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sábado, 27 de noviembre, 2021 8:25 am

Movimiento 27N: un año de lucha inconclusa

A un año de la manifestación frente al MINCULT, el 27N se halla disperso por presiones de la Seguridad del Estado, por el exilio de muchos y por el fracaso del proceso de diálogo con el régimen
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LA HABANA, Cuba. ─ Sobre el mediodía del 27 de noviembre (27N) de 2020 unas quince personas se reunieron a las afueras del Ministerio de Cultura de Cuba (MINCULT) exigiendo dialogar con los funcionarios de esa institución. Allí buscaban expresar su repudio al violento desalojo de varios manifestantes del Movimiento San Isidro (MSI), acaecido la noche anterior. Unas 10 horas después eran más de 300 personas ─otros cientos no pudieron llegar debido a los impedimentos de la Seguridad del Estado y la policía─ quienes bloquearon el acceso al lugar.

El suceso solo tenía como precedente la protesta frente al Instituto de la Música desarrollado seis años antes por los artistas y coordinadores del festival de Hip Hop y Rap cubanos “Puños Arriba”. Pero tanto la presión como la cantidad de personas reunidas el 27N tuvo una mayor magnitud; ello posibilitó que esa noche una treintena de personas, entre artistas y periodistas independientes, dialogaran a puertas cerradas con los funcionarios del MINCULT, entre ellos el viceministro, Fernando Rojas. Poco antes, habían aprobado una serie de demandas: revisión y transparencia del proceso judicial contra Denis Solís; libertad de Luis Manuel Otero Alcántara; derecho a tener derechos, libertad de expresión, libre creación y disenso; cese de la difamación y descrédito por parte de los medios oficiales; reconocimiento y respeto al posicionamiento independiente; no más violencia policial, no más odio político.

Un año más tarde, no solo no se han resuelto esas demandas, sino que se ha recrudecido la represión. Denis Solís, activista del MSI que fuera arrestado a principios de noviembre de 2020 y cuyo encarcelamiento desencadenara el acuartelamiento y huelga de hambre en la sede del MSI, fue liberado 8 meses más tarde, justo el 11 de julio (11J), al cumplir íntegramente su condena; Luis Manuel Otero Alcántara fue arrestado ese mismo día y actualmente se encuentra cumpliendo medida cautelar de prisión preventiva, en las mismas circunstancias se hallan los integrantes del MSI, Maykel (Osorbo) Castillo, encarcelado el 18 de mayo, y Esteban Rodríguez, preso desde el 30 de abril. El resto de las demandas incluso han provocado el accionar de grupos como Archipiélago, creado en agosto de 2021, luego del estallido social del 11J, y que convocara a la Marcha Cívica por el Cambio el 15 de noviembre (15N), precisamente, para exigir la libertad de los presos políticos, el cese de la violencia policial y la resolución pacífica de los conflictos entre los cubanos.

Tanto el MSI como el 27N (como se identificó la plataforma) y Archipiélago han tenido puntos e integrantes en común; ha sido como un proceso de convergencia entre un grupo y otro. El violento desalojo de los acuartelados en San Isidro provocó la manifestación del 27N (en la que participaron varios miembros del MSI) y, durante varios meses, ambos grupos intercambiaban y debatían sobre el proceso de diálogo abierto ese día con el MINCULT y, de paso, con el gobierno cubano. Ese diálogo fue roto casi de inmediato por los funcionarios del régimen, alegando que no cedería a chantajes ni presiones, ni tampoco aceptaban dialogar con “mercenarios”, pero en realidad se trataba de una burda justificación para cerrar un asunto que les resultaba incómodo y que, de seguir por ese camino de negociaciones, en algún punto tendrían que ceder a ciertas demandas, algo que no le convenía al régimen. En cambio, la respuesta fue el aumento de la represión contra el MSI y el 27N. Archipiélago sería fundado por varios de los que integraron el 27N, fundamentalmente por Yunior García Aguilera; entre ellos se cuentan, además, el actor Reinier Díaz y la historiadora del arte Miryorly García Prieto.

La embestida

Del grupo de los 30 representantes que dialogaron el 27N en el MINCULT, y que fueron posteriormente algunos de los rostros más visibles del grupo, hay al menos seis fuera de Cuba ya sea por salida definitiva o indefinida. Alrededor de un tercio de ellos terminaron apartándose del grupo debido, fundamentalmente, a las presiones ejercidas por la Seguridad del Estado.

Una de las mayores acciones represivas contra el 27N acaeció el 27 de enero de 2021; en ese momento, todavía se manejaba con los funcionarios del MINCULT la posibilidad de retomar las negociaciones; ese día tres de los voceros estaban citados para la Institución y el grupo también planificaba reunirse para desarrollar un homenaje a José Martí y, de esta manera, conmemorar los dos meses de la histórica protesta. Varios amanecieron con vigilancia policial, otros fueron arrestados o amenazados con el objetivo de impedir la acción; el resultado fue una nueva protesta frente al MINCULT, esta vez de alrededor de una veintena de artistas y periodistas independientes, al resto se les impidió llegar al lugar. En menos de tres horas, el grupo fue víctima de un acto de repudio, desencadenado cuando el Ministro, Alpidio Alonso, arrebató el teléfono al periodista independiente Mauricio Mendoza; inmediatamente fueron violentamente introducidos en un autobús y llevados a la estación policial de Infanta y Manglar, en donde fueron interrogados y amenazados por su activismo. Luego de esa brutal embestida, el diálogo quedó frustrado definitivamente, pero la represión no cesó, sino que fue en aumento.

El exilio fue para la escritora Katherine Bisquet (MSI y 27N) la única opción tanto para acabar con el asedio en su contra como para lograr la libertad de su pareja, Hamlet Lavastida. El artista, desde el exterior, había formado parte del 27N e intercambiaba con el grupo a través de las redes sociales; el motivo de su arresto al llegar a Cuba, en junio de 2021, fue un mensaje interceptado por la Seguridad del Estado de uno de los grupos de Telegram de la plataforma en el que Hamlet proponía marcar los billetes con logos del MSI y el 27N como forma de extender sus iniciativas y llamar la atención de la población, algo que se había puesto en práctica en otros países. Por este mensaje, las autoridades cubanas acusaban a Hamlet de incitar y convocar a “la realización de acciones de desobediencia civil en la vía pública, utilizando las redes sociales y la influencia directa sobre otros elementos contrarrevolucionarios”, según la información oficial. Como chantaje para liberarlo, la Seguridad del Estado solo le daba a la pareja la alternativa del exilio.

Durante la primera mitad de 2021, Tania Bruguera, uno de los rostros más visibles del 27N, estuvo más tiempo en reclusión domiciliaria forzada y arbitraria que libre. Una patrulla policial y varios oficiales de la Seguridad del Estado custodiaban su casa, impidiéndole salir a la calle e incluso recibir visitas. Aminta de Cárdenas (MSI y 27N) relató a CubaNet cómo en una ocasión, cuando fue a visitar a la artista, pese a su discapacidad física (que la obliga a caminar con muletas), unos tres uniformados la cargaron y forzaron a salir del edificio. En agosto de 2021, Bruguera viajaría a Estados Unidos por motivos de trabajo, pero en su decisión también influyó el hostigamiento de los órganos represivos cubanos.

El exilio forzado, aunque no definitivo, fue igualmente la alternativa encontrada por Yunior García Aguilera (27N y Archipiélago) y su esposa, la productora y profesora Dayana Prieto Espinosa (Archipiélago), ante el hostigamiento, difamación y amenazas de cárcel por parte de la Seguridad del Estado por la convocatoria a la marcha pacífica el 15N. Al llegar a España, el 17 de noviembre, el dramaturgo declaró: “Cuba no necesita más muertos, más mártires. (…) A veces la única manera de romper el silencio que nos imponen en Cuba es saliendo del país”.

Apenas un mes antes, la también artista Camila Lobón (27N) informó a través de su perfil de Facebook que había viajado a Estados Unidos “buscando reconectar con mi trabajo en una residencia de arte” y “para recuperar un poco de la libertad vital que sobre mi cuerpo y espíritu, más en los últimos dos años, ha requerido una energía excesiva mantener”.

El 3 de noviembre la curadora Claudia Genlui Hidalgo (MSI y 27N), pareja de Otero Alcántara, viajaba a Estados Unidos, según señaló, con el objetivo acompañar a su madre, enferma de cáncer. En declaraciones a 14ymedio, afirmó: “Hay algo importante que quiero que quede claro: no me estoy exiliando de Cuba. Nunca aceptaré que la Seguridad del Estado quiera sacar definitivamente a Luis Manuel (Otero Alcántara) y a Maykel (Castillo ‘Osorbo’) de Cuba, esas palabras: definitivamente, exilio, destierro, para mí no existen. No las voy a tolerar para ellos, pero tampoco las voy a tolerar para ninguno de nosotros”.

Hace unos días, el escritor, reportero y activista del MSI y del 27N, Alfredo Martínez, viajó a Suiza en donde solicitó asilo político.

Otros de los integrantes del Grupo de los 30 se encuentran igualmente fuera del país por motivos de trabajo, algunos se vieron apresurados a hacerlo por presiones de la Seguridad del Estado. Los que se encuentran dentro de Cuba, en su mayoría, se han apartado del activismo o mantienen un bajo perfil. Algunos, no solo del Grupo de los 30, sino de los que participaron en la protesta frente al MINCULT y luego se integraron al 27N, salieron a las calles a manifestarse pacíficamente el 11J, llegando a ser arrestados o golpeados, como es el caso de Gretel Medina, Solveig Font, Reinier Díaz, Yunior García Aguilera, Alfredo Martínez, Fernando Almeyda y Daniel Triana.

La historiadora del arte, Carolina Barrero (27N), permaneció por más de seis meses sin poder salir de su vivienda, resultando detenida cada vez que lo intentaba; el 15N fue arrestada al salir a la calle a participar de la protesta pacífica, permaneció desaparecida por unas 24 horas, solo aceptó regresar a su casa cuando le aseguraron que le retirarían la arbitraria vigilancia y reclusión domiciliaria. En cambio, poco después le pusieron una cámara en la esquina de su casa para así continuar vigilando sus movimientos, una práctica habitual contra los opositores por parte del aparato represivo.

En mi caso, formar parte de los tres integrantes de la prensa independiente que participaron en la cobertura y reunión a puertas cerradas en el MINCULT, me valió igualmente el aumento de la represión. Desde el 16 de julio del presente año, luego de cuatro días detenida por reportar las protestas del 11J, me encuentro en reclusión domiciliaria, con vigilancia diaria de la policía y la Seguridad del Estado, y en espera de juicio por los supuestos delitos de “desorden público” e “instigación a delinquir”.

Además de los arrestos arbitrarios, interrogatorios, reclusiones domiciliarias, difamación en medios de prensa oficiales y desalojos de las rentas para así obligar al exilio y deshacerse de los que le resultan incómodos, otra de las estrategias de hostigamiento empleadas por la Seguridad del Estado contra el 27N fueron los actos de repudio, los cuales se intensificaron contra el grupo Archipiélago este mes de noviembre.

Ante la imposibilidad de salir a las calles el 15N debido a la militarización del país, arrestos, reclusiones domiciliarias y amenazas, Archipiélago extendió la Jornada Cívica hasta el día 27, como forma también de conmemorar el primer aniversario del 27N.

Qué ha sido del 27N

Tras un año de la manifestación frente al MINCULT, aunque la mayoría de las demandas siguen vigentes y son cada vez más urgentes, y pese al esfuerzo de algunos por mantener activo al grupo, el 27N se halla disperso tanto por presiones de la Seguridad del Estado, por el exilio de muchos, como por el fracaso del proceso de diálogo con el régimen. Los integrantes solo funcionan o se comunican a través de algunos grupos en redes sociales; asimismo, la mayoría de las acciones propuestas no han podido traspasar de las redes sociales como consecuencia del hostigamiento constante al que son sometidos.

Fernando Almeyda, coordinador del grupo Archipiélago y uno de los participantes de la protesta el 27N, opina que “luego del fracaso de las negociaciones con el gobierno, el paso más importante del 27N fue hacerse un Movimiento con un Manifiesto”; aunque “eso dejó a algunas personas molestas porque era una declaración muy gremial”. Luego de eso, el 27N “se perdió de vista, era algo que estaba ahí, latente pero no patente. Habían iniciativas sí, pero todas eran de carácter simbólico y en redes, en cierto sentido individuales. Claramente a tenor de los grandes acontecimientos que habían protagonizado se percibía menos fuerte. Pero es un proceso natural”.

Una de las más recientes iniciativas ha sido el boicot a la XIV Bienal de La Habana promovido por la plataforma como forma de protesta por “las injusticias que está cometiendo el gobierno cubano contra los artistas y ciudadanos cubanos”, por los artistas en reclusión domiciliaria o en prisión y otros presos políticos desde el 11J, “y porque hemos agotado otros medios para continuar nuestros esfuerzos para liberar a nuestros compañeros”, según declararon en un comunicado. Decenas de artistas de renombre internacional se sumaron a este boicot.

Para Almeyda “esta ha sido tal vez una de las acciones contra la dictadura más efectivas del último año; creo que ha servido como un relanzamiento del Movimiento, en cierto sentido, un relanzamiento exitoso, algo que deberían continuar alentando, en tanto, tiene un peso simbólico, sí, pero también práctico, mesurable y evaluable. Da herramientas, funda conciencias y ciudadanía. De eso estamos hablando. Eso es lo que hay que fundar, y ese es uno de los leitmotiv de 27N que tienen que continuar alimentando en su trasiego por la sociedad cubana”.

Por su parte, Aminta de Cárdenas asegura que, como colectivo, el 27N ya no es lo mismo, se ha ido quedando sin rango de acciones y, ante todas las presiones, están algo desorientados, pero dispuestos, a la menor oportunidad, a seguir trabajando para exigir el respeto a los derechos humanos.

Tres han sido los grupos fundamentales que en el último año han llamado la atención dentro y fuera de la Isla (MSI, 27N y Archipiélago), sumando a cada vez más personas y provocando también la furia del gobierno, su exposición como régimen dictatorial y, en consecuencia, su repudio internacional. El 27N ha sido un precedente de suma importancia para las luchas sociales contra la dictadura en Cuba y para la reactivación o creación de movimientos y conciencias de la ciudadanía. El 11J y el 15N sucedieron, en gran medida, por la dispersión de ideas de protesta cívica y la promoción de acciones en el espacio público como la ejecutada masivamente esa noche del 27 de noviembre de 2020.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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Camila Acosta

Graduada en Periodismo en la Universidad de La Habana, 2016. Investigadora, Documentalista y Especialista en Comunicación del Club de Escritores y Artistas de Cuba (CEAC). Reside en La Habana, Cuba

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