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Conteo de ganado: los números que no dan

El dueño de todo el ganado en Cuba es el Estado (foto de archivo)

LAS TUNAS, Cuba – El censo nacional pecuario comenzará en el municipio de Puerto Padre a partir del próximo 1ro de noviembre, pero ya este 30 de septiembre los tenedores de ganado deberán contar con sus documentos de propiedad actualizados, de manera que coincidan con el número de reses que poseen en sus diferentes categorías, desde terneras hasta vacas, y desde potrillos hasta caballos.

La directora del centro municipal para el conteo del ganado mayor Malayne Machado González, informó a los propietarios de ganado a través de la radio local que se están haciendo “conteos y levantamientos para detectar faltantes antes del 1ro de noviembre”.

En Cuba existe un riguroso control sobre el ganado mayor. De los 3 522 indultos en ocasión de la visita del Papa Francisco, ningún condenado por sacrificio de ganado fue indultado, juzgándose este delito con rigurosidad a la par del asesinato, la violación, el tráfico de drogas o los delitos contra la seguridad del Estado.

“El propietario de ganado tiene 30 días para inscribir el nacimiento de un ternero y la muerte de una vaca, ya sea por accidente, enfermedad o causa natural, tiene que ser certificada por un médico veterinario, casi igual al certificado de defunción de un ser humano”, dijo un registrador pecuario jubilado a este corresponsal.

En la puerta de la oficina del registrador de Puerto Padre, un cuchitril no mayor que un retrete, bajo una cubierta plástica han fijado una “Información a los propietarios”. De sus muchas prohibiciones, basta citar dos para ilustrar cómo se maneja la ganadería en Cuba: “Quien no efectúe el conteo de los animales bajo su custodia en la forma establecida (Decreto 225, Artículo 1, inciso Q), 100 pesos (de multa) y la obligación de efectuar el conteo”.

Puerta del Registro Pecuario de Puerto Padre con indicaciones para los “propietarios” (foto del autor)

Y obsérvese que tal precepto claramente lo dice: “animales bajo su custodia”. Bastan esas cuatro palabras para autenticar que en Cuba el derecho de propiedad sobre el ganado lo ejerce el Estado. Los criadores son meros obreros por contrato, y así lo testifica el siguiente enunciado: “Quien no declare en el Registro los nacimientos, las muertes y los faltantes (Decreto 225), 100 pesos (de multa) por cada animal”.

De que el ganadero cubano en lugar de propietario es meramente un pelele en manos del Estado se encarga de afirmarlo otro anuncio, también situado sobre la puerta de la oficina de registro pecuario en Puerto Padre, dice: “No se realizará compraventa hasta después del conteo”.

Esto quiere decir que si un agricultor quiere comprar una yunta de bueyes, un lechero deshacerse de sus vacas improductivas o un cochero hacerse de un caballo más ligero, deberán esperar para hacer más productivos sus “negocios” hasta después del 15 de noviembre, que será cuando concluya el conteo y los autoricen a comprar y vender.

“¡Para qué tanto contar, si la cuenta con esta gente (el Gobierno) nunca da!”, dijo un viejo vaquero a este corresponsal, mientras escuchaba la entrevista radial que recientemente diera la directora del Centro Municipal de Control Pecuario.

Según dijo la funcionaria, el municipio de Puerto Padre sólo cuenta con 27 782 cabezas de ganado. “Digamos que una res para poco más de tres habitantes”, dijo este corresponsal al vaquero viejo, respondiendo entre risas éste: “¿No se lo dije? ¡La cuenta no da, si somos como cuatro para una vaca!”

Lástima que las cifras para ejercitar reclamos muevan a risa o a aplausos. Pero así son demasiados cubanos, y eso nos hizo perder la vaca de la que un día, ya lejano, cada uno de nosotros dispuso de carne y leche en Cuba.