Candidatos por el Cambio: ¿Una luz en la oscuridad?

Candidatos por el Cambio: ¿Una luz en la oscuridad?

Se trata de una nueva forma de lucha comunitaria, que intenta establecerse en el mismo terreno del oficialismo. Candidatos por el Cambio presenta aspectos positivos, pero a su vez enfrenta muchos riesgos

Julio Aleaga Pesant (foto tomada de Internet)
Julio Aleaga Pesant, coordinador de Candidatos por el Cambio (foto tomada de Internet)

GUANTÁNAMO, Cuba. -Candidatos por el Cambio, organización cubana integrada por compatriotas de reconocido prestigio en la lucha por un país verdaderamente democrático, ha publicado las ideas de su plan y sus objetivos estratégicos.

La primera vez que escuché acerca del proyecto fue hace un par de años. Me entusiasmé debido a que se trata de una nueva forma de lucha comunitaria, que intenta establecerse en el mismo terreno del oficialismo.

Como todo proyecto, Candidatos por el Cambio presenta aspectos positivos, pero a su vez enfrenta muchos riesgos.

Los aspectos loables

Candidatos por el Cambio propone la organización de los demócratas en los barrios, pero no excluye a ningún ciudadano que desee involucrarse en la solución de los problemas que interesan a cada comunidad. También llama a terminar con el retraimiento de los demócratas que se niegan a usar ese ínfimo resquicio de participación ciudadana que ofrecen las asambleas de rendición de cuentas del poder popular y las de nominación de candidatos en los barrios.

Plantea como objetivo esencial hacer visible a la oposición pro democrática y cambiar la imagen satanizada que el régimen ha creado de ella. Aquí resulta necesario acotar que este objetivo sólo puede cumplirse cuando la comunidad vea en los agentes pro democráticos a verdaderos líderes, carencia que es uno de los puntos más sensibles de este sistema de gobierno, donde da lo mismo elegir a uno que otro delegado de la circunscripción porque al final no deciden nada debido a que la ciudadanía no está empoderada.

Sin dudas el hecho de plantar pelea en el mismo terreno controlado por el oficialismo siempre resultará una ganancia política ante la gran insatisfacción que los cubanos de a pie tienen con respecto a un sistema de gobierno que ni les da poder ni es popular. Este enfrentamiento público entre demócratas y oficialistas ayudará a que crezcan los elementos de juicio y la responsabilidad ante las obligaciones ciudadanas.

Los grandes obstáculos de Candidatos por el Cambio

Otros de los objetivos de este proyecto es postular candidatos independientes a todas las magistraturas del país en un período de 1 a 5 años y ganar las elecciones a todas las instancias del poder político. Estimo que estos deseos van muy por delante de la realidad.

Supongamos que Candidatos por el Cambio logre mayoría en todas las asambleas municipales del poder popular, algo que, realmente, no lo estimo posible en el lapso indicado. Si eso llegara a ocurrir no se puede olvidar que las candidaturas para las votaciones de delegados a las asambleas provinciales del poder popular y de diputados a la asamblea nacional las confecciona una comisión de candidaturas elegida por las organizaciones de masas que conforman lo que el gobierno cubano llama sociedad civil y que no son más que replicadoras de los intereses del partido comunista.

Suponiendo que la mayoría de delegados a las asambleas municipales del poder popular fueran activistas democráticos dicha comisión llevaría a las boletas de candidatos a los delegados que les convenga al castro comunismo, mucho más cuando un 50% de las personas que compondrán las asambleas provinciales y la nacional serán seleccionados por las comisiones de candidaturas sin que hayan sido nominados por el pueblo.

Es decir, que aun contando la oposición con el 100% de delegados en las asambleas municipales Candidatos por el Cambio no podrá garantizar una mayoría dentro de las asambleas provinciales ni en la nacional.

Mucho menos podrán lograr que un demócrata forme parte del Consejo de Estado como se proponen en uno de sus objetivos pues también corresponde a la Comisión Nacional de Candidatura presentar a quienes deben ser seleccionados para conformar dicho órgano de gobierno así como los principales cargos de la Asamblea Nacional.

Pero hay otro riesgo mayor aún y que puede confundir a la comunidad. Me refiero al hecho de que habiendo sido elegido delegado del poder popular algún activista democrático éste se vea discriminado-como seguramente ocurrirá- por los consejos de administración del poder popular impidiéndole dar solución a los problemas de la comunidad, o que sea engullido por la estructura burocrática de la dictadura, lo cual lo convertiría en otro delegado inerte, imposibilitado de hacer valer la voz y los intereses de sus electores, un riesgo ineludible por el momento. Esto puede provocar la falsa percepción del electorado de que es mejor continuar con los delegados oficialistas como un mal menor.

Si eso ocurre los candidatos democráticos perderían prestigio dentro de la comunidad que lo eligió y que seguramente concluirá lo que todos ya sabemos, que el sistema de gobierno actual no depende de la voluntad de los delegados ni diputados porque ellos no son ni serán jamás agentes activos dentro de la sociedad cubana sino meras fichas del poder.

Concluyendo, creo que todo tipo de lucha democrática que se realice dentro de las estructuras del gobierno castro comunista corre dos grandes riesgos: desgastarse o convertirse en una validación del régimen.

Ojalá esté equivocado y Candidatos por el Cambio tenga un futuro promisorio pero la oreja peluda de la realidad, tocada con la sempiterna gorra verde olivo de la contumacia castro comunista parece negarlo.

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