Perdono pero nunca olvido: la historia de una pegatina

Perdono pero nunca olvido: la historia de una pegatina

La obra reproduce la foto del marine estadounidense Richard Choinsgy encima de la escultura del apóstol José Martí

Graffiti "Perdono pero nunca olvido (foto del autor)
Obra “Perdono pero nunca olvido (foto del autor)

LA HABANA, Cuba.- La presencia de Barack Obama en Cuba suscitó distintas opiniones y controversias en el panorama nacional, desde las punzantes reflexiones de Fidel Castro –“El amigo Obama” — hasta los infinitos comentarios cargados de esperanzas que se generaron en las calles. Y es de este escenario heterogéneo de donde emerge una obra titulada “Perdono pero nunca olvido”, obra primera de un joven profesor de la universidad que para esta entrevista así que como para este trabajo artístico, ha preferido mantener el anonimato.

La pieza consistía en una pegatina que reproducía la foto del marine estadounidense Richard Choinsgy encima de la escultura del apóstol José Martí, y en su parte inferior se colocaba la frase que le da título a la obra. La foto reseña un evento ocurrido en marzo de 1949, cuando un grupo de los marines que había llegado a La Habana en una flotilla conformada por un portaviones, tres barreminas y un remolcador, en medio de una acalorada “diversión” deciden jugar con la escultura del héroe del Parque Central, ultrajando su imagen frente a todos los transeúntes, los que –vale la pena recodar– no permitieron que continuara desarrollándose tal acto y comenzaron una gran protesta.

“Esta intervención nace por mi incomodidad ante distintos acontecimientos ocurridos durante la visita de Obama. La manera en que los medios nacionales asumieron este suceso me pareció ficticia y superficial, pues según las propias palabras del presidente americano la intención de ellos no era secreta, tenía los mismos objetivos pero con otra estrategia. Luego de eso, cuando se celebra la última reunión con los empresarios cubanos te das cuenta que nadie hizo preguntas de verdad como: ¿quién me va a favorecer a mí como pequeño propietario? Cómo se me va a proteger cuando venga una super compañía americana y que alguien, por ejemplo, que renta su casita, luego de eso se quede sin posibilidades? ¿Cómo garantizamos que situaciones como esta no vuelvan a ocurrir?”

¿Por qué utilizar el espacio público si de alguna manera conoces ciertas estrategias para mostrar tu arte dentro de la institución por haber ya realizado algunas exposiciones de fotografía?

“El tema de las galería  es que está reservado para un público muy selecto y en la calles el publico es amplio, diverso. Partiendo de la experiencia obtenida con esta obra pretendo seguir trabajando en ambos espacios, en dependencia de lo que me pida cada producción pues estoy decidido a dedicarme a esto. Es algo que me ha gustado desde niño pero que por azares de la vida no llegué a desarrollar en una academia o de manera independiente.”

¿Cuándo decidiste hacer esta obra conocías de los riesgos que corrías, amén de que este tuviese un sabor que coincide en algún punto con la política desplegada por Cuba en relación a los Estados Unidos?

“Yo pregunté bastante y a mí todo el mundo me decía que eso era un riesgo en todos los sentidos si me cogía la policía. Pero es bueno decir que la idea mía no era ‘tirarle’ a nadie sino tal vez que fuera más abierta, que la gente tuviese la posibilidad de entender lo que quisiera, aunque ahora me parece que me quedó un poco explícito”.

¿Te interesa mantenerte en el anonimato porque trabajas para una institución pública?

“No me interesa por estar yo vinculado a una escuela, porque al final yo estoy haciendo un bien social. No creo que me boten de la escuela porque afectarían a muchos estudiantes más que a mí. Yo hago las cosas a mi forma que ellos asuman las posiciones que quieran. Adopto esta postura porque cuando en la calle uno firma sus obras la gente te va rastreando y vas creando un aura de información alrededor tuyo que luego siempre afecta a la nueva intervención. Si le pongo mi nombre, cada obra va a estar acompañada por el quién soy, qué hago, quién me paga?”

¿Pero en algún momento piensas insertarlo dentro del sistema-arte?

“Ahora mismo no, y quizás estoy actuando mal porque no conozco esas estrategias inteligentes para avanzar dentro del mundo del arte, pero me siento cómodo así. Cuando yo decida de aquí a un mes, un año, o tres, que no voy a ser más este tipo de obras, o que es tiempo de visibilizarlas dentro del sistema, lo haré.”

Pegatina en calle habanera (foto del autor)
Pegatina en calle habanera (foto del autor)

Estuviste detenido dos días y medio en la estación de Zapata y C, ¿cómo fue la experiencia?

“Yo estuve pegando impresiones irregularmente durante un mes por las principales arterias de La Habana: Infanta, San Lázaro, 23, L, Línea. El proceso era espontáneo, salía hacia alguna expo o disco y en el camino, como andaba con ellas, las iba poniendo.”

“El día que me arrestaron, lo estaba haciendo en el zinc que esta en 23 y 12, en el cual me habían dicho estaba permitido pegar promociones, así que me esmeré. Entonces un policía vestido de civil me dice que no puedo hacer eso ahí, y me dice que me vaya. Pero luego siento a alguien viene corriendo detrás de mí y era otro policía. Me montan a una patrulla y me llevan para la estación junto con un socio que me acompañaba.  Yo pensé que me iban a poner una multa y ya, pero era sábado, había carnavales, demasiada de gente y en lo que declaramos, deciden que deben ponerme en una celda a esperar.”

“Uno de los presos me dijo que hasta el lunes pues los fines de semana eran complicados. Yo traté de justificar el contenido del cartel con la acción pero uno de los oficiales que me entrevistó me dijo que yo no podía pegar ningún tipo de cartel sin autorización. Me preguntaron si tenía más carteles en casa y les dije, así que fueron conmigo y me los decomisaron.”

¿Qué tienes en mente ahora para hacer?

“Estoy pensando en algo que no se mezcle directamente con el gobierno. Esta primera acción fue muy política. Hay mucha gente que está haciendo el llamado arte político y yo no me creo capaz de aportar algo nuevo. Me interesa más indagar en las posibilidades de cada persona de responder a su responsabilidad ciudadana.”

“Lo que yo quería que la gente entendiera con esta obra es que primero no le podemos tener miedo al cambio, que hay que echar la partida, que no podemos cerrarnos. Pero lo segundo es que esa partida tiene que ser siempre de mutuo respeto y sin olvidar la historia, que es el objetivo fundamental de esta obra.”

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