Roberto San Martín: “Tenemos 11 millones de cubanos que liberar”

Roberto San Martín: “Tenemos 11 millones de cubanos que liberar”

Con una extensa carrera dentro y fuera de Cuba, el reconocido actor también ha puesto su arte al servicio de la reivindicación de los derechos civiles y políticos en la Isla

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Roberto San Martín (Foto: Cortesía de la autora)

SANTIAGO, Cuba – Roberto San Martín es un actor cubano de 43 años de edad al que muchos conocimos en principio como el hijo de la emblemática actriz Susana Pérez. Sin embargo, al poco tiempo después de aparecer en pantalla, su talento le dio identidad propia.

Luego de verle por años como parte de la vida nacional a través de sus interpretaciones en telenovelas, películas y en la conducción de programas de televisión, salió de Cuba y ha tenido una exitosa carrera internacional.

Pero la identidad de su persona no se ha limitado solamente a la actuación. Durante el año que recién culminó, le hemos visto poner su arte también al servicio de la reivindicación de los derechos civiles y políticos en Cuba. Sobre este y otros temas conversamos desde la distancia con el actor cubano:

—¿Desde cuándo Roberto San Martín disiente del Gobierno cubano?

—Desde que empecé a notar que la libertad no era real. Desde que empecé a chocar con las instituciones y sus dirigentes. Desde que surgieron en la vida laboral obstáculos a mi trabajo por razones absurdas.

—Cuéntanos una de tus primeras trabas

—Una vez estaba haciendo el programa Cuerda Viva  y me lo censuraron porque tenía un piercing en la ceja derecha. Fui a reclamar y me dijeron que esa no era la imagen que la revolución cubana quería dar de su juventud y los acusé de fascistas. Ahí empezaron mis problemas.

—¿A quién le expresaste por primera vez tus ideas políticas?

—Mi abuela siempre me dijo: “Esto no sirve, nunca sirvió, no te dejes engañar”. Nunca se me olvida eso. Ella era mi gran amiga y confidente. Era en quien más confiaba siempre.

—¿Crees que es el sector artístico cubano uno de los más disidentes en la Isla?

—Creo que el sector artístico en Cuba, como en todos los demás, todos el mundo disiente, pero pocos lo expresan. El miedo es muy grande y algunos se aprovechan de ciertas prebendas que les confiere su posición de personas conocidas. Pero la disidencia en Cuba es general, de eso no tengo dudas.

—Hablemos de la actuación. ¿Cuál ha sido tu paradigma nacional e internacional, y tus películas nacional y extranjera preferidas?

—Mi paradigma nacional ha sido Luis Alberto García e internacional Marlon Brando. Mi película cubana Suite Habana y extranjera Closer. 

—¿Cuál es la película en que has trabajado que más te gusta?

—Mi trabajo de actuación preferido no es fílmico. Pero la preferida es donde hice un personaje que se llamaba Eladio en una serie de nombre “Novenario”, dirigida por Miguel Sosa. Era un fronterizo y exigió crear un personaje muy diferente a lo que había hecho antes, en muy poco tiempo. Fue mi última actuación en territorio cubano.

—Cuéntanos un poco de tu vida personal.

—Salí de Cuba definitivamente el 4 de abril del 2005, pero ya me había intentado ir varias veces. Viví dos años en Bolivia, entre el 94 y el 96, y varios meses en Ecuador en el 2004. Soy casado, resido en España y tengo dos hijas, Daniela y Martina.

Roberto San Martín junto a su esposa e hijas (Foto: Cortesía de la autora)

—¿Cómo fue el 2019 para Roberto San Martín?

—Fue un año repleto de viajes, trabajo y nuevas experiencias. Después de siete años en Miami regresé a España por trabajo y me quedé por placer. Pero he estado muchísimo tiempo en Miami trabajando. Yendo y viniendo.

—¿Cómo fue la experiencia de cubrir a Alexander Otaola en su programa “Hola Ota-Ola”?

—Creo que ha definido un antes y un después en mi vida. Me demostré a mí mismo (que es a quien único tengo que demostrar algo) que podía llevar un programa en vivo, cosa que nunca había hecho, y mantener los ratings del programa más visto en la Internet de Miami. Me encantó y me dio la posibilidad de crear mi propio espacio, “Mariela qué tal”. 

—Hablemos de tu programa “Mariela qué tal”, ese personaje inspirado en Mariela Castro -hija del dictador Raúl Castro- que se ha vuelto tan popular. ¿Cómo surge la idea y por qué?

—La idea es vieja, de hecho yo empecé escribiendo los guiones y el personaje lo hacía otro actor. Pero, por cosas de la vida, en un momento me quedé sin actor que hiciera el personaje y me decidí a hacerlo yo mismo. Surge de la necesidad de denunciar el cinismo de la familia Castro desde su más peculiar miembro, que para mí es Mariela Castro, ‘la diva del invento’, una sexóloga sin título que da “TED Talks”, que no dice nada y que llama ‘moco pegao’ a un periodista internacional. Es un caramelo para cualquier guionista-actor que se quiera burlar de ella.

—Este personaje ya es referencia en redes sociales. ¿Pensaste que se iba a volver tan popular?

—La verdad es que lo intuía, pero no pensé que fuera a calar tan rápido en el gusto de la gente. Ya tiene un espacio y muchísimos seguidores, lo cual habla de que el cubano está loco por reírse de sus dirigentes. Y yo les ofrezco esa posibilidad. De todas maneras, aún falta bastante trabajo para lograr lo que yo quiero de ella.

¿Antes de hacer el personaje no sentiste temor por el costo político que podría significar?

—Yo ya soy una víctima política. Mi carrera se ha visto afectada y mucho por mis posiciones políticas, pero lo que si me da terror es no poder mirarme en el espejo por defender y dejar de decir lo que pienso. Por suerte, siempre he sido consecuente y llevo muchísimos años diciendo lo que pienso realmente. Creo que esa libertad no me la puede quitar nadie.

—Entonces, ¿ya has tenido limitaciones como artista dentro y fuera de Cuba por tu postura política?

—Bueno, dentro de Cuba no existo, institucionalmente hablando, me borraron de todas las listas y aunque alguna que otra vez, algún que otro director, ha hecho el intento de recuperarme, la condición siempre es la misma: “¡Cállate!” Y eso es algo por lo que yo no estoy dispuesto a pasar. No es tan importante mi carrera. Yo no soy actor, ni músico, ni nada. Yo soy libre hasta de las etiquetas.

—Independientemente de que sabemos que eres actor, ¿te interesaría ocupar algún cargo político, electo por voluntad popular, en una Cuba democrática?

—Siempre me gustó la política, creo que es la manera, bien llevada, más directa de ayudar al pueblo. Pero nunca me lo he planteado. Creo que lo primero es derrocar la dictadura. Lo otro ya llegará.

Roberto San Martín promocionando camiseta Make Cuba Great Again (Foto: Cortesía de la autora)

—¿Crees que Cuba está en una etapa decisiva para una posible transición pacífica hacia la democracia?

—Creo que es el momento en el que tenemos más armas para abrirle los ojos al pueblo, depende de nosotros como usarlas. Creo que ellos –el régimen cubano- cometieron un error abriendo el acceso a Internet, por ahí debemos colarnos. Nosotros, los “más conocidos”, ahora es que tenemos que presionar y usar todo lo que tengamos a nuestro alcance para lograr que el cubano entienda que el poder de acabar con ese régimen lo tenemos solo los cubanos. Que, en cuanto demos un paso, estaremos apoyados por mucha gente, pero el primer paso es nuestro y hay que darlo unidos. 

—¿Qué planes tiene Roberto San Martín para este 2020?

—En enero me voy a Miami a grabar una película y después pues lo que aparezca. Pero ahora mismo mis energías están en el programa “Mariela qué tal”.

—¿Qué mensaje envía a los artistas cubanos que por una u otra razón no se deciden a expresar sus ideas políticas?

—Que no pasa nada, que nadie se muere por no poder trabajar en lo suyo, que hay otras opciones y que, aunque el deseo de cada artista es trascender, somos así de ególatras, la mejor manera de hacerlo es ayudando a la mayor cantidad de gente posible. Tenemos 11 millones de cubanos que liberar. Hagámoslo.

—Por último, un mensaje en este nuevo año para un pueblo que diariamente sus gobernantes le inducen desesperanza.

—No están solos, somos muchos los que estamos desde todos los rincones del mundo cambiando la idea que tiene el mundo de esa dictadura. Nosotros no nos vamos a cansar, no pierdan las esperanzas que este año se rompe el corojo. Lo siento así y haré todo lo que sea necesario para lograrlo. ¡Viva Cuba Libre!

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