LASA, las quejas de Granma y “Nuestra América”

LASA, las quejas de Granma y “Nuestra América”

En los últimos años, los Congresos de la Asociación de Estudios Latinoamericanos han sido una tribuna política para el régimen cubano

Conferencia de prensa del Ministerio de Educación Superior (MES) sobre la participación cubana en LASA (Foto Cubadebate)

GUANTÁNAMO, Cuba. – El periódico Granma -órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba- publicó el pasado viernes 24 de mayo una noticia en primera plana, sin firma, titulada “Las zancadillas que EEUU pone al saber formado por la Revolución”.

La nota afirma: “Más de 200 especialistas de Cuba podrían presentar sus ponencias en el Congreso Internacional de Estudios Latinoamericanos LASA 2019 -aceptadas con anterioridad por los organizadores- pero sólo el 12% recibió visas para viajar a Estados Unidos y acudir a la cita, explicó a la prensa Rafael Emilio Cervantes, miembro de la sección Cuba de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA)”.

La nota también aseguró que los “académicos cubanos responsabilizan a la política hostil de Estados Unidos contra el país por su ausencia en el evento, que tiene lugar a partir de hoy en la ciudad estadounidense de Boston, reseñó Prensa Latina”.

Me sorprendió la cantidad de “académicos” que el gobierno cubano iba a enviar al Congreso de LASA. Conste que he entrecomillado el término no para cuestionar la capacidad y conocimientos de los asistentes, sino para resaltar que estoy convencido de que entre ese grupo -demasiado grande para asistir a un congreso fuera del país- seguramente había un considerable número de agentes castristas disfrazados de académicos que han convertido a LASA en una tribuna política del régimen cubano.

La mayoría absoluta de esos “académicos” militan en el Partido Comunista de Cuba, de ahí la pregunta que les hicieron los funcionarios estadounidenses. Los que no militan en ese partido están obligados a demostrar su fidelidad a ese partido y si no lo hacen son expulsados de sus puestos de trabajo. Por tanto, todos, militantes o no, apoyan a la dictadura cubana y la discriminación política que se ejerce aquí desde hace más de sesenta años. Baste decir que personas como Miguel Barnet Lanza, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), ha recibido en varias ocasiones visa para asistir a los congresos de LASA y defender esa posición del régimen, que viola elementales derechos humanos.

La decisión soberana del gobierno estadounidense es una clara respuesta al régimen cubano, que impide la libertad de movimiento dentro y fuera del país de los opositores pacíficos y periodistas independientes, los reprime y acosa de manera física y psicológica, violando lo establecido en los artículos 46 y 52 de la Constitución recientemente proclamada.

En medio de la aguda crisis financiera y alimentaria que padece nuestro país, el gobierno cubano se ha dado el lujo de pagar a esos más de doscientos “académicos” pasajes en avión desde aquí hasta México y otros países, así como su estancia allí, sólo para que gestionaran su visa de entrada a los EEUU, algo que revela la importancia que el castrismo concede a sus destacamentos ideológicos.

Fueron aprobados para viajar el 12%, aproximadamente unos 40 académicos, una cifra razonable.

No se puede olvidar que la generosidad del gobierno estadounidense ha llegado al extremo de permitir el acceso y permanencia en su territorio a numerosos oficiales de la Seguridad del Estado, el Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas Revolucionarias y también a artistas de un connotado compromiso con la dictadura, quienes han ido allí a hacer propaganda política. Hace unos años al grupo teatral “La Colmenita” se le permitió hacer una gira por varios estados norteños y su director, Cremata, aprovechó la oportunidad para hacer campaña política a favor de la liberación de los cinco cubanos que cumplían sanciones por diversos delitos. ¿Cuándo el gobierno cubano ha permitido algo semejante a los artistas norteamericanos que nos han visitado?

Me parece una gran incongruencia que el gobierno estadounidense también conceda visas a hijos y nietos de la alta nomenclatura castrista, quienes en medio de las penurias y desigualdades en que vivimos los cubanos de a pie no tienen ningún recato para mostrar en las redes el lujo en que viven y los gastos superfluos en que incurren a costa de un dinero que no es suyo sino del pueblo cubano.

Al final de la nota Granma expresó que el Congreso de LASA se centra en el ensayo “Nuestra América”, de José Martí, y que entre los “académicos” que no podrán acudir a él hay miembros de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) – ¡ahora me entero que en la AHS hay académicos! – y del Centro de Estudios Martianos.

¿Qué habrían podido decir en el Congreso de LASA tales “académicos”? No es desatinado afirmar que habrían continuado ofreciendo una visión manipuladora del pensamiento de nuestro Apóstol. Y seguramente los que pudieron ir insistirían en que Martí miraba con malos ojos a los EEUU, una falsedad total, porque el Apóstol criticó los errores de ese país y sus gobernantes pero nos legó páginas extraordinarias sobre su admiración por la patria de Lincoln. Esos “académicos” ocultarían que en ese ensayo fabuloso el Apóstol aseguró que “el gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país” y que “el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella”.

Estoy seguro que no se detendrían en otras frases medulares de ese ensayo del Apóstol, como esta que asegura: “la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que, si la república no abre los brazos a todos, muere la república”. Tampoco recordarían esta otra que afirma que “los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad”.

Y por supuesto que nada dirían sobre esta otra: “Ni ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro idioma, ni ve la casa como nosotros la vemos, ni se nos parece en sus lacras políticas, que son diferentes de las nuestras”.

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