Libreta de racionamiento, libreta de la discordia

Libreta de racionamiento, libreta de la discordia

Cuando sufre alguna extraña transformación, los cubanos ponen el grito en el cielo

(Foto tomada de internet)
(Foto tomada de internet)

LA HABANA, Cuba.- Se conoce que las autoridades cubanas han considerado la desaparición de la cartilla de racionamiento (Ley 1015) que perdura desde 1962, pero la inmensa mayoría de los ciudadanos hasta hoy, siguen dependiendo de ella para su alimentación y cuando sufre alguna extraña transformación –aunque parezca trivial– ponen el grito en el cielo.

Hace solo unos días un grupo de consumidores, en el mercado estatal situado en 27 y A en el Vedado, desencadenaron su irritación cuando el bodeguero de turno les indicaba que a partir de este mes, los frijoles negros fueron sustituidos por el conocido chícharo, un grano que desde hacía varios años fue desterrado de la cartilla de racionamiento y liberado al precio de 3.50 CUP.

“Ya nos quitaron los frijoles colorados de la libreta desde el pasado año y ahora nos quitan los granos negros. Mi sueldo no me alcanza para pagar por una libra de frijoles, 18 y 15 pesos en el agro mercado”, declaró una señora de unos 50 años vestida de enfermera que se encontraba en la inmensa cola de este mercado para comprar los víveres que una vez al mes recibe a través del vetusto documento.

Otra de las personas que descargaban su furor era la inspirada Tanita, una santera reconocida en la barriada del Vedado, quien expresó: “Los chícharos, a diferencia de los frijoles negros que resuelves con ají, sal y aceite, hay que echarle carne, huesos, patas de puerco, jamón o chorizo, y los que estamos aquí”, dijo refriéndose a los presentes, “no ganamos dineros para eso. ¿Hasta donde iremos a parar?”, preguntaba.

“El regreso de este grano a las hojas de anotaciones de la libreta, ahora importado desde Canadá, es una decisión de la Empresa Provincial del Comercio Minorista. Los clientes me colman a preguntas como si yo fuera el responsable de esto. A mí nadie me da explicaciones y nos limitamos a repartir lo que nos traen”, declaró el administrador del mencionado establecimiento estatal, quien se enteró de este reemplazo, gracias a una escueta nota aparecida en el periódico Tribuna, unos días antes de que llegaran aquel lugar los víveres del presente mes de febrero.

El descontento en el mercado de 27 y A no fue un hecho aislado. Se pudo conocer también que en otras bodegas del municipio plaza hubo mucho revuelo por este “inusitado” cambio. “Todos los clientes que hasta ahora han venido a buscar sus víveres se han quedado con la boca abierta al enterarse que recibirían 10 onzas de chícharo en sustitución de las 10 onzas de frijoles negros. Esto no había sucedido jamás y yo los mando a quejarse al Poder Popular”, dijo Etian, uno de los bodegueros del establecimiento ubicado en la calle 23 esquina E, quien añadió jocosamente, refiriéndose a un chiste que circula por toda Cuba: “no es lo mismo pollo por pescado, que chícharos por frijoles”.

De aquella libreta que se instituyó para garantizar a cada uno de los 11 millones de cubanos una escueta canasta básica de alimentos (limitada a arroz, frijoles, pan, café, huevos, carne, azúcar, aceite y otros pocos productos) a precios que el Estado declara subsidiados, ya va quedando muy poco.

Ya a mediados del año 2013, bajo el llamativo título de “Cincuentenaria estrategia contra el bloqueo”, el articulista del periódico Granma, Manuel E. Yepe, mientras elogiaba el papel de la libreta de abastecimiento, según él un instrumento de defensa contra el propósito de Washington para derrocar por hambre al gobierno revolucionario cubano. También suponía “que dado los sólidos avances que ha venido experimentando la economía cubana no obstante el embargo, era aconsejable proyectar ya, el objetivo de eliminarla”.

En aquella ocasión algunos especialistas en temas económicos consideraban que los cubanos con un ingreso que no rebasan los 20 dólares se sentían amarrados de pies y mano.

Por lo pronto, la pregunta que no pudieron contestar ni el administrador, ni los bodegueros y tampoco los consumidores presentes en el mercado de 27 y A, era si: ¿volverán los frijoles negros a la libreta? Al fin y al cabo mejor suerte tuvo el chícharo, porque la carne, la leche, el pescado, y otros tantos productos, jamás regresaron.

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@leonlibredecuba

Acerca del Autor

León Padrón Azcuy

León Padrón Azcuy

León Padrón Azcuy. Pinar del Río, 1958. Curso hasta el 3er. año de la carrera Ingeniería Química de los Alimentos. Se incorporo a la oposición democrática en 1995. En julio del 2002 fundo el Movimiento Liberal Cubano, y en mayo de 2007 el Partido Liberal Nacional Cubano. Fue presidente de ambas organizaciones, y ese año comenzó a trabajar como periodista independiente.

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