Nuevo despojo de tierras en Guanabo

Nuevo despojo de tierras en Guanabo

A residentes de esa localidad las leyes los van a obligar a perder su terreno ante el Estado

Guanabo (playasdeleste.com)

LA HABANA, Cuba.- El ingeniero Wilfredo Sandoval vive en Habana del Este. Acostumbra a escuchar el noticiero matutino mientras se prepara para ir al trabajo. La semana pasada tuvo un salto en el estómago cuando casi por casualidad supo del ultimátum  para asentar en el  Registro de la Propiedad en la capital los solares yermos no inscriptos o desactualizados,  que vence el 31 de marzo.

Los medios en manos del gobierno apenas han divulgado la Resolución 114-07 del Ministerio de Justicia que expropiará los solares yermos en la capital que no estén inscriptos en el Registro de la Propiedad. La orden perjudicará a muchos desconocedores de la nueva normativa con la usurpación de sus tierras, que en una de sus partes, dice concluyente:

“Juan Miguel Herrera, director provincial de Planificación Física, anunció que quienes posean el título de la parcela y no acudan a la oficina del Registro de la Propiedad de su municipio en el período estipulado perderán ese poder en virtud del artículo 27.2 de la Resolución 114-07 del Ministerio de Justicia, en concordancia con el Artículo 15 de la Constitución de la República”.

Comenta Sandoval: “La mayoría de la gente cree que es suficiente poseer el título de propiedad, sin obligación del asentamiento en el Registro de la Propiedad porque hace más de medio siglo el régimen ignoró ese práctica urbanística que se remonta a la época colonial. El Gobierno castrista arrasó con el Registro de la Propiedad, el Registro de la Propiedad Intelectual, el Ministerio de Hacienda, el Tribunal de Cuentas y hasta con la Constitución de la República. Se vivió en un caos legal, que ahora quieren enderezar. Pienso que la eliminación del Registro de la Propiedad sirvió al gobierno para no reconocer la racha de confiscaciones de edificios y tierras. Tan desactualizado está que hoy muchas reclamaciones, búsquedas, inscripciones, precisan de engorrosos y largos trámites en los peores casos de Notaría, Arquitectura, Planificación Física, Urbanística”.

Sandoval, desesperado, ha intentado registrar a tiempo sus dos solares, uno de ellos heredado de su madre. Anda “de corre-corre”, en trámites entre los Departamento de Arquitectura, Planificación Física y Notaría, lugares atestados de solicitantes para diferentes trámites. Se exige documentos, certificaciones, que no siempre han resistido los avatares del tiempo, malas prácticas y las malas condiciones de conservación en más de medio siglo de abandono. Hace colas, junta papeles y paciencia. Le preocupa que el tiempo no le alcance, malgastado entre tanta burocracia y conocidos absurdos; el principal, escamotear la noticia a la ciudadanía

“Si se tratara de un asunto político como la reciente prohibición de entrada a Cuba de Luis Almagro, secretario general de la OEA, del expresidente de México, Felipe Calderón y la exministra y exdiputada chilena Mariana Aylwin, nos tendrían hartos con tantos comentarios por radio, televisión y periódicos, pero este de próximas confiscaciones de tierras ha pasado por los medios como leve susurro”, se queja Sandoval.

La Resolución plantea en otra de sus partes que el gobierno “emplea sus parcelas [confiscadas] en obras sociales o para que la población construya viviendas”.

Hoja de parra para encubrir despojo anterior y futuro. Vieja maña.

No es cierto, o enteramente cierta la afirmación. Basta caminar por cualquier pueblo de la isla para ver edificios en ruinas, que fueron viviendas o comercios confiscados décadas atrás a sus legítimos propietarios, hoy “curiosamente” derrumbados convertidos en solares yermos, improvisados vertederos de basura y focos infecciosos para darse cuenta de la realidad de esa afirmación que no se sostiene por sí misma. Lastimosamente, terrenos y edificaciones que muchas veces quedan abandonadas, destruidos sin el uso, pero que no se entregan a familias sin techo para que las vivan y den mantenimiento. Grave negligencia institucional.

Un ejemplo chocante en Guanabo, entre tantos de usurpación-construcción-destrucción está a la vista ahora mismo en calle 489 esquina a Séptima Avenida, Guanabo.

El Gobierno ocupó el solar yermo propiedad de un señor de apellido Lima sin pago alguno, sin acuerdo con los herederos donde hace alrededor de doce años construyó un Taller Automotriz, muy grande y moderno, a un costo de más de cien mil dólares y daba servicio de mantenimiento técnico y reparación a ómnibus y autos ligeros de empresas estatales de la localidad en chapistería, mecánica, pintura y lavado. Hace cinco años es pura ruina. Sin razón justificable, el Taller fue abandonado. Personas necesitadas de materiales de construcción saquearon el inmueble, equipos, mobiliario, con tácito consentimiento de las autoridades y la misma Empresa que no intervinieron. Continúa abandonado. Vuelve a ser terreno yermo.

Otro caso inmobiliario, algo diferente ocurre en la misma cuadra que Iris Gil García y su hermana Ida residentes en calle 486.

Comentan que “Andrés Damas era propietario de las tierras, colindantes enfrente, con las de Lima, también parcelada. Mis padres, aprovechando los bajos precios compraron dos solares. En uno construyeron la vivienda familiar, el otro quedó para construir una casa y rentarla, práctica usual entonces, previendo ingresos extras y mejor jubilación. Pero el gobierno revolucionario trastrocó la situación inmobiliaria por completo, la vida completa del país. Interrumpió muchos planes e ilusiones”.

Ida inscribió hace poco su solar en el Registro de la Propiedad y lo puso en venta, pero para sorpresa suya conoció que una reciente orden municipal prohíbe a particulares vender ni construir en solares yermos en zona de playas. La medida supone obligar a los tenedores de solares a negociarlos a precios irrisorios al Estado.

El Gobierno, presionado por la asfixiante carencia de viviendas y el crack de la industria de la construcción, autorizó la compraventa de inmuebles con que dio un respiro inmobiliario a la ciudadanía. Pero continúan apareciendo limitaciones legales, que desnaturalizan la liberalización de compraventa de inmuebles.

“¿Qué hacemos con el solar de nuestra propiedad que no podemos venderlo ni construir?”, preguntan las hermanas Ida e Iris.

cosanoalen@yahoo.com

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