Rusia y Cuba, como el murciélago y la cueva

Rusia y Cuba, como el murciélago y la cueva

Todas estas “amabilidades” financieras de los rusos para con nuestro país no son por gusto. En política no se regala nada sin esperar recibir algo a cambio

Régimen cubano; Rusia; Cuba
Vladimir Putin y Raúl Castro (Foto de archivo)

LA HABANA, Cuba. – El pasado 5 de febrero el canciller ruso Serguei Lavrov visitó La Habana, y fue recibido por su homólogo cubano, Bruno Rodríguez Parrilla.

Destacó las excelentes relaciones existentes entre ambos países y, una semana después, el embajador ruso Andréi Guskov, anunciaba que Moscú concedería un préstamo a La Habana de más de mil millones de euros, para proyectos conjuntos.

En los últimos meses, Moscú ha vuelto a mostrar gran interés por América Latina y en especial por Cuba y Venezuela. Tanto es así, que se confirmó la aceptación de Vladimir Putin a una invitación de Díaz-Canel para que visite la isla. No han fijado fecha todavía pero es algo que se da por hecho.

Las relaciones han crecido no solo en el turismo. En la actualidad, Rusia es el segundo socio comercial de Cuba en Europa, así el año pasado el intercambio mercantil entre ambos países superó los 500 millones de dólares.

Hay que destacar que, en octubre del 2018, el gobierno ruso aprobó un crédito por otros 50 millones para que Cuba adquiriera armamento y material militar, con el objetivo de modernizar y dar mantenimiento a sus medios de guerra.

No es un secreto que Moscú canceló el 90% de la deuda que Cuba tenía con la desaparecida Unión Soviética (alrededor de 30 mil millones de euros) pero en estos momentos el inoperante gobierno cubano ya le debe unos 3 mil millones de dólares.

Con la situación económica actual en la isla, será muy difícil para los rusos recuperar los fondos invertidos a través de la cancelación de créditos. Los impagos de Cuba al Club de París mantienen en alerta a los otros socios occidentales, a pesar de que el régimen ha dicho que liquidará sus vencimientos de 2019 a más tardar en mayo.

Ahora bien, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) están casi de forma total equipadas con armas y equipamiento de manufactura soviética y rusa, se ha llegado a decir que se desarrollan conversaciones para reforzar la defensa en Cuba.

Ello permite recordar que hasta el año 2001 hubo una base de interceptación de comunicaciones en Lourdes (el mismo lugar de La Habana donde hoy está la Universidad de Ciencias Informáticas), que Rusia decidió de forma unilateral cerrar, lo que en aquel momento enojó mucho a Fidel Castro, quien con su habitual prepotencia, escribió en el periódico Granma, el 2 de marzo de 2015: “la inteligencia cubana no necesitaba en absoluto seguir los movimientos de un solo equipo militar de Estados Unidos, porque esta podía observar desde el espacio todo lo que se movía sobre nuestro planeta a través de la Base de Exploración Radioelectrónica Lourdes, al sur de la capital de Cuba”.

Cuando se habla de la desaparecida Base de Lourdes, hay que recordar que era capaz de interceptar datos de los satélites y de los otros sistemas de telecomunicaciones, además de datos del Centro de Control de Vuelos de la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio).

Sin embargo, a finales de 2019, después de algún tiempo de conversaciones, los rusos comenzaron a operar en Cuba el sistema de navegación satelital conocido como GLONASS, que es similar al estadounidense GPS, al Galileo europeo y al Beidou chino.

Analistas de varios países han emitido sus criterios, con respecto a la situación actual. Veamos lo que piensan los norteamericanos y los rusos.

The Jamestown Foundation especula que Rusia está en condiciones de reabrir su base de interceptación de señales. Según uno de sus analistas, las actuales coyunturas pueden hacer que Moscú reabra la base de Lourdes y posiblemente bases adicionales en la isla.

Por su parte, el experto militar Igor Korótchenko, explicó que los rusos  tenían que volver a Cuba: “necesitamos allí tres bases militares. Una de inteligencia electrónica… Una base para nuestros submarinos nucleares multifuncionales… Y, si EE.UU. sale del tratado INF podríamos desplegar allí sistemas de misiles adecuados, lo cual contribuiría a la seguridad cubana y a la lucha antiterrorista internacional”.

Todo parece indicar que, como el murciélago necesita la cueva, La Habana precisa de Rusia y los rusos requieren de la isla.

Todas estas “amabilidades” financieras de los rusos para con nuestro país no son por gusto. En política no se regala nada sin esperar recibir algo a cambio. Es por eso que prestar atención a todo porque, de surgir esta variante, entonces no habría duda alguna. La apertura de una base militar en Cuba convertiría a nuestro país en una pieza esencial de la política exterior rusa.

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Acerca del Autor

Martha Beatriz Roque Cabello

Martha Beatriz Roque Cabello

Martha Beatriz Roque Cabello Nació en La Habana, el 16 de mayo de 1945, hija de un matrimonio de inmigrantes canarios, que tuvieron 6 hijos, dos varones y cuatro hembras, ella era la hija menor. Estudió Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana, se graduó con honores y se quedó como profesora de la asignatura Estadística Matemática. En 1989 ingresa en la oposición, fundando el Instituto Cubano de Economistas Independientes. Posteriormente, forma parte del Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna, que fue llevado a prisión en el año 1997, por escribir La Patria es de Todos. En 2003 retorna a prisión como parte del Grupo de los 75, la única mujer. Una vez en licencia extrapenal organiza la Asamblea para Promover la Sociedad Civil, que tuvo dos días de trabajo público en Río Verde, Boyeros, La Habana. Actualmente mantiene su línea de trabajo con la población a través de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios.

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