“Si me van a dejar morir, entonces que me manden para la casa”

“Si me van a dejar morir, entonces que me manden para la casa”

Las carencias golpean fuertemente a los ingresados en hospitales cubanos

Hospital Provincial Carlos Manuel de Céspedes, en Granma (Foto: Roberto Rodríguez)

BAYAMO.- El Bayamés de 59 años Agustín Rolando Skill Castellano creía el sueño del disfrute gratuito y la excelencia del sistema de salud cubano. Pero cuando empezó a mostrar signos de deterioro y decidió hacerse un chequeo médico sus sueños se trocaron en terrible pesadilla. Hospitalizado, hoy sufre más por falta de recursos médicos que por la enfermedad que le aqueja.

Al sentirse enfermo, Agustín decidió acudir al hospital. Por mediación de un amigo, quien apeló a su vez a un médico amigo suyo, lograron que fuera atendido por un especialista. El estado de salud del paciente alarmó al galeno y le indicó realizarse algunos exámenes.

El pasado 12 de febrero, le detectaron edema pulmonar. Ahí comenzó su odisea al desahucio.

Cuenta Agustín que desde ese día le ingresaron en la sala 1J del Hospital Provincial Carlos Manuel de Céspedes, bajo la “suposición” de padecer cáncer. En tres ocasiones le han drenado líquido sanguinolento de los pulmones y hoy sufre de alteración hepática y problemas renales. Skill considera que estos últimos síntomas se deben a la obligación impuesta de dormir lateralmente. Su tratamiento actual se reduce a diclofenaco.

La sala 1J está destinada al ingreso de pacientes con larga estadía por estudios oncológicos. Actualmente aloja a 24 pacientes, principalmente afectados con diversos tipos de cáncer. Tantos ellos como sus familiares deben compartir el único baño de la sala, que presenta filtraciones y dispone solo de una taza sanitaria y una ducha utilizables. Los salideros en las tuberías están remendados con yeso.

Agustín aún no logra concebir que su curación dependa de un sistema de salud con tantas carencias materiales y deficiente atención.

“Llevo 45 días ingresado y aún no recibo el tratamiento médico adecuado porque todavía no me han diagnosticado nada; mañana es que me pasarán por el somatón (tomógrafo). Los médicos dicen que deben hacerme exámenes pero que el somatón está roto, que no hay placas (radiográficas) y que no pueden hacer una biopsia a ciegas sin saber qué es lo que tengo y dónde lo tengo. A ese paso creo que me van a empezar a curar después que me muera”.

Agustín Rolando Skill (Foto: Roberto Rodríguez)

“Mi familia ha tenido que guapear (reclamar) duro para que me atiendan y ahora lo han hecho un poco, porque les dije que iba a poner mi caso en Facebook”, dice. Luego agrega: “Aquí me viene a cuidar mi hijo, pero él tiene que trabajar, atender la casa y cuidar a su abuela, que es ciega. Se ha quedado sin vida propia, el pobre”.

Sobre su diagnóstico clínico, el doctor Ubilagilio, especialista en medicina interna, informó a los familiares que faltaban por realizarle algunos exámenes, pero según los resultados de tomografía (46 días luego de su ingreso), tiene cáncer en proceso de metástasis agravado por un derrame pleural masivo y alteración del páncreas y el hígado. Les alertó además que los resultados de la biopsia demoran alrededor de 15 días y por la gravedad que muestra el paciente es posible que no lleguen a tiempo”.

Aunque Agustín es chofer en una empresa constructora, hoy ni siquiera puede conducir la silla rodante en la que recorre el hospital, rumbo a las diferentes consultas. “Cuando me llevan, los dolores son tan fuertes que llego sin vida y las griterías son de a quintales. Por eso han tenido que inyectarme estreptoquinasa”.

Omar, el médico que le administró este jueves el medicamento, reveló al acompañante presente haberle inyectado realmente una dosis de cloro-sodio y no de Estreptoquinasa, como le hicieron creer a Agustín.

Por su deterioro físico avanzado, Agustín tuvo que ser trasladado a otra sala. Los dolores constantes y la demora en ser atendido, le hacen dudar de su curación. “Vine manejando mi camión, pero han tardado tanto en atenderme que voy a salir de aquí en el carro fúnebre. Este hospital sin nada (recursos) no es más que una antesala del cementerio”.

“Si me van a dejar morir, entonces que me manden para la casa, a morir al lado de los míos”, concluyó.

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