La verdadera historia de una vaca sagrada

La verdadera historia de una vaca sagrada

El 1ro de enero de 1959, nos endilgaron al hombre equivocado

Fidel y Ubre Blanca
Fidel Castro mostraba Ubre Blanca a cuanto visitante pasara por Cuba, como muestra esta imagen en un libro de texto (cortesía de Tania Díaz)

LA HABANA, Cuba.- Fidel Castro no estaba preparado para asumir la dirección de una nación cuando lo hizo. Nunca había sacado las cuentas de un hogar, nunca había emprendido un negocio, nunca había administrado una empresa. Para comprenderlo no hay que ser economista, ni graduado en Ciencias Políticas.

Basta recordar una historia, que más que risa inspira pena, para convencerse de que en Cuba, el 1ro de enero de 1959, nos endilgaron al hombre equivocado.

La Historia de la vaca Ubre Blanca habla por sí misma. Eran los años sesenta del siglo pasado cuando se hizo famosa Linda Arleen, una vaca que producía 80 litros de leche al día en Estados Unidos. El joven Castro recibió la noticia, tal vez con cierto desasosiego, y dio riendas sueltas a su imaginación. Entre todas sus vaquerías, tenía que haber un animal que diera mucha más leche que Linda y así vencer al Imperialismo.

Además, lo había prometido al pueblo en diciembre de 1966, durante un discurso en la Federación de Mujeres Cubanas: “En 1970 la isla tendrá 5 mil expertos en la industria ganadera y alrededor de 8 millones de vacas y terneras, buenas productoras de leche. Habrá tanta leche que se podrá llenar la bahía de La Habana con leche”.

Castro encontró su víctima en el oriente del país. El infeliz animal se llamó Ubre Blanca. La vaca comenzó a ser manipulada y ordeñada de forma totalitaria y despiadada para producir leche en cantidades récord. Vivía rodeada de decenas de ojos de agentes de la Seguridad del Estado, que vigilaban a todo el que la atendía o se le acercaba curioso, acosada con frecuencia por el mismísimo jefe máximo del país, con su pistolón en la cintura; divulgada en la prensa mañana, tarde y noche, fotografiada por extranjeros y nacionales que interrumpían su descanso.

A los pocos años, la vaca no pudo más. Estaba tan extenuada que se enfermó.

Sin embargo, Fidel se sintió el triunfador ante el Imperialismo, había logrado lo que quería. Ubre Blanca había producido muchos más litros de leche que la vaca americana, rompiendo el récord Guinness de producción lechera con 110 litros diarios.

Hoy, es el animal más sagrado de Cuba, con una estatua de mármol incluida, y ejemplo máximo de un triunfo revolucionario, según la prensa nacional.

Continúa siendo además, un personaje célebre muy vinculado al proceso político-social de Cuba, entre 1972 y 1985, tiempo que duró su vida productiva.

Comenzó a producir en 1972, cuando Carlos Rafael Rodríguez dijo en Moscú que “Fidel y el viejo Partido Comunista habían realizado una Revolución acorde con la doctrina más ortodoxa del marxismo-leninismo”.

Ese mismo año y sin saberlo, Ubre Blanca bendijo, con su leche abundante y pastosa, el desastre revolucionario.

El final de su historia es triste, Ubre Blanca murió sin que la Bahía de La Habana se llenara de leche, sino de basura y, aun hoy, los que pueden disfrutar de un vaso de leche de vaca en Cuba son los que reciben dólares de Estados Unidos y los que se arriesgan a conseguirla como sea, aunque vayan de cabeza a prisión.

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