“Todo aquí está mal hecho”

“Todo aquí está mal hecho”

Las múltiples violaciones al proyecto constructivo de esta obra dejan al descubierto errores que atentan contra la resistencia de los inmuebles.

LA HABANA, Cuba. – “Te lo juro por mi madre, yo no voy a llegar a ver ese momento”, dijo a CubaNet en 2017 María Moreno, quien, entonces, tenía el mal presagio de no llegar a ver reconstruida su casa, ubicada en la ciudadela de la calle 24, #166, en el Vedado habanero.

María murió y sus vecinos llevan más de tres años viviendo en la calle, sin saber cuándo recuperarán sus viviendas.

Los seis apartamentos de la ciudadela, que por 25 años amenazaron con derrumbarse, fueron contemplados en un presupuesto estatal para su reconstrucción. En 2015, los residentes tuvieron que abandonar sus casas con la promesa gubernamental de que serían reconstruidas antes del 26 de julio del 2016.

Aunque los habitantes de la ciudadela mantienen esperanza de regresar a sus hogares, volver será poca cosa en comparación con los problemas que llegarán después.

Durante la prolongada etapa de terminación de los apartamentos, las violaciones del proyecto constructivo de la obra dejaron al descubierto errores que atentan contra la resistencia de los inmuebles, la eficiencia de los servicios hidrosanitarios y la estética constructiva.

Los errores que persisten hasta la fase final comenzaron con el derribo de las viejas estructuras. Ello provocó un mal replanteo de los nuevos cimientos, demolidos a solo meses de ser levantados.

Estas violaciones técnicas del proyecto durante la ejecución mantienen vivas las contradicciones entre las empresas estatales involucradas en la obra.

Eduardo Castro, uno de los residentes en la ciudadela declaró a CubaNet que las discrepancias de las instituciones se exacerbaron por la instalación de la red hidrosanitaria.

“La empresa encargada de las instalaciones hidráulicas nos dejó claro que ellos se habían retirado de la obra por las irregularidades encontradas. Los ingenieros hidráulicos plantean que se han hecho cambios en el proyecto original sin consultarlos (…) Nadie quiere tener que afrontar los problemas que deriven de un mal trabajo”, declaró.

Los vecinos se niegan a que la instalación hidrosanitaria sea reinstalada en el antiguo desagüe del año 1920. Uno de los ingenieros que abandonó la obra alertó a los vecinos que, según lo proyectado, “la línea de desagüe debe ser nueva en su totalidad”.

Sin embargo, Liset, la jefa técnica de la Empresa Provincial Constructora de Viviendas se niega a realizar una nueva línea de desagüe. CubaNet intentó comunicarse con la funcionaria para que explicara su punto de vista, pero fue imposible contactarla en la empresa.

Dania Castro, residente de la ciudadela, recuerda que antes de la demolición tenían que lidiar con el desborde de la fosa y los salideros hidráulicos debido al mal estado de las tuberías.

“Nosotros hemos protestado, pero nadie nos escucha. Uno de los principales objetivos de la reparación era eliminar toda la línea (hidrosanitaria) vieja, que estaba en mal estado (…) Hace meses que estamos esperando por la solución, pero los especialistas se retiran y la empresa constructora quiere hacer cualquier cosa”, dijo.

Con la ausencia de personal calificado para calificar las instalaciones hidráulicas, abunda el mal trabajo. Los vecinos reportan pisos terminados, sin enlazar los apartamentos a la línea principal de desagüe.

Para Dania, observar la lenta ejecución de la obra y las fallas que se  van dejando es como una tortura para quien no tiene donde vivir.

“Desde julio del año pasado se comenzó la instalación hidrosanitaria en el pasillo central, pero no avanza. Ahora tenemos el problema de la cubierta de los apartamentos que no coinciden con el proyecto, y eso nos traerá problemas. Es como para enfermarse de los nervios”, lamentó la mujer.

Nada parecido al proyecto

Caridad Ruiz ha sido una de las vecinas más activas en las reclamaciones realizadas por los vecinos en las instituciones gubernamentales; ella, “hablando en buen cubano”, define la obra como “una mierda”.

Al igual que los demás vecinos afectados, esta vecina se queja de la ausencia de responsabilidad de los dirigentes locales, pero, en su caso, afirma que la falta de compromiso es también síntoma de corrupción.

“La ingeniera vino un día para fajarse, porque justifica todo lo mal hecho con el proyecto. Pero si se pasan la vida violando el proyecto”, señaló Ruiz.

Los borrones en el proyecto oficial lo hacen ilegible a conveniencia. Los vecinos denuncian que el plan de construcción de los apartamentos contemplaba puertas y ventanas de aluminio que han sido sustituidas por madera barata. El colectivo de residentes advierte que el deterioro de la madera será rápido, teniendo en cuenta que las cubiertas se construyeron sin la instalación de drenaje pluvial registrada en el diseño de la obra.

Según le explicaron los constructores a Eduardo Castro, el techo necesita un bajante pluvial porque fue hecho sin “gotero” (desagüe).

“Cuando llueve ya se pueden ver los charcos de agua dentro de los apartamentos (…) El agua se está acumulando en el techo y cae también sobre la pared, las ventanas y las puertas de madera, que muy pronto estarán podridas”, dijo Eduardo.

Las autoridades ofrecen como solución lanzar el llamado “mezclón” (relleno) en el techo para realizar el gotero con pasta impermeabilizante. La técnica podría ser efectiva si durante su aplicación se utilizan los materiales adecuados y el tiempo exigido.

Sin una fecha de entrega, los vecinos de la ciudadela continúan en la calle perdiendo parte de sus propiedades. Hasta el día de hoy, se les niega la entrada a sus viviendas para evitar que las críticas revelen negligencias, como huecos profundos sin rellenar, niveles de pisos por encima del margen de las puertas y una cisterna de agua que promete no cubrir la demanda de los seis apartamentos.

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