Congresistas de EEUU urgen a eliminar el “cáncer del régimen” de Daniel Ortega

Congresistas de EEUU urgen a eliminar el “cáncer del régimen” de Daniel Ortega

Entre 295 y 448 personas han muerto en Nicaragua, a raíz de las protestas iniciadas el pasado abril

Los congresistas Mario Díaz Balart e Ileana Ros-Lehtinen mantienen una reunión con miembros de la comunidad nicaragüense en el sur de la Florida (Twitter)

MIAMI.- Los congresistas cubanoestadounidenses Mario Díaz-Balart e Ileana Ros Lehtinen instaron hoy al Gobierno de EE.UU. a hacer “más” para eliminar el “cáncer del régimen” de Daniel Ortega en Nicaragua y le pidieron reconsiderar la eliminación de un beneficio migratorio para los nicaragüenses.

Tras una reunión en Miami con líderes de la comunidad nicaragüense, los congresistas instaron al Gobierno y al Congreso estadounidenses y a la comunidad internacional a movilizarse ante las “alarmantes” cifras de víctimas de la represión contra los opositores que protestan en Nicaragua desde abril pasado.

Entre 295 y 448 personas han muerto, según organizaciones humanitarias, que hablan también de miles de heridos y de más de un millar de secuestrados o desaparecidos.

“Ustedes son los héroes, las víctimas que nos pueden decir lo que está pasando; es increíble lo que está pasando a solo una horas de Miami”, aseguró Ros Lehtinen a los nicaragüenses que acudieron a la cita, entre ellos, víctimas y familiares de víctimas.

Ambos congresistas se hicieron eco de una lista de prioridades que presentaron estos líderes y activistas nicaragüenses, entre ellas la liberación de “presos políticos” y la clasificación oficial como “grupo terrorista” de los paramilitares en Nicaragua.

De igual forma urgieron a la aprobación en el Congreso de EE.UU. de la denominada ley “Nica”, destinada a frenar los desembolsos internacionales a Nicaragua hasta que ese país celebre unas elecciones “libres, justas y transparentes”.

En ese sentido, Ros Lehtinen recordó que la “Ley Nica” ya fue aprobada en la cámara baja, pero el Senado por problemas de “calendario” no la ha tramitado aun, aunque cuenta con “mucho apoyo” bipartidista, de senadores como Marco Rubio y Bob Menéndez.

Precisó que no busca negar fondos al pueblo de Nicaragua, sino al “régimen de Ortega. No perjudica al pueblo de Nicaragua”.

Por otro lado, el excónsul Armando Arana, otro de los asistentes, señaló a Efe que se deben incluir a más funcionarios de Ortega en la llamada “Ley Global Magnitsky sobre Responsabilidad de Derechos Humanos”.

En ese sentido Lehtinen dijo que esa ley, que entre otras cosas autoriza a revocar o bloquear visados, “se debe “aplicar a muchísimos más que son parte del grupo mafioso de Ortega”.

Ambos congresistas hicieron un llamado al Gobierno del presidente Donald Trump a “reconsiderar” la eliminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para inmigrantes de Nicaragua.

“Enviarlos a Nicaragua a sufrir es algo que para nosotros no es aceptable”, manifestó Díaz-Balart.

“Como es que vamos a decir un lunes que hay atropellos, violencia asesinatos en Nicaragua y el martes vamos a deportar a los nicaragüenses a su país natal”, se lamentó por su parte la congresista cubano-estadounidense.

Lehtinen, quien criticó el “silencio” de la comunidad internacional, indicó que ella y Díaz-Balart se unen al clamor del pueblo de Nicaragua que pide la “salida” de Ortega y de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

En ese sentido el congresista cubano-estadounidense dijo que el propósito es acabar con ese “cáncer”, en referencia no solo al Gobierno de Ortega en Nicaragua, sino a los de Miguel Díaz-Canel, en Cuba, y Nicolás Maduro, en Venezuela.

Sobre el “nexo Cuba, Venezuela y Nicaragua” que denunciaron los nicaragüenses durante la reunión, la congresista dijo que no hay la menor duda.

“Son del mismo grupo, lo que quieren es control absoluto y no les importa nada del diálogo con la Iglesia, todo eso son maniobras para comprar tiempo y mantenerse en el poder”, precisó Lehtinen.

La crisis política en Nicaragua comenzó el pasado 18 de abril con protestas contra una anunciada reforma de la seguridad social, que posteriormente el Gobierno nicaragüense retiró, pero las movilizaciones continuaron con la exigencia de la renuncia de Ortega y Murillo.

(EFE)

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