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La Avellaneda: “No habiendo tragedias que leer, comencé a crearlas”

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MADRID, España.- Gertrudis Gómez de Avellaneda nació en Puerto Príncipe, actual provincia de Camagüey, el 23 de marzo de 1814.

Hija de un oficial de la marina española y una distinguida camagüeyana, desde muy pequeña mostró afición por representar tragedias literarias. Por convencionalismos de la época, le prohibieron leer obras dramáticas. “No habiendo tragedias que leer, comenzó a crearlas”, explicaría la propia “Tula”, como también le llamaban.

Este inicio temprano en la literatura la llevarían a convertirse en una de las escritoras más representativas del romanticismo español y precursora de la novela hispanoamericana. En el teatro, donde también cultivó grandes éxitos, sobresalen Saúl y Baltasar, esta última una de las grandes obras del teatro romántico.

A los 22 años La Avellaneda viajó a España, donde comenzó a escribir en periódicos bajo el seudónimo “La Peregrina”.

También como “La Peregrina”, en 1941 publicó Sab, la primera novela antiesclavista y una de las principales obras de la literatura cubana del siglo XIX.

En ella, además de la esclavitud, la escritora denuncia otras problemáticas sociales como la religión, el dinero y la represión de la mujer en una sociedad patriarcal.

El tema de género seguiría presente en su literatura, lo que la llevaron a estar entre las precursoras del feminismo moderno en España.

Por ejemplo, en su novela Dos mujeres (1842), defiende el divorcio ante un matrimonio no deseado, experiencia que estuvo a punto de vivir en carne propia, pues a los 13 años su abuelo materno le había arreglado un matrimonio por conveniencia. Tula, que desde muy joven demostró ir en contra de los convencionalismos sociales, se opuso a la unión.

En 1843 fundó la gaceta “Álbum del bello sexo o las mujeres pintadas por sí mismas”, destinada al público femenino.

El amor, casi siempre marcado por la tragedia, sería también recurrente en su vida.

En 1838, en Sevilla, conoce a Ignacio de Cepeda, quien será el gran amor de su vida. Con Cepeda tuvo una intensa relación, de la que se pudo conocer en profundidad por la amplia correspondencia que mantuvieron durante 16 años.

En 1844 conoce al poeta Gabriel García Tassara y durante un año mantienen una relación marcada por los celos y el orgullo. Tassara acusaba a Tula de liberal y arrogante. De él queda embarazada y, soltera, decide tener a la niña, que moriría 7 meses después de nacer.

Al año siguiente tuvo una breve tregua en su cadena de infortunios amorosos: Se enamora de Pedro Sabater, jefe político de Madrid, con quien se casa; pero este moriría enfermo en 1846. Gertrudis Gómez de Avellaneda busca calma durante un tiempo en un convento de la ciudad de Burdeos.

Diez años después contrajo matrimonio con el coronel Domingo Verdugo y Massieu. En abril de 1858, al dirigirse al Congreso, Verdugo y Massieu fue víctima de un atentado que le obligó a estar dos meses en cama. En 1859 se instaló en Cuba y falleció en 1863.

A diferencia de su vida amorosa, en lo profesional La Avellaneda se mantuvo cosechando éxitos hasta su muerte, el 1 de febrero de 1873.

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