Represión en las calles y derechos humanos en las páginas de “Granma”

Represión en las calles y derechos humanos en las páginas de “Granma”

Los máximos jerarcas del régimen salieron este jueves a celebrar el supuesto respeto de todos los derechos humanos en Cuba, lo que, a estas alturas, solo cabe en sus cabezas o en las reuniones del Comité Central.

Tras la pandemia de coronavirus se han reportado más frecuentemente violaciones de derechos humanos en la Isla (Foto: ADN Cuba)

MIAMI, Estados Unidos. – Cada 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, el régimen cubano opera en dos direcciones: en la calle, sus fuerzas represivas desarticulan cualquier manifestación pacífica que reclame el respeto por los derechos humanos de todos los cubanos. En sus medios, eleva los niveles de propaganda hasta asegurar que en la Isla se respetan las libertades individuales.

Así, este jueves, activistas, periodistas y opositores pacíficos del régimen se encuentran sitiados en sus hogares por fuerzas policiales que les impiden salir. A diferencia de otros años, el sitio comenzó muchos días antes, para evitar que estos actores sociales puedan sumarse y reportar las manifestaciones de descontento popular o los reclamos por el cese de la represión, como el ocurrido el pasado 27 de noviembre en las afueras del Ministerio de Cultura.

Este 10 de diciembre, el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, el periódico Granma, ha publicado al menos dos notas que alaban el respeto por los derechos humanos en la Isla. 

En “La obra de la Revolución es la principal garantía para los derechos humanos en Cuba”, la publicación oficial presenta la lista de los derechos humanos que, supuestamente, se respetan en la Isla. Por un lado, Granma miente: cuando dice, por ejemplo, que “los trabajadores tienen derecho a asociarse voluntariamente y constituir organizaciones sindicales” o que “ningún artista cubano es perseguido por lo que piensa o expresa”.

En otros casos, tergiversa los hechos o los evade: Granma dice que, “como ocurre en otros países, no es posible utilizar el ejercicio” de la libertad de expresión o prensa “para violar la legalidad”. Sin embargo, no especifica que esa propia legalidad ―Constitución de la República, Código Penal Cubano…― atentan contra el ejercicio de tales derechos.

Ni menciona, mucho menos, que la propia legalidad es torcida por el Ministerio del Interior para socavar, aún más, la labor de reporteros independientes y medios de comunicación que han surgido en la Isla o el exilio pese a la asfixiante atmósfera represiva instaurada por el Partido Comunista.

Otro artículo de Granma, también publicado este jueves, se queja de las “calumnias” sobre el respeto a los derechos humanos en la Isla. 

“Los resultados de Cuba, una quimera para otros pueblos del mundo, se han conquistado frente a décadas de bloqueo de EE. UU., un acto de genocidio y una flagrante, masiva y sistemática violación de los derechos humanos de todo nuestro pueblo. Se han alcanzado gracias a la voluntad política del Gobierno y la activa participación popular en épica resistencia”, dice la publicación, sin reconocer ni siquiera de soslayo, las graves violaciones contra periodistas, opositores pacíficos y activistas que han sido condenados en tribunales parciales, sin respeto por el debido proceso.

El gobierno cubano sigue exponiendo sus sistemas de educación y salud gratuitos como los logros más importantes de la Revolución Cubana, pero no acepta los altos niveles de adoctrinamiento y corrupción que atraviesan los dos sectores. Ni apunta, por supuesto que no, al estado deplorable de la mayoría de los hospitales o la escasez de medicamentos que padece la población cubana.

Como es costumbre, los máximos jerarcas del régimen salieron este jueves a celebrar el supuesto respeto de todos los derechos humanos en Cuba, lo que, a estas alturas, solo cabe en sus cabezas o en las reuniones del Comité Central del PCC.

En Twitter, Díaz-Canel compartió las dos notas de Granma y celebró los “derechos cubanos”, según el diario comunista, “logros indiscutibles de la Revolución”. 

Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, aseguró que Cuba era parte de “44 instrumentos internacionales en materia de DD. HH.”, lo que no asegura ―omitió― que se respeten. 

Mientras el funcionario apunta que su gobierno “continuará defendiendo la necesidad de preservar los principios de objetividad, no selectividad y universalidad al abordar los DD. HH.”, decenas de activistas y reporteros en toda la Isla siguen retenidos en sus casas, por el propio régimen signatario de 44 instrumentos internacionales.

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