Zenaida Romeu olvida que vivimos en una dictadura

Zenaida Romeu olvida que vivimos en una dictadura

Lo ocurrido en Regla con la Camerata Romeu no es algo casual sino una consecuencia natural de la naturaleza despótica del régimen cubano

Zenaida Romeu, directora de la Camerata Romeu, intercambia con damnificados
Zenaida Romeu, directora de la Camerata Romeu, intercambia con damnificados (Foto Facebook_Zenaida Romeu)

GUANTÁNAMO, Cuba. – “Policía cubana impide a la Camerata Romeu entregar ayuda a los damnificados por el tornado”.

El titular de la noticia resulta tan absurdo que lo primero que puede pensar alguien desvinculado de nuestra realidad es que se trata de una noticia falsa.

Desgraciadamente no lo es. Para corroborar su certeza está el mensaje de Zenaida Romeu publicado en Facebook, donde relata como las muchachas que conforman la Camerata que ella dirige fueron hasta las zonas de la capital perjudicadas por el tornado que el pasado domingo derribó miles de viviendas, arrancó el techo de otras e hizo colapsar los servicios de electricidad, telefonía y agua, con el objetivo de solidarizarse con los damnificados.

No hay que decir que fue un gesto muy noble el de esas mujeres artistas. Zenaida relató en Facebook con mesura y objetividad, el impacto que les causó ver como hombres recios lloraban de agradecimiento ante esa acción y como esa dicha que provoca la utilidad de la virtud, recordando al Apóstol —y que seguramente sintieron ellas— fue interrumpida de forma humillante y déspota al ser expulsadas del lugar mediante conminación policial, por una orden de la jefa del gobierno del municipio de Regla, quien prohibió que las jóvenes continuaran con su noble tarea. Las fotos que acompañan la noticia lo dicen todo, especialmente esa donde uno de los gendarmes conmina al silencio a una de las muchachas.

Todo lo que distribuían fue comprado con su dinero y lo estaban entregando en silencio, una forma muy diferente a la algarabía política que el gobierno usa en estos casos y amplifica en los medios cuando es el protagonista.

Afirma Zenaida —con mucha razón— “que nadie tiene autoridad allí ni en ningún lado y menos para usarla para quitarnos la posibilidad de ayudar al prójimo”. Y también afirmó en su nota publicada en Facebook: “No hubo incidente alguno que provocara esa reacción deshumanizada, fuera de cualquier lógica. No sentimos la menor sensibilidad de parte de ellos. Además no hubo la más mínima situación desagradable que justificara la agresión contra nosotras y lo más bello del ser humano, el sentido de civilidad que parece perdido. Si lo perdemos perderemos definitivamente el rumbo. No creo que es una alternativa ni para nosotros los cubanos ni para ningún pueblo del mundo”.

Zenaida olvida que no hace falta ningún incidente para provocar esa reacción deshumanizada que critica, ni tampoco otra acción que justifique la agresión que ellas sufrieron. Zenaida olvida que vivimos en una dictadura donde eso, y mucho más, es posible.

Me duele que les haya ocurrido esto a las excelentes artistas que componen la prestigiosa Camerata Romeu, pero es bueno que esto ocurra también a compatriotas de inequívoca filiación política con el régimen cubano, para que comprueben que lo que denuncia la oposición pacífica es cierto y que lo ocurrido no es algo casual sino una consecuencia natural de la naturaleza despótica del régimen cubano.

Numerosos miembros de la oposición pacífica han sido golpeados y detenidos por expresar de forma concreta su solidaridad con el prójimo ante eventos similares ocurridos en el país. Han sido despojados de los bienes, del dinero destinado a los perjudicados y tratados como burdos delincuentes.

Las Damas de Blanco han sufrido igual represión cuando han intentado regalar juguetes a niños cubanos. En las redes hay constancia de decenas de casos como este porque lo que ocurre es que la dictadura cubana tiene que sentirse protagonista de todo y cuando constata que los ciudadanos, de forma individual, se organizan para cooperar con el objetivo de paliar los efectos de eventos como el ocurrido el pasado domingo, los reprime, porque es incapaz de aceptar que el pueblo puede organizarse fuera de su égida por el peligro que eso representa para ella.

En varias ocasiones la Iglesia Católica de Guantánamo no ha podido realizar proyectos de ayuda a personas muy necesitadas —auspiciados por entidades extranjeras que han manifestado su voluntad de financiarlos— solo por el hecho de que el gobierno insiste en ser él quien controle y distribuya todo lo que envíen esas entidades, obviamente, con el evidente propósito de capitalizar para sí el provecho político que arroje el proyecto. Y así ocurre con todas las ideas que surgen libremente entre la verdadera y siempre limitada y reprimida sociedad civil cubana.

La bochornosa actitud de la jefa del gobierno de Regla no debe asombrar a nadie porque ella no fue designada por el pueblo y su permanencia en el cargo tampoco la decide el pueblo. Lo mismo ocurre con el resto de los presidentes de las Asambleas Municipales y Provinciales del Poder Popular y con los diputados a la Asamblea Nacional. Todas esas personas se sienten por encima del pueblo y lo desprecian, porque a quienes deben obediencia no es a él sino a quienes conforman la estructura del partido comunista, que en definitiva, son los que determinan su permanencia en esos cargos. Si eso dependiera del voto popular no se atreverían a ser tan déspotas como ha sido esta mujer. Por eso tampoco debe asombrarnos que exista esa insensibilidad. ¿Qué le vamos a pedir a esos dirigentes a quienes da pena escuchar cuando hablan ante las cámaras de la televisión? ¿Sabrá esa mujer quién es Zenaida Romeu y que representan ella, la historia de su familia y la Camerata Romeu para la cultura cubana? Lo dudo, y mucho.

La jefa del gobierno de Regla actuó como propietaria de su feudo, alguien para quien el pueblo importa poco. Ella representa el verdadero rostro de los dirigentes cubanos.

Lo menos que podría pasar después de este incidente es que dicha señora fuera separada definitivamente de ese cargo, pero si eso ocurre, sería algo excepcional, porque el castrismo necesita muchos perritos falderos —sobre todo si gruñen y muerden— y cada vez le resulta más difícil obtenerlos.

(Facebook Zenaida Romeu_Captura de pantalla)
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