Fiscalía de Pinar del Río se ensaña con joven madre

Fiscalía de Pinar del Río se ensaña con joven madre

Yamilka Abascal ha recibido nuevas amenazas por parte de las autoridades

Yamilka Abascal (Foto: María Matienzo)

LA HABANA, Cuba.- La activista por los derechos humanos Yamilka Abascal, esposa del preso político Rolando Casares, ha sido amenazada con cárcel si no se “pone a trabajar”, pese a que su hijo más pequeño tiene apenas diez meses de nacido.

Abascal fue condenada a dos años de prisión domiciliaria por trabajar en la Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana, organización opositora al Gobierno cubano.

La nueva jueza de ejecución del Tribunal de Pinar del Río en el municipio San Juan  y Martínez, donde vive la joven madre, localizó vía telefónica a esta última después de que la activista comenzara a recibir asesoría legal de la organizacion Cubalex.

“Al Tribunal no le interesa que tú tengas tres niños pequeños, tienes que presentarte”, cuenta Yamilka que le dijo la jueza de ejecución. La amenaza incluyó quitarle a los hijos a Abascal y llevarlos a un hogar de niños sin amparo filial.

El interrogatorio con la autoridad incluyó averiguaciones como “de dónde sacaba el dinero” Yamilka Abascal, o “de qué estaba viviendo”, ha descrito la activista.

A Abascal le toca comparecer este martes nuevamente ante el juez de ejecución del municipio de Pinar del Río para la “ponga a trabajar” después de que la antigua jueza le dijera “que no debía descuidar” a sus hijos. En caso de no presentarse, a Abascal podría serle revocada la condena.

Yamilka Abascal está dispuesta a trabajar si la mandan “porque mis hijos están primero, pero así mismo voy a denunciarlos al mundo y a quien me quiera escuchar”.

Las amenazas a la joven activista llegaron además luego de que esta recibiera la noticia de que su esposo había recibido una golpiza en prisión, a manos del teniente coronel Yusmany Miranda Alonso, del jefe de orden interior del Área 2, capitán Prieto Gómez, y del segundo al mando en la instalación carcelaria, el “capitán Eliecer”.

Además de recibir la golpiza, los oficiales botaron la comida del prisionero.

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