Castigo, represión e impunidad: los horrores de la Prisión Provincial de Guantánamo

Castigo, represión e impunidad: los horrores de la Prisión Provincial de Guantánamo

Los opositores pacíficos continúan siendo el blanco preferido de la represión de las autoridades carcelarias, aunque de esta no escapan tampoco los reclusos comunes

Cuba, Coronavirus, Prisión Provincial de Guantánamo
Entrada de la Prisión Provincial de Guantánamo (Foto: Captura de pantalla)

GUANTÁNAMO, Cuba. – Los abusos en la prisión provincial de Guantánamo continúan ejecutándose contra los reclusos, informó a CubaNet el pasado 29 de octubre el opositor pacífico Elvis Pérez González.

La fuente, un preso de ese lugar, afirma que los opositores pacíficos continúan siendo el blanco preferido de la represión de las autoridades, aunque de esta no escapan tampoco los reclusos comunes.

El pasado mes de agosto Elvis fue amenazado por la Seguridad del Estado por enviar denuncias al exterior y resultó privado del uso del teléfono durante más de un mes. Su situación se complicó cuando un documento que otros reclusos le habían enviado para que lo hiciera llegar a la sede de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), en Santiago de Cuba, fue interceptado por el recluso Oveniel Brooks Fuentes, quien lo entregó al Mayor Rubén Fernández Edson, jefe de la Seguridad del Estado en dicho centro penitenciario. Por esta delación, el recluso Oveniel Brooks Fuentes fue estimulado con la progresión al régimen de mínima severidad y Elvis remitido a las celdas de castigo.

Pero no son solo los opositores pacíficos quienes reciben abusos por parte de los esbirros del Ministerio del Interior (MININT).

El 23 de septiembre de este año, a las 9:00 a.m., el recluso común Alex Rafael Núñez Arias fue brutalmente golpeado en el pasillo del destacamento 4B por reclamar insistentemente que lo trasladaran de allí. La golpiza fue propinada por el capitán Reineris Creagh y otros militares no identificados por la fuente. Estos lo condujeron a la celda de castigo. Regresaron para decirle que iba a ser acusado por la supuesta comisión de un delito de Atentado, una treta que usan cada vez que maltratan a un recluso o a un ciudadano para impedir que este formule denuncia en su contra. Conste que, ante la reiteración de esa práctica, la Fiscalía General de la República ni siquiera se ha detenido a estudiar esas coincidencias. Si el ciudadano persiste en mantener su acusación contra los militares, estos son absueltos por el tribunal militar mientras él resultará sancionado por el civil.

Ante esa situación, el reo intentó suicidarse, pero los militares impidieron que consumara su acción. El capitán Creagh ordenó que lo esposaran y le dijo que se arrodillara. Núñez obedeció y entonces comenzó la segunda golpiza.

El pasado 24 de septiembre el reo Niober Hidalgo Suárez solicitó al guardia encargado del control del destacamento, conocido como “Ciro Frías”, que lo llevara al médico pues tenía síntomas de presión alta. El oficial le respondió que él no estaba allí para llevar a nadie a la enfermería y menos en horas de la noche. No pocas muertes han ocurrido en ese lugar debido a esta negligencia de los guardias.

El pasado 24 de octubre el preso común Diego del Pozo Almenares fue abofeteado por el teniente Melvis Sánchez Torres. Debido a la alteración provocada por ese ataque el reo sufrió un pre infarto y tuvo que ser hospitalizado. El oficial continuó ejerciendo sus funciones sin recibir siquiera una amonestación por parte del mando de la unidad.

Dibujos que ilustran las condiciones del penal (Fotos: Cortesía del autor)

A la difícil situación en que viven los reclusos se unen disposiciones incomprensibles, como una recientemente adoptada por el capitán Yorkis Castellanos Boulet, alias “Jackie Chan’, el temido jefe de orden interior de dicho establecimiento penitenciario.

Según la fuente, dicho oficial ha dispuesto que de lunes a viernes los reclusos salgan obligatoriamente a tomar el sol durante cuatro horas. En ese lapso deben permanecer en la solera, expuestos al calor y sin la posibilidad de acudir al turco en caso de necesidad. En el lugar deben alternar con los reclusos que están aislados durante quince días por la situación de la COVID-19 en el país. A esas personas no se les hacen las pruebas rápidas cuando llegan a la prisión para determinar si padecen la enfermedad, sino que se le envía a un área de aislamiento, lo cual ha provocado la protesta de varios reclusos, pues pueden introducir el virus en el penal, como también pueden hacerlo los militares, quienes entran y salen de la prisión sin ser sometidos a ningún tipo de control epidemiológico.

La fuente también informó que, a pesar de que cada dos o tres meses la prisión es fumigada para combatir la colonia de chinches existente, las fumigaciones no han dado resultado, pues el producto químico utilizado es adulterado con agua de forma tal que pierde eficacia. Eso ocurre porque los militares obligan a los reclusos encargados de la fumigación a que les entreguen parte del producto químico para su beneficio, una práctica que se extiende hacia todos los bienes destinados a los sancionados, desde la comida hasta los jabones, pasta dental, cepillos de dientes, rollos de papel higiénico y maquinillas de afeitar. En muchas ocasiones llegan alimentos destinados a los reclusos como yogurt, pescado fresco y pollo y los militares se apropian de ellos. Una escena costumbrista en la prisión de Guantánamo es ver a los guardias dirigirse al área de la cocina y salir de ella con mochilas y jabas bien abultadas. El hambre golpea al pueblo, pero también al perraje que lo reprime.

Según refiere la fuente, en varias ocasiones los opositores pacíficos han solicitado la presencia de los fiscales para que revisen sus causas o conozcan sus quejas, pero ninguna de esas peticiones ha sido atendida.

Estos hechos demuestran la impunidad con que siguen actuando algunos oficiales del MININT en esa unidad represora del pueblo cubano. Si eso es vergonzoso, también lo es la complicidad de la Fiscalía Militar de la Región Guantánamo y de la Fiscalía civil, instituciones que no hacen nada para tratar de que impere un mínimo de respeto hacia los derechos de los sancionados, una situación que fue confirmada por este corresponsal durante su año de internamiento en esa cárcel.

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Roberto Jesús Quiñones Haces

Nació en la ciudad de Cienfuegos el 20 de septiembre de 1957. Es Licenciado en Derecho. En 1999 fue sancionado de forma injusta e ilegal a ocho años de privación de libertad y desde entonces se le prohíbe ejercer como abogado.
Ha publicado los poemarios “La fuga del ciervo” (1995, Editorial Oriente), “Escrito desde la cárcel” (2001, Ediciones Vitral), “Los apriscos del alba” (2008, Editorial Oriente) y “El agua de la vida” (2008, Editorial El mar y la montaña). Obtuvo el Gran Premio Vitral de Poesía en el 2001 con su libro “Escrito desde la cárcel” así como Mención y Reconocimiento Especial del Jurado del Concurso Internacional Nósside de Poesía en 2006 y 2008 respectivamente. Poemas suyos aparecen en la Antología de la UNEAC de 1994, en la Antología del Concurso Nósside del 2006 y en la selección de décimas “Esta cárcel de aire puro”, realizada por Waldo González en el 2009. Roberto Quiñones fue encarcelado por el régimen cubano durante un año, entre septiembre de 2019 y septiembre de 2020, como represalia por ejercer el periodismo.

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