“Un día mejor le espera a Cuba”: Mara Tekach conversa con CubaNet

“Un día mejor le espera a Cuba”: Mara Tekach conversa con CubaNet

“Espero el día en que el pueblo cubano alcance la democracia y la prosperidad por la que ha luchado durante tanto tiempo”

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Mara Tekach (foto: Embajada de Estados Unidos en Cuba)

MIAMI, Estados Unidos. – Sin dudas, entre los diplomáticos estadounidenses que han pasado por Cuba, Mara Tekach ha marcado un hito, una diferencia muy positiva en su desempeño en la isla donde la diplomacia, de cualquier gobierno verdaderamente democrático, debería tener en cuenta lo especial y difícil de tal labor bajo las condiciones de un estado policial, de un régimen totalitario y de una sociedad cerrada.

Mara Tekach ha hecho la diferencia y dejará a quien la sustituya un legado de dignidad y prestigio digno de ser honrado con una práctica similar del ejercicio diplomático, cuyo compromiso fundamental ha sido promover la democracia en un país donde ha estado ausente durante más de medio siglo.

Dan fe de esto sus recientes denuncias contra la explotación laboral que constituyen las llamadas “brigadas médicas” del gobierno cubano, así como los pronunciamientos firmes, sin ambages, en los casos del científico Ariel Ruiz Urquiola, del opositor José Daniel Ferrer y del periodista de CubaNet Roberto de Jesús Quiñones, que aún permanece en prisión.

Líderes de la oposición, destacados activistas, artistas y periodistas independientes en Cuba han coincidido en considerar su labor de acompañamiento a las víctimas de la represión y a sus familiares, los continuos y coherentes gestos de solidaridad, las denuncias frontales contra las acciones violatorias de los derechos humanos del régimen comunista como factores que posiblemente hayan ayudado mucho a que en numerosas ocasiones la represión no alcanzara las dimensiones de terror absoluto que tuvo en los años 90 del siglo pasado con la política de tolerancia cero de Fidel Castro.

—Con respecto a su visión de la situación política en Cuba, ¿qué ha cambiado entre la Mara Tekach que visitó Cuba en 2016 y la Mara Tekach de hoy?

—Mi primera visita a Cuba en 2016 me inspiró para hacer la diferencia en un país que podría beneficiarse tanto del cambio. Durante dos años he viajado por Cuba, escuchando y siendo testigo de primera mano de las luchas diarias de los cubanos por los principios democráticos básicos, las libertades de expresión, prensa y religión. He visto las dificultades a las que se enfrentan para satisfacer las necesidades básicas de sus familias bajo un sistema económico roto. Hoy más que nunca, me impresiona la valentía de muchos cubanos que son víctimas de su propio gobierno, y estoy convencida de la justicia de sus demandas de cambios positivos.

—Dos años al frente de la Embajada de los Estados Unidos en la isla es un período de tiempo relativamente corto, sin embargo, durante su desempeño hubo momentos de mucha tensión entre ambos gobiernos y esa tensión continúa. Muchos analistas aseguran que no es posible la palabra “normalidad” en las relaciones con el régimen comunista. ¿Es esto así? ¿Qué se necesitaría para alcanzar esa “normalidad” anhelada por cubanos y cubanas?

—Las relaciones normales entre los Estados Unidos y Cuba requerirían que Cuba se comportara como un miembro normal y responsable de la comunidad internacional. Necesitaríamos ver cambios fundamentales en el liderazgo de Cuba. Estos incluirían la democracia para el pueblo cubano a través de elecciones libres y justas, la liberación de los más de 100 prisioneros políticos que se encuentran en las prisiones del régimen, el cese completo de las violaciones a los derechos humanos, y una apertura de la economía de Cuba para permitir un comercio justo y recíproco, así como crear empleos y prosperidad para el pueblo cubano. El régimen cubano tendría que retirar su apoyo a Maduro en Venezuela, una interferencia extranjera que ha desestabilizado el país y ocasionado daños a toda la región.

—¿Cuáles han sido los desafíos más importantes durante su servicio al frente de la Embajada de los Estados Unidos en Cuba pero, además, como mujer que ha sido señalada como “enemiga” por un régimen totalitario y de fuerte raigambre sexista?

—El hecho de ser blanco del régimen fue un recordatorio constante de cómo el pueblo cubano, en especial aquellas personas que defienden la democracia, pero no tienen las protecciones de un estatus diplomático, sufren a diario. Cada vez que el régimen represivo me perseguía, reforzaba la necesidad de cambio. Las mujeres cubanas sufren especialmente por el abuso del régimen. Las Damas de Blanco son sólo un ejemplo que subraya el dolor y las cargas que el régimen cubano inflige a las madres, hijas, esposas y hermanas.

—¿Cómo se imagina la Cuba del futuro? ¿Sería un futuro inmediato o lejano, probable o improbable?

—El pueblo cubano tiene un sueño de democracia y prosperidad… ese es el futuro que imagino.  Sin embargo, el comportamiento del régimen cubano ha demostrado que no tolerará el cambio. Sin la presión de la comunidad internacional, el régimen se negará a cesar su represión. La comunidad internacional debe responsabilizar a Cuba y asegurar que cumpla con sus obligaciones, que no se le permita subvertir a los organismos internacionales, como el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y que los líderes de Cuba sean responsables de sus abusos contra el pueblo cubano, su devastador apoyo a Maduro en Venezuela y su maligna influencia en la región.

—Teniendo en cuenta la histórica cercanía entre ambos países, ¿cómo podría influir Estados Unidos en las luchas de cubanos y cubanas por alcanzar la democracia?

—Los Estados Unidos siempre serán un gran amigo del pueblo cubano. La política de los Estados Unidos tiene como objetivo apoyar al pueblo cubano y al mismo tiempo hacer responsable al régimen de sus abusos de los derechos humanos en su país y de su interferencia desestabilizadora en otros lugares de la región. Las voces de los cubanos que piden democracia y respeto de los derechos humanos llegan a los Estados Unidos y nos inspiran para apoyarlas y amplificarlas en casa y con la comunidad internacional.

—¿Qué opina del desempeño del periodismo independiente dentro de la Isla?

—Observé durante dos años cómo el régimen castrista utilizaba su maquinaria represiva para acosar, amenazar y encarcelar a los que informaban de la verdad sobre las condiciones en Cuba. Para mí, en lo personal, el caso de Roberto Quiñones documentó la magnitud de las injusticias perpetradas, por atreverse a informar sobre las violaciones de las libertades religiosas por parte del régimen. Luego está el Decreto Ley 370, que es simplemente una excusa que el régimen usa cuando quiere multar, acosar o encerrar a alguien que dice la desafortunada verdad. Los periodistas independientes se han convertido en una fuente esencial de información para los cubanos, y me inspira su valentía.  Se atreven a informar sobre los hechos, a pesar del peligro que corren, y a informar al mundo sobre la verdad de la vida bajo el régimen de Castro.

—¿Qué extrañará a Mara Tekach de su experiencia en Cuba?

—Echaré de menos los encuentros inspiradores con los defensores de los derechos humanos y los periodistas cubanos, que trabajan valientemente por un futuro mejor para su país. Echaré de menos la belleza natural de Cuba y la calidez del pueblo cubano -una isla y un pueblo que tiene tanto potencial- una vez que se levante la represión del régimen. Los amigos cubanos me dicen que me he ‘aplatanado’ y para una parte de mí, eso es cierto.

—¿Cuál es la impresión personal que se lleva Mara Tekach sobre cubanas y cubanos, sobre ese pueblo que incluye tanto a quienes permanecen en la isla como a los que han marchado al exilio? ¿Tiene algún mensaje que trasmitirles?

—Estoy muy impresionada por el pueblo cubano trabajador, creativo y decidido, no sólo los cubanos de la Isla, también los que se han establecido o han buscado refugio en los Estados Unidos y otros países. Mi mensaje es que los Estados Unidos los apoya y los respalda. Un día mejor le espera a Cuba y espero el día en que el pueblo cubano alcance la democracia y la prosperidad por la que ha luchado durante tanto tiempo.

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