Nuestros viejitos olvidados

Nuestros viejitos olvidados

Desaparece el programa de cuidados a los ancianos (EMAG). Y muchos consultorios de la familia están cerrados

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Foto Yusnabi

LA HABANA, Cuba -No puede ser más obvio el descalabro de la salud pública en Cuba. Otra evidencia muy reciente lo confirma: oficialmente fueron disueltos los Equipos Multidisciplinarios de Atención Gerontológica (EMAG), pese haber sido la columna vertebral del Programa de Atención al Adulto Mayor, en cuanto a la atención primaria se refiere. Al menos en los 15 municipios de la capital (los EMAG) se fueron a bolina desde diciembre de 2013, y desde entonces buena parte de los ancianos quedaron al garete.

Los EMAG surgieron a finales de la década de los noventa. Se componían de un médico geriatra, un psicólogo, un enfermero, y un trabajador social. Debían garantizar dos consultas semanales como mínimo en su comunidad, e igual números de jornadas de visita y atención a domicilio, o de Terreno como se le denomina en el argot medico de por acá. Ir d Terreno no era otra cosa que visitar pacientes encamados y postrados. Los pacientes encamados son los que están limitados para caminar pero que aún pueden valerse por sí mismo, y los postrados son los que no pueden valerse por sí mismo y necesitan de un cuidador.

Su actividad era variada y necesaria, y cuando se fundaron no faltaron todo tipo de elogios, oficialistas y poblacionales, refiriéndose al control y buen servicio que prestaban a la población del Adulto Mayor, cuando existían fractura de caderas, cuando se daban casos de maltrato familiar (físico o psicológico), cuando había que repartir donaciones y entregar de módulos aseo personal, tela antiséptica, hule, o para la tramitación de hogares de ancianos (Asilos). En cada policlínica existía un EMAG.

Ahora el Ministerio de Salud Pública con la desintegración de los EMAG pretende que la tarea sea absorbida por los Consultorios del Médico de la Familia. Una pretensión imposible de acometer a juicio de los entendidos en esta materia, “y los dirigentes del Ministerio de Salud Pública lo saben”, confiesa un especialista fundador de la EMAG.

Fundamenta este geriatra desde el anonimato que “hay impedimentos reales en nuestro sistema de salud, el primero es que la mayoría de los médicos de consultorios no son geriatras, y mucho menos gerontólogos”. “Otro impedimento es que gran parte de los consultorios permanecen cerrados por déficit de colegas, en particular los graduados en Medicina General Integral (MGI), porque se encuentra cumpliendo misión en el extranjero”.

Y para dejar claro que las desgracias no viajan solas, este galeno llama la atención sobre otro problema, “los médicos residentes (los que estudian una especialidad) y que laboran en Consultorios Médicos de la Familia una vez graduados quieren irse a laborar en Hospitales, o mejor aún, en Institutos”.

Sin llegar a creer que los EMAG hayan sido la panacea para los ancianos cubanos en un sentido unánime, ni dar por cierto aquel exquisito esmero conque la prensa oficial antaño los calificó, sí sería sensato reconocer su primordial cometido en una sociedad ubicada entre las de mayor envejecimiento del mundo.

El disgusto es mayúsculo, no tanto en los más afectados, los ancianos, sino en los integrantes de los EMAG. Varios se han ido a sus casas en franco auto des-empleo. Mientras los que no tienen viviendas propias y habitan en medios básicos del Ministerio de Salud Pública (Consultorios Médicos) no pueden menos que aceptar la opción del chantaje, y continuar trabajando a regaña dientes donde los coloquen, igual que los que dependen únicamente del humilde salario que perciben.

A mediados de la década de los ochenta se inició la construcción de los Consultorios Médicos: casas de dos pisos, concebidas para que el Médico de la familia viviese arriba y consultase en la planta de abajo. Un detalle que prueba la sutil chapucería que atomiza a la ciudadanía cubana, es que actualmente numerosos Consultorios se venden a médicos sin casas, en calidad de vivienda, pero le entregan la planta baja, la que precisamente se diseñó para la atención médica,  y  no la de arriba, la habitable.

La ley prohíbe el ejercicio de la medicina privada a todos los galenos graduados con posterioridad a 1959. Pese a que corre el deseo de que “se autoricen, sino a todos, al menos a los jubilados, con los mismos derechos que ya tienen otros trabajadores por cuenta propia”, exportó una joven psicóloga.

Acabar con los EMAG confluye en otra arista del chantaje principalmente en contra de personal médico y de enfermería, y llevarlos a suplir el déficit los Médicos de Familia, en Hogares de Ancianos (Asilos) y otras áreas deficitarias también de psicólogos y trabajadores sociales. Los ancianos que gobiernan en Cuba, y longevos parientes de los que integran la alta nomenclatura criolla no tienen qué preocuparse por encontrar un Consultorio Médicos funcionando ese día y hacer una largas colas en espera de ser atendido, ni afrontar al agobiado doctor. Ellos sí tienen la vejez garantizada.

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