La ganadería no se recupera

La ganadería no se recupera

La abundancia no se logra con consignas, sino que requiere verdaderas motivaciones

vaca-flaca-Copiar
La ganadería en Cuba ha sido fuertemente golpeada por la crisis y las malas políticas (foto de archivo)

LA HABANA, Cuba – La ganadería en Cuba continúa presentando grandes dificultades para recuperarse y crecer. Un ejemplo doloroso es Camagüey, donde existía un espléndido ganado antes de 1959, y que actualmente suministra el 20% de la leche y la carne del país, según se informó en la asamblea del Comité Provincial del Partido Comunista de la provincia, reportada por el periódico Granma,  el 16 de noviembre. Pero el consumo de leche en el país está restringido a un litro diario por niño hasta los siete años de edad, por lo que la población tiene que adquirirla en polvo, pagando en divisas, a precios inaccesibles para la mayoría en las tiendas estatales, y la carne es un extraordinario lujo.

La existencia de ganado era de 4 134 300 cabezas en 2014, cuando Cuba contaba con una población total de 11 238 317 habitantes, según la Oficina Nacional de Estadísticas; muy por debajo de los 5 700 000 cabezas en 1958 (cálculo de Raúl Cepero Bonilla, Cuba Socialista 3/1963),  con una población de 6 824 000 habitantes. La meta para 1970 fue alcanzar los              8 millones de cabezas de ganado, pero no se encuentra información sobre su cumplimiento.

La tradición secular fue menospreciada. Fidel Castro realizó compras millonarias de toros sementales y vacas principalmente en Canadá, estabulados con aire acondicionado, música indirecta y equipos de extracción de leche, grandes planes de inseminación artificial, pastoreos intensivos, silos para forraje, de manera que Cuba produciría más leche que Suiza. Por supuesto, el gobierno ha culpado a la caída del campo socialista y el bloqueo de Estados Unidos por el desastre ganadero.

En el informe a la asamblea en Camagüey se reconoció que la producción de leche y su venta a la industria decrecen como consecuencia del mal manejo del rebaño, la deficiente contratación, el desvío (robo) del alimento, el incumplimiento de los nacimientos y los efectos de la sequía. También en la asamblea de Las Tunas se planteó que entre las principales deficiencias del programa ganadero se encuentra la falta de alimento animal, porque más allá de la dura sequía, tampoco existió una adecuada siembra de pastos y forrajes, entre otras causas.

Un censo ganadero con todo rigor es imprescindible para conocer la cantidad real de ganado existente. Durante años ha existido un gran descontrol en las formas de producción estatal y cooperativa.  El robo fundamentalmente para el sacrificio y venta ilegal de carne también mermó los rebaños, a pesar de imponerse condenas de cárcel de hasta 20 años, incluso los propietarios privados han afrontado severas multas y prisión en casos de  robos o matanzas animal.

Reportajes de noticieros televisivos recientes en diferentes regiones han mostrado reses escuálidas por falta de alimento y agua, inadecuado manejo, próximas a suelos infestados de marabú, y se ha reconocido muerte por esas causas, que no se deben a la sequía del año, sino a un prolongado período de malos manejos.

Como en todas las duras tareas de la agricultura, la ganadería requiere esfuerzos y experiencia.  El campesinado en Cuba fue menospreciado, desarraigado de las tierras, y solamente la pequeña  cantidad de privados realizaba entregas significativas a la organización estatal de Acopio. La recuperación no es significativa, porque los nuevos campesinos tienen que resurgir, adquirir conocimientos y esforzarse en condiciones muy difíciles. Junto a los bajos salarios coexiste la carencia de medios de trabajo básicos, ropa y calzado. Continúan las rígidas directivas estatales y los compromisos de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP). Aunque se haya establecido flexibilizar la toma de decisiones en la base, las deficiencias y malos hábitos arrastrados por las pseudo cooperativas, como las UBPC, y el desconocimiento para la aplicación de nuevas legislaciones y otras causas, demuestran que las fuerzas productivas realmente necesitan libertad para avanzar y desarrollarse.

Además, las profesiones de veterinarios e ingenieros agropecuarios fueron menospreciadas, y prácticamente desaparecieron las escuelas formadoras de técnicos medios u obreros calificados, que en años recientes se está procurando rescatar para que los jóvenes se asienten en los lugares de origen. Pero el proclamado espíritu de pertenencia no se logra como la consigna, sino que requiere motivaciones.

Acerca del Autor

Miriam Leiva

Miriam Leiva

Miriam Leiva, Villa Clara, 1947. Periodista independiente desde 1995. Vicepresidenta de Sociedad de Periodistas Manuel Márquez Sterling. Miembro fundadora de Damas de Blanco en marzo de 2003. Diplomática, profesora invitada del Instituto Superior de Relaciones Internacionales. Funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, del cual fue expulsada en 1992. Actualmente mantiene el blog Reconciliacion Cubana www.reconciliacioncubana.com Traductora y profesora de inglés e-mail: [email protected] http://blogs.cope.es/desdecuba/

[fbcomments]