“Nuestro propósito fundamental es que las personas digan No al fraude”

“Nuestro propósito fundamental es que las personas digan No al fraude”

Si la Asamblea Nacional adoptó un decreto exclusivo para la ocasión, es un fraude que busca encaminar una decisión tomada desde hace tiempo

LA HABANA, Cuba.- Envuelta en la campaña de puro ADN digital #Cadaelectorunobservador, a base de hashtags, twitazos y la constante emisión de informaciones en redes sociales y otros canales habilitados, la Asociación Cubana de Observadores Electorales (ACOE) va redimensionando la plataforma de observadores con vistas a la votación del referendo constitucional del próximo día 24.

Más allá del trabajo interno, avalado por la integración de unos 600 observadores, entre activistas y voluntarios, el éxito de la asociación subyace en la capacidad de captar la atención de la población sobre la importancia de votar y velar, a la vez, por la transparencia del proceso.

ACOE surgió en mayo pasado por iniciativa de la Comisión Cubana de Defensoría Electoral (COCUDE), cuyos fundamentos más abarcadores y perfilados, dentro de contextos jurídicos y constituyentes, necesitaban una herramienta mejor dotada de los tecnicismos y estándares que regulan la observación electoral a nivel internacional.

Zelandia Pérez Abreu, Coordinadora Nacional de ACOE, explicó que los valores de la asociación le impiden tomar partido en las diferentes campañas que de una u otra forma disienten de la propuesta gubernamental.

“En los canales donde difundimos no aceptamos proselitismos en favor de ninguna postura, allí solo se puede hablar de observación e imparcialidad”, dijo Pérez Abreu respecto a la creciente interacción que mantienen con la sociedad en general a través de WhatsApp, Facebook, Twitter (@ACOE_Cuba), YouTube y Gmail (acoe.cuba@gmail.com), además de la vía telefónica.

Sin embargo, el mero hecho de constituir un mecanismo de observación, que específicamente buscaría legitimar cualquier resultado adverso para el régimen, encierra un marcado trasfondo opositor.

La campaña tendrá su pico más intenso el sábado 23 con la convocatoria a un mega ‘twitazo’, donde, a las 7:00 p.m., todos deberán escribir la etiqueta #tu23cambiatu24, la misma lectura que se ha utilizado durante los últimos dos meses, en las jornadas de twitts que cada viernes realizan para concientizar sobre la impronta de que cada votante se convierta en garante del resultado en las urnas.

Además de Pérez Abreu, ACOE tiene entre sus promotores principales al periodista Frank Abel García y Juan Manuel Moreno Borrego, Secretario Ejecutivo de Candidatos por el Cambio (CxC).

“Nuestro propósito fundamental es que las personas digan que No al fraude”, comentó a CubaNet Moreno Borrego.

Como antecedente en América Latina, un proceso de referendo, realizado el 5 de octubre de 1988, terminó derrocando al dictador Augusto Pinochet en Chile. Tres décadas después, la nación sudamericana posee una de las economías más poderosas del continente, por detrás de países como Estados Unidos, Canadá, Brasil, México y Colombia.

Con sus diferencias y paralelismos, para más de un cubano el próximo referendo pudiera desencadenar un desenlace similar si el pueblo, en voto secreto, desaprueba el controvertido proyecto.

No obstante, para Moreno Borrego en el proceso cubano una serie de aspectos impedirían un final como el chileno, o al menos no con la misma inmediatez. En primer lugar, expone el directivo de CxC, en contra de Pinochet existía una oposición bien definida, “que no es nuestro caso contra el régimen”.

“En Cuba hay muchos opositores, pero no hay una oposición. Hay un espacio vacío en cuanto a liderazgo, aceptado por la ciudadanía y por los factores externos. Varias caras visibles en ese sentido han dañado nuestra imagen con clientelismo, tráfico de personas, enriquecimiento con el dinero de la causa y cero resultados de trabajo”, destacó Moreno Borrego.

Para el activista, un segundo factor sería la depreciación de un resultado diferente al que espera el gobierno, si el parlamento declarara al referendo como no vinculante. “De esa manera, todo se resumiría a votar por la constitución de Díaz-Canel o por la actual, que es de Fidel Castro”, acotó.

“Si la Asamblea Nacional adoptó un decreto exclusivo para la ocasión (no divulgado aún), es un fraude que busca encaminar una decisión tomada desde hace tiempo. Pero cualquier ciudadano con un poco de apoyo y conocimientos puede iniciar un proceso de impugnación”, concluye Moreno Borrego. “Si ganan ellos no hay mucho que reclamar. ¿Pero y si no? Por eso es tan importante la observación”.

ACOE propone soluciones al sistema electoral cubano.

Llena de matices e intereses políticos, la próxima votación se ejecutará bajo las mismas carencias democráticas de experiencias anteriores.

Según puntualiza Alexander Contreras Ulises, ex delegado del Poder Popular en la provincia Artemisa, los mecanismos establecidos para garantizar altos porcientos de asistencia a las urnas, libres de cualquier forma de observación, son un método efectivo para manipular los resultados.

Durante el proceso eleccionario de 2018, Contreras Ulises refiere que, en compañía de un miembro de la policía y otro del Partido Comunista, tuvo que visitar todas las personas que por un motivo u otro en su municipio no asistieron a los colegios electorales.

“Llevamos los registros de votantes a las casas y prácticamente se obligó a la gente a que los firmara. Como si en verdad hubieran ido a votar. Luego, en el colegio, agarramos un bulto de boletas y comenzamos a marcar por el candidato que quisiéramos, para cumplir”, dijo Contreras Ulises.

Por su parte, Pérez Abreu ilustra que, entre sus deficiencias, el sistema electoral cubano no contempla el voto asistido para personas encamadas o imposibilitadas de comparecer a los colegios, así como de boletas en lenguaje braille para ciegos y débiles visuales.

“En otros países está establecido que un miembro de la mesa de justicia o el presidente de la mesa electoral, acompañado de un guardia civil y un observador, sea quien visite las casas portando una urna móvil”, especificó Pérez Abreu, quien más tarde añadió que en esos lugares también “está prohibido que la policía participe en este tipo de acciones, o que vigile dentro de los colegios electorales”.

Del mismo modo, el monopartidismo del sistema político en la isla elimina, por defecto, la figura de los testigos que velan porque se cumpla el conteo correcto de los votos emitidos a favor de la fuerza política que representan, dejando el proceso desprovisto de alguna forma de observación, capaz de ratificar la transparencia de los resultados.

Otra de las violaciones señalada por la líder de ACOE, Zelandia Pérez Abreu, y que fueron llamadas a rectificar mediante una misiva entregada a la Comisión Nacional Electoral, es el uso de lápices para la marcación en las boletas.

“Es con tinta indeleble y todos lo saben, para que no se pueda cambiar la decisión del votante. Lo siguen haciendo con lápiz por una sola razón: que no haya margen a que las personas puedan elegir algo diferente a lo que ellos desean. Por eso es que llamamos a que cada elector sea un observador”, sentenció Pérez Abreu.

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