Juicio a familia opositora es declarado inconcluso

Juicio a familia opositora es declarado inconcluso

Deberán esperar para que su sentencia sea anunciada

Yamilka Abascal y Rolando Casares junto a su pequeña hija (Archivo)

LA HABANA, Cuba.- El juicio de Rolando Casares y Yamilka Abascal, miembros de la Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana (MDJC), ha sido declarado inconcluso. La sentencia quedó pendiente a ser dictada el próximo 24 de febrero para una posible condena a Casares de cinco años de prisión por los delitos de desacato en su figura básica, dos delitos de atentados y ultraje sexual; mientras que a Yamilka podrían imponerle dos años de trabajo correccional con internamiento por desacato de figura agraviada, pese a que tiene casi ocho meses de embarazo.

Hace siete meses Casares y Yamilka intentaron viajar a La Habana, junto a otros activistas, para participar en una de las actividades de la MDJC, y fueron interceptados a mitad de camino. Casares fue golpeado y despojado de su ropa en busca de información sensible de la organización. Un mes más tarde Yamilka fue incriminada también, para privarla de su posición de testigo.

El juicio, celebrado en el Tribunal Municipal de San Juan y Martínez, en Pinar del Río, fue a puertas cerradas incluso para familiares.

No obstante, Rolando Casares cuenta a CubaNet: “Hoy esto ha sido de madre aquí, despliegue de la policía, Seguridad del Estado y los teléfonos apagados porque no dejaron entrar ni a los familiares”.

Tanto Yamilka como Casares están de acuerdo con que el comportamiento de la abogada fue “excepcional”. Narraron cómo al inicio del juicio, tras la formalidad de si ellos estaban de acuerdo con los tres jueces, él mismo se paró y denunció a una de las dos juezas legos, quien había estado hace aproximadamente tres meses en un mitin de repudio y había vociferado amenazas como: “a esa gente lo que hay es que caerles a palos”. La abogada, contrario a lo que suele suceder, apoyó la petición de Casares y la jueza tuvo que abandonar la sala.

Yamilka quedó impactada por la incoherencia de los testimoniantes de la fiscalía. “Cada uno contó una historia diferente, los que eran oficiales decían que solo eran trabajadores del MININT, y no se ponían de acuerdo en nada”, dice la activista.

Rolando cuenta, además, que “la abogada se plantó y le dijo a los jueces: ‘Yo entiendo cuáles son las razones de este juicio, pero yo tengo que hacer mi trabajo porque ellos me contrataron para eso’”. Y así lo hizo, desmanteló cada una de los testimonios”, comenta.

Y agrega: “Nos defendió como nunca pensamos que haría, a riesgo de que vayan en su contra ahora. En el juicio, la palabra opositores se mencionó solo cuando nuestro testigo, Raudel Palacios Álvarez, primero contó los hechos tal cual él los había visto y al testificar que tanto él, como nosotros, somos opositores. El resto fue las juezas y el fiscal, diciéndonos que no teníamos vergüenza, que nuestra conducta era pésima. Ofensas que no pudieron sostener, por supuesto”

Yamilka se siente menos optimista y recuerda que el 24 de febrero es cuando se decide la situación de la familia, y concluye: “Ahora hay que esperar porque quién sabe qué pase de aquí allá”.

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