COVID-19 en Cuba: ¿Por qué sobrevino una segunda ola?

COVID-19 en Cuba: ¿Por qué sobrevino una segunda ola?

La percepción de control y la desescalada de las medidas de contención han sido de las principales causas de la explosión del nuevo coronavirus en la Isla

LA HABANA, Cuba. – El repunte de casos de COVID-19 que ha ocurrido en Cuba es común de los países que relajan las medidas sanitarias para contener la propagación de la enfermedad. En entrevista con CubaNet, el científico cubano Oscar Casanella explicó cuáles fueron a su juicio las principales causas del descontrol de los rebrotes epidémicos en la Isla.

El 10 de junio el régimen presentó el plan de medidas de recuperación de la fase post-epidémica. Las arengas en los medios informativos oficiales sobre “la victoria de la Revolución” contra el nuevo coronavirus transmitieron a la población la sensación errada del control de la COVID-19.

Sobre el fallo del sistema, que ahora culpa al pueblo por el rebrote de contagios, el inmunólogo Oscar Casanella explicó:

“Después de este periodo en donde todo parecía estar controlado, oscilando con menos de 20 casos diarios, el Gobierno desescala las medidas de contención y se produce la segunda ola de contagios (…). El 31 de julio, ante el ascenso acelerado del virus, el doctor Francisco Durán amenaza con revertir el relajamiento con medidas drásticas de contención; regaña a la población por las indisciplinas en eventos de contagio como el sucedido en la provincia de Artemisa. Habla de aumentar la percepción de riesgo, pero desde el 17 de julio había dejado de usar la mascarilla en las conferencias públicas”.

El “error” de comunicación que atentó contra la percepción de riesgo en medio de la pandemia de COVID-19 se extendió en los medios de comunicación oficial, donde se inició la actual campaña propagandística para atraer al turismo extranjero.

La maquinaria de propaganda oficial reportó la cifra de 539 550 reservaciones hoteleras realizadas por cubanos, a las que se sumaron otras 40 000 en el sistema de campismo popular.

Según el ministro de Turismo, Juan Carlos García, “el país está listo para recibir viajeros de todo el mundo, para lo cual cuenta con varias fortalezas que nos distinguen y que permiten contar con una industria del ocio donde primen la paz, la salud y la seguridad”.

“La acelerada apertura al turismo nacional puede ser una de las causas de los brotes de COVID-19 que emergen fuera de La Habana debido al traslado de turistas”, opina Oscar Casanella, y agrega que la aparición de casos autóctonos en otras provincias (Las Tunas, Matanzas, Holguín) apunta a la “falta de control epidémico interprovincial”.

“Esto es algo que nos indica que no se pueden desescalar las medidas de contención de forma acelerada”, señala Casanella.

Las provincias que entraron en la tercera fase de recuperación restablecieron el transporte público intermunicipal y rural. El occidente del país, más retardado en la contención de la pandemia, también se favoreció con la medida de apertura del transporte, que también prometía reiniciar los vuelos regulares en agosto.

La vacuna rusa y las variables perdidas

La prensa del régimen anunció la llegada de turistas rusos en la segunda quincena de agosto “como una muestra de reconocimiento a la seguridad sanitaria del país”. Para el científico Oscar Casanella, el besuqueo político entre los dos regímenes también incluye la acogida acrítica de la vacuna rusa contra la COVID-19 por el régimen de La Habana.

“En orden de miles de personas, yo esperaría para atreverme a probar la vacuna (…). Desconfío de los países de regímenes autoritarios donde todo está premiado por la política. Puede ser que el valor de esta vacuna sea más la función de propaganda que la real calidad y eficacia”.

Por su mismo apego a la propaganda política, el Gobierno cubano oculta el país de procedencia de los casos positivos a la COVID-19 importados a la Isla.

“El sistema de salud ha eliminado variables informativas que ofrecían a través de los medios; sin una clara explicación de por qué lo hacen”, dice el científico. A partir de la llegada al país de un grupo de cubanos contagiados en Venezuela, las autoridades sanitarias de la Isla solo informan que ese tipo de casos infectados en el exterior.

Las autoridades sanitarias y políticas “no dicen la verdad”, esa es la opinión popular más escuchada en las calles sobre la estrategia del régimen para el enfrentamiento a la COVID-19. De acuerdo con Casanella, la sentencia social se debe a la ocultación de datos, la falsa percepción de control epidémico y, sobre todo, la estrategia de culpar a la población de los fracasos gubernamentales.

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Acerca del Autor

Augusto César San Martín y Rudy Cabrera

Augusto César San Martín y Rudy Cabrera

Periodistas independientes. Residen en La Habana

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