir a la ayuda de la comunidad internacional para alimentar su hambreada población, emprendieron el camino de reformas que los hizo autosuficientes y exportadores de alimentos en apenas cinco años”.

 

A continuación, reproducimos íntegramente el texto de la carta: 

PEDIMOS SU URGENTE GESTIÓN PARA PREVENIR UNA HAMBRUNA EN CUBA 

Distinguida Sra. Bachelet, 

En Cuba se nos avecina una hambruna que puede ser evitada. Su causa no es externa ni tampoco relacionada con un desastre natural. La hambruna que se asoma en el horizonte cubano es consecuencia del feroz bloqueo interno de nuestras fuerzas productivas por el gobierno nacional.

Una declaración reciente de un grupo de sus relatores y expertos hizo un llamado a levantar las sanciones a ciertos países y menciona a Cuba entre ellos. Por favor, le pedimos que comparta con ellos esta carta.

En el caso de Cuba podemos asegurarles que el embargo de EEUU no impide al gobierno cubano comprar cada año toneladas de alimentos a ese país que luego vende a la población a notables sobreprecios. Tampoco están incluidas las medicinas en esas sanciones.

Cuba importa el 80% de sus alimentos por la incapacidad estatal para producirlos. Si ahora el gobierno cubano no tiene dinero para adquirirlos es porque además de su mala gestión económica y el impacto del COVID-19 sobre el turismo, no ha cumplido con sus compromisos de pago de los intereses de las deudas contraídas después que sus acreedores les perdonaran miles de millones de dólares hace apenas cinco años.

Pero hay algo que muchos ignoran: las empresas cubanas privadas que puedan documentar esa condición no están incluidas en las sanciones de EE.UU. Cualquier empresa de EE.UU. puede comerciar y hasta invertir en ellas, pero el gobierno cubano nunca lo ha permitido. Cuando en 2016 la corporación Nestlé quiso comprar café directamente a los campesinos el Estado cubano se interpuso en esas relaciones y las hizo imposibles.

Los campesinos cubanos tenemos las tierras en usufructo, sin títulos de propiedad, están regidos por un sistema de acopio que monopoliza su producción y la comercialización de los mismos, son agobiados por impuestos, acosados con continuas inspecciones y sometidos a confiscaciones de sus cosechas y aperos de labranza. Nos han declarado una guerra económica en la que participan operativos especiales de las fuerzas armadas y la policía mientras desarrollan con su monopolio de medios de comunicación constantes campañas de asesinato de nuestra reputación. Nos presentan como bandidos egoístas a nuestros hermanos de la ciudad y sin embargo somos portadores de la solución para evitar una hambruna a la población.

En nuestra demanda pública “Sin Campo no hay País”, dirigida en el mes de abril al presidente Díaz-Canel, presentamos cinco puntos que pueden evitar la tragedia: entrega de títulos de propiedad en lugar de usufructos limitados, libertad para producir, vender e incluso exportar e importar sin mediación estatal y una moratoria de impuestos por diez años para trascender la crisis actual. El gobierno la ha ignorado al tiempo que ha recrudecido su guerra económica de confiscaciones y arrestos arbitrarios contra los campesinos. Sus métodos actuales no son muy diferentes a los del Comunismo de Guerra –que Lenin tuvo que rectificar– o los de Stalin cuando indujo la hambruna en Ucrania que costó la vida a millones de personas.

Usted merece la gloria de haber contribuido a evitar una hambruna de dimensiones desconocidas a once millones de cubanos. Invite al gobierno cubano a inspirarse en el valor político de los dirigentes vietnamitas que, después de acudir a la ayuda de la comunidad internacional para alimentar su hambreada población, emprendieron el camino de reformas que los hizo autosuficientes y exportadores de alimentos en apenas cinco años.

Usted no es Walter Duranty, el corresponsal del New York Times en Moscú que se hizo cómplice de Stalin en ocultar al mundo el horror del hambre ucraniana durante el Holodomor. Hablar alto, claro y oportunamente al poder en nombre de los que no tienen voces, esa es su misión.

Confiamos en que comprenderá la urgencia humanitaria de este tema y hará lo que corresponde. Nosotros también lo hacemos. Los guajiros hablamos claro.

Respetuosamente, 

Lisandra Orraca Guerra, Federación de Mujeres Rurales, Capítulo Cuba

Esteban Ajete Abascal, Liga de Campesinos Independientes

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