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Una feria venida a menos

Lectura de poemas y minicuentos en la cafetería La Indiana el 5 de abril (Foto: Roberto J. Quiñones)

GUANTÁNAMO, Cuba.- En un recorrido que realizamos los días 5 y 6 de abril por los principales puntos de venta de la Feria del libro en Guantánamo, constatamos la ausencia de varios títulos que fueron los más buscados por los lectores en la Feria de La Habana. En comparación con otros años, en los que había que hacer largas colas para poder entrar, resalta la escasa afluencia de público al Pabellón Guantánamo y a la librería Asdrúbal López, la principal de la ciudad.

Apreciamos que se reiteran las reediciones de libros de contenido histórico y político, los diccionarios escolares, libros de cocina y los destinados a los niños, que esta vez, además de ofertarse en los puntos habituales, también se podrán adquirir en la nueva librería “El cochero azul”, ubicada en la ludoteca infantil.

También destaca la escasa oferta de textos de ficción, algo que varios intelectuales de prestigio han señalado como un problema a resolver en futuras ediciones del evento, como ya señaló el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo durante la realización de la feria en la capital.

La entrada a la principal librería de la ciudad era fácil el 6 de abril por la mañana. En años anteriores las colas eran enormes (Foto: Roberto J. Quiñones)

La prensa no ha anunciado —ni así se colige de la lectura del programa de actividades publicado— si se pondrán a la venta los libros de ficción El crimen del Estrella del mar, de Joseph O Connor, El Papa Verde, de Miguel Ángel Asturias, y Los hijos de la primavera, de Wallace Thurman, entre otros. Aunque todos los años los dirigentes del Instituto Cubano del Libro anuncian altas cifras de títulos a la venta lo cierto es que los más buscados llegan a la provincia en muy pequeñas cantidades, o nunca llegan durante el evento, y sólo cinco o seis meses después se reciben en las librerías. El mayor volumen de libros a la venta corresponde a textos de política y a la exaltación de figuras muy vinculadas al castrismo, los cuales no gozan de aceptación popular.

En el programa de actividades se advierte la ausencia de escritores significativos, algo que ha sido una constante en las últimas ediciones de la feria acá. Esta vez los más importantes de los invitados son el crítico literario Fernando Rodríguez Sosa y el investigador Elier Ramírez.

Este punto de venta no guarda ninguna relación con la Feria del Libro (Foto: Roberto J. Quiñones)

La mayoría de las actividades están constreñidas a presentaciones de libros. De entre las anunciadas, las que parecen más significativas son las de los libros De la confrontación a los intereses de la normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba, de Elier Ramírez y Esteban Morales, que hará el primero, y Mambisas del Alto Oriente cubano, del historiador local José Sánchez Guerra, pero nada se dice sobre la venta de títulos de pensamiento como Cuba: ¿fin de la historia?, de Ernesto Limia, Rehabilitación de la memoria histórica: Lunes de revolución en el campo intelectual cubano, de Gretehel Domenech Hernández, El imperio de la vigilancia, de Ignacio Ramonet y Paraíso perdido, de Frei Betto, los que todavía no han estado a la venta.

De los 12 títulos que esta vez publica la editorial provincial El Mar y la Montaña sólo cinco corresponden a autores guantanameros, algo que se ha ido convirtiendo también en una tendencia, como también lo es la discriminación a escritores incómodos quienes son excluidos del programa de actividades y hasta de antologías provinciales.

A pesar de las explicaciones ofrecidas por autoridades del Instituto Cubano del Libro acerca de que la publicación de libros en Cuba está subsidiada por el Estado, lo cierto es que los precios han aumentado significativamente en comparación con los años anteriores y hoy casi todos valen veinte pesos o más como promedio. Eso, en un país de tan bajos salarios y cuyo nivel de lectura decrece significativa y evidentemente, sobre todo entre la juventud, no favorece en nada el fomento del hábito de lectura.

Así estaba la calle Pedro A. Pérez, desde Crombet hacia Carretera, el 6 de abril por la mañana (Foto: Roberto J. Quiñones)

Se ha anunciado la presentación del texto Hacia una cultura del debate, también de Elier Ramírez. Sería muy bueno que los dirigentes del Partido, los de la Dirección Provincial de Cultura y del Centro Provincial del Libro así como sus testaferros del comité provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) lo leyeran y, sobre todo, pusieran en práctica sus enunciados.

Precisamente la ausencia de espacios de confrontación y debates donde se puedan expresar libre y respetuosamente las ideas, impide que libros de pensamiento como los señalados precedentemente y otros, alcancen resonancia significativa aún dentro del ámbito cultural más estrecho.

La UNEAC en Guantánamo, a cuyos 30 años de creada se dedica la Feria, ha sido incapaz de fomentar y mantener esos espacios de debate y tolerancia. Todo lo contrario: sus dirigentes apoyan la política discriminatoria y de exclusión puesta en práctica por orden de los mandantes. ¡Y se anuncian como la vanguardia artística del país!

Otra vista donde se aprecia la escasa presencia de público el 6 de abril en horas de la mañana (Foto: Roberto J. Quiñones)