Guantánamo no tiene sal

Guantánamo no tiene sal

Las autoridades celebran el ‘sobrecumplimiento’ de la producción, pero las tiendas dejan ver algo bien diferente

(recetin.com)

GUANTÁNAMO, Cuba.- En estos momentos encontrar sal común en las bodegas y otros centros comerciales de Guantánamo, incluidas las TRD (Tiendas Recaudadoras de Divisas), es harto difícil.

La bolsa de sal común se vende de forma “liberada” (no racionada) a un precio de cinco pesos corrientes, o 0,30 CUC (pesos convertibles). En las bodegas venden un paquete de sal común por la libreta de productos alimenticios cada tres meses, cuando el núcleo es de una o dos personas.

Lo paradójico del suceso radica en que, según publicó el pasado 4 de agosto el periódico Venceremos, órgano oficial del comité provincial del partido comunista, ya la empresa salinera Frank País, ubicada en el municipio de Caimanera y la más importante del país, cerró su producción del primer semestre de este año con tres mil cuatrocientas toneladas por encima del plan de producción.

Yoel Portuondo Savón, director de la entidad, afirmó al periódico oficialista que la producción de bolsas de 1 kg también fue sobrecumplida en 600 toneladas garantizándose así el consumo del producto hasta el mes de septiembre. También aseguró que la elaboración de sal condimentada, fruto de una iniciativa local, se mantiene en bajos niveles debido a la poca aceptación que ha tenido este producto en el mercado que vende en pesos convertibles. A lo afirmado se pudiera agregar que la poca aceptación de ese producto también se extiende a los centros comerciales que lo venden en pesos corrientes, donde tampoco goza de aceptación.

Lo cierto es que la sal común escasea en Guantánamo, y si nos guiamos por lo publicado, no debería ser así. Mientras tanto, los revendedores del producto pasan por las calles anunciándolo al precio de 10 ó 15 pesos.

Acerca del Autor

Roberto Jesús Quiñones Haces

Roberto Jesús Quiñones Haces

Nació en la ciudad de Cienfuegos el 20 de septiembre de 1957. Es Licenciado en Derecho. En 1999 fue sancionado de forma injusta e ilegal a ocho años de privación de libertad y desde entonces se le prohíbe ejercer como abogado. Ha publicado los poemarios “La fuga del ciervo” (1995, Editorial Oriente), “Escrito desde la cárcel” (2001, Ediciones Vitral), “Los apriscos del alba” (2008, Editorial Oriente) y “El agua de la vida” (2008, Editorial El mar y la montaña). Obtuvo el Gran Premio Vitral de Poesía en el 2001 con su libro “Escrito desde la cárcel” así como Mención y Reconocimiento Especial del Jurado del Concurso Internacional Nósside de Poesía en 2006 y 2008 respectivamente. Poemas suyos aparecen en la Antología de la UNEAC de 1994, en la Antología del Concurso Nósside del 2006 y en la selección de décimas “Esta cárcel de aire puro”, realizada por Waldo González en el 2009.

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