Problemas en el transporte dejan a hospitales habaneros sin agua para reactivos

Problemas en el transporte dejan a hospitales habaneros sin agua para reactivos

El único camión que la repartía dejó de funcionar

La planta demineralizadora espera por su reparación hace mucho (Foto: Waldo Fernández)
La planta demineralizadora espera por su reparación hace mucho (Foto: Waldo Fernández)

LA HABANA, Cuba.- Si en los más de 30 hospitales de la capital y sus 82 policlínicas no faltaba el agua desmineralizada, imprescindible en los laboratorios clínicos para procesar muestras de análisis bioquímicos de los que depende el diagnóstico de un paciente, ese mérito tiene un nombre: Lázaro Acuña, un chofer con más de tres décadas de trabajo en la Planta Desmineralizadora de Agua de La Habana, ubicada en el municipio Cerro. Acuña maneja el único camión que reparte tan vital y necesario líquido en los centros de asistencia médica de la capital del país.

Sin embargo, los obstáculos que debe enfrentar este hombre a cargo de un desvencijado ZIL-130 soviético con treinta años de explotación no son pocos. “El vehículo está en un pésimo estado técnico: la defensa está aguantada con un candado porque ya no sirve, los frenos tampoco y casi siempre debo frenar con la emergencia. La licencia operativa y el permiso de circulación del vehículo están vencidos desde el año 2011 y no he podido renovarlos”, cuenta.

Señala además: “He reclamado ante el Ministerio de Transporte y el Ministerio de Salud Pública, donde explico la imposibilidad de seguir manejando el camión en ese estado, pero nunca se ha dado una solución a este problema. Yo debo estar sorteando constantemente a la policía y a los inspectores estatales pues cuando me piden los documentos todos están vencidos. Ellos no entienden y ahí mismo te ponen una multa de 500 o mil pesos”.

“Yo abastezco de agua desmineralizada desde el policlínico de Guanabo, al este de la ciudad, hasta los ubicados en Santa Fe o Jaimanitas, al otro extremo de la capital. También a todos los hospitales de La Habana, con la excepción del Hospital Naval y el Militar, que tienen planta propia. No puedo entender que esto no tenga una solución cuando veo que la Oficina del Historiador tiene varias pipas para regar plantas en la Alameda de Paula en muy buenas condiciones”, dice con pesar.

No es solo el camión y la posibilidad muy real de que algún centro de asistencia médica de la capital pueda quedarse sin agua desmineralizada por falta de transporte. Otro de los trabajadores de la planta se queja de las malas condiciones de trabajo: “Esto ni siquiera parece una planta, hace más de un año que la están reparando. Brigadas van y brigadas vienen, sin embargo el polvo y los escombros son los dueños del lugar. El espacio es muy reducido, solo tenemos dos burós y uno está roto; no hay climatización alguna, ni computadoras, nada”.

Otro trabajador que teme dar su nombre por miedo a represalias señala que “incluso el Consejo de la Administración Municipal quiso llevarse la planta eléctrica que tenemos en caso de que falle la electricidad, pero todos los trabajadores se opusieron y no se la pudieron llevar”.

En tanto, el gobierno cubano ingresa sumas multimillonarias por concepto de exportación de servicios médicos. Este rubro ha sido la principal fuente de ingresos del país en los últimos años.

Por lo pronto Acuña sigue a la espera de un motor nuevo para  su camión; “pero eso no se sabe cuando será, estoy esperando por esa reparación hace años”.

Waldo Fernández Cuenca

Waldo Fernández Cuenca (1985) Natural de Santa Clara. Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana en 2011. Ganó el Premio Periodístico de la Revista Palabra Nueva en el género Entrevista en 2010. Autor del Libro La Imposición del Silencio. Como se clausuró la libertad de Prensa en Cuba publicado por la editorial española Hypermedia en 2016. Colabora con la prensa independiente cubana desde 2013.

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