España, la democracia disputada

España, la democracia disputada

Las crisis hacen correr el peligro de elegir el infierno, buscando el paraíso

candidatos España eleccionesLA HABANA, Cuba.- España vive en democracia hace más de 40 años. Los españoles hablan, critican, discuten, escriben, manifiestan en las calles y votan a su antojo. Todo lo contrario de lo que ocurre en Cuba. Pero desde hace 7 años, los españoles pasaron del Estado de bienestar a una hecatombe económica que no imaginaban. Salió a flote parte de la corrupción existente desde hacía mucho tiempo, cuando pocos se preocupaban por ella, porque casi todos vivían en la burbuja de la seguridad, la satisfacción y hasta del clientelismo.

La crisis ha afectado a muchos ciudadanos, y en tales circunstancias se corre el peligro de elegir el infierno, buscando el paraíso. Movimientos sociales a veces se tornan partidos populistas, secesionistas, antiinmigrantes; peligrosos oportunistas que procuran capitalizar el descontento con discursos atractivos, cambiados según las demandas del momento y la capacidad de reacción de los adversarios políticos. Tal es el caso de Podemos, partido afín al chavismo.

La votación del 20 de diciembre puede llevar a la ingobernabilidad y arrasar con los avances logrados  desde 1975, cuando el Caudillo Franco falleció en su lecho. El Partido Popular en el gobierno,  aunque fue la fuerza más votada con 123 diputados, perdió la mayoría absoluta, y necesitaría 176 diputados para gobernar. El Partido Socialista Obrero Español quedó en segundo lugar con 90 diputados, pero continuó su caída con el peor resultado de su historia. De los nuevos partidos emergidos en los últimos años, Podemos resultó tercero con 69 escaños, y Ciudadanos quedó en cuarto lugar al alcanzar 40 diputados.

Mientras algunos vitorean el fin del bipartidismo, las coaliciones para gobernar difícilmente se lograrán para que a fines de enero las Cortes aprueben el nuevo jefe de gobierno. Si no se alcanzara acuerdo, tendrían que realizarse nuevas elecciones.  Un período de inestabilidad podría sobrevenir, cuando España comienza a salir de la crisis de la mano del PP, que la heredó del PSOE.

En Cuba no tenemos esos “problemas”. Aquí la “estabilidad política” dura 57 años. En los medios se critica que en España haya monarquía y no república. Cuba es oficialmente una república, pero desde hace 57 años se mantiene en el poder la misma familia gobernante, que traspasa el poder hereditariamente, aunque no sea un Estado monárquico.  Aquí el linaje es revolucionario. Aquí los medios muestran simpatías con Podemos, pero se reprime cualquier atisbo de opiniones distintas a las oficiales y a quienes osen manifestarse en las calles.

Aquí sí hay “democracia”, y por eso el 29 de diciembre sesionará el parlamento. La Asamblea Nacional del Poder Popular, sesiona dos días, uno en julio y otro en diciembre. Sus comisiones se reúnen durante dos o tres jornadas antes para analizar sus respectivos temas y en conjunto para abordar algún asunto de interés común.

En la reunión del próximo día 29, como es usual al cierre del año, se presentarán el Informe sobre los Resultados del Plan de la Economía y las proyecciones para el próximo período, se aprobará la Ley del Presupuesto del Estado para 2016, y se eligirán los jueces legos del Tribunal Supremo Popular. Todo será aprobado por unanimidad, alzando la mano, por los 612 diputados, como se acostumbra desde 1976. Muy publicitado resultó un voto en contra de la diputada Mariela Castro, hija del presidente Raúl Castro. Todos los demás diputados, que se sepa, siempre han tenido criterio único, lógico en un país con un partido único y un gobierno único.

Desde que Raúl Castro asumió el poder, suele realizarse una reunión del Consejo de Ministros previa a la sesión de la Asamblea Nacional, y posteriormente se publica una Nota Informativa con una síntesis de los resultados económicos del año, presentados por el vicepresidente Marino Murillo, y orientaciones del presidente. Esto brinda la idea de lo que se aprobará en la Asamblea. En esta ocasión la reunión se efectuó el 18 de diciembre, según se anunció tres días después.

Durante 2015, el gobierno no ha dado algunos pasos previstos en las reformas económicas, probablemente en espera de que se realice el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, en abril de 2016. No obstante, la permanente crisis cubana podría agravarse como consecuencia de la compleja situación en Venezuela, la incapacidad productiva del país y la imposibilidad de conseguir ayuda de otros países.  Los cubanos temen que vuelvan las serias dificultades de la década de 1990.

A diferencia de los españoles, los cubanos no corremos nunca el riesgo de equivocarnos al votar, porque no podemos tratar de resolver nuestros problemas mediante el voto.

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