La FIHAV, sin mucho que contar

La FIHAV, sin mucho que contar

Según un empleado de Expocuba, esta edición de la FIHAV contó con menos público

Asistentes a la FIHAV se agolpan para llevarse un pequeño souvenir (foto de Manuel Guerra Pérez)
Asistentes a la FIHAV se agolpan para llevarse un pequeño souvenir (foto de Manuel Guerra Pérez)

LA HABANA, Cuba – En días recientes concluyó la Feria Internacional de La Habana (FIHAV-2015). Conocida como “la bolsa comercial de Cuba”, de carácter “multisectorial”, el evento contó con participación record de empresarios foráneos.

En la FIHAV-2015 se dieron cita empresarios de 62 países, que realizaron exposiciones buscando mercado para sus bienes y servicios. Se expusieron productos de materia prima, alimentos, textiles, bienes de consumo, equipos, maquinarias, tecnología y también servicios.

Desde hace años, la FIHAV busca despertar el interés de empresarios del mundo en el mercado cubano.

Entre los países participantes estuvieron por primera vez Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Puerto Rico; aunque la atracción principal fue la presencia de empresarios de EE.UU.

Esta es la primera vez que ocurre este evento desde que se inició el acercamiento diplomático entre Washington y La Habana.

(foto de Manuel Guerra Pérez)
“El pabellón de EE.UU. fue pequeño, con pocas muestras”, dijo un visitante (foto de Manuel Guerra Pérez)

Sin embargo, algunos asistentes cubanos –que pudieron entrar únicamente el último día porque el acceso era casi exclusivo para extranjeros– se mostraron algo decepcionados con la exposición de EE.UU. “Vine a ver su pabellón, pero estuvieron por debajo de mis expectativas. Pensé que se mostrarían más agresivos en cuanto a los productos a presentar. Tal vez no pudieron, pero mi interés en esta feria eran ellos”, declaró Humberto Días Lara, funcionario de la empresa de Viales.

“El pabellón de EE.UU. fue pequeño, con pocas muestras, aunque me llamó la atención el ferri Miami-La Habana, de eso no se sabe nada en Cuba”, declaró Alexander More, otro visitante.

En la FIHAV, los trabajadores del sector privado cubano –los “cuentapropistas”– no pudieron exponer sus servicios ni realizar negocios, compras de artículos o bienes a empresarios extranjeros o a otros nacionales.

“Las firmas no le pueden vender directamente a clientes nacionales, ya que el Estado siempre será el intermediario ante las empresas minoristas y mayoristas, sean nacionales o extranjeras”, declaró un funcionario de la empresa nacional Cometal que prefirió el anonimato.

La cola de langosta costaba unos 15 dólares, más de la mitad de un salario promedio mensual (foto de Manuel Guerra Pérez)
La cola de langosta costaba unos 15 dólares, más de la mitad de un salario promedio mensual (foto de Manuel Guerra Pérez)

“En esta ocasión he visto menos visitantes que en años anteriores. Seguro es por los precios elevados y la falta de dinero”, declaró un guardia de seguridad que lleva 20 años trabajando en Expocuba.

En cuanto al transporte, fue otra de las causas probables de que en esta ocasión el público asistenta haya escaseado. Sí se aumentó la frecuencia de los ómnibus que llegan hasta aquí, pero no dieron abasto, y los taxis particulares triplicaban el precio del pasaje normal.

Mientras, dentro de las instalaciones, se dieron las escenas clásicas de este tipo de eventos. En el pabellón de Canadá una muchedumbre forcejeaba para obtener de manera gratuita collares plásticos para niños.

La FIHAV no contó siquiera con una red Wifi libre para los empresarios, y para la conectarse a internet había que comprar una tarjeta a ETECSA.

Por otra parte, los productos alimenticios con altos precios se vendieron solamente en divisas.

El transporte para Expocuba suele ponerse difícil, una de las razones por las que viene poco público (foto de Manuel Guerra Pérez)
El transporte para Expocuba suele ponerse difícil, una de las razones por las que viene poco público (foto de Manuel Guerra Pérez)

“Se ven deliciosas las colas de langostas, pero solo para tirarle una foto”, dijo una señora cuando le dijeron el precio de del marisco, de 15 dólares. El salario promedio mensual de un trabajador en Cuba es de poco más de 20 dólares.

Una caja de comida tenía un costo de 5 CUC, los panes con lechón 1 CUC, y las gaseosas costaban más de lo habitual. Ninguna comida se podía conseguir en moneda nacional.

“Es una burla para la población, que todo aquí sea en divisas y cueste mucho más que en la calle”, vociferaba una señora visiblemente molesta.

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