1

La trampa del dólar al alcance de todos

divisas dólares mercado cambiario y pesos cubanos, Cuba, Elías Amor, Régimen cubano

LA HABANA, Cuba.- El ministro de Economía lo ha vuelto a hacer. Ha recalcado que se implementará un mercado cambiario de divisas, pero esta vez ha ido más lejos y ha asegurado que no solo se beneficiarán los actores económicos estatales y privados. El baño de moneda fuerte llegará a los proletarios que se amontonan en el escalón más bajo de la pirámide, al encofrado social, a los que llevan más de un año dejando su salario íntegro, sus fuerzas y hasta sus principios en la lucha por adquirir moneda libremente convertible.

Claro que Alejandro Gil no especificó si la ola de divisas le llegará a la cintura a los cubanos, o solo les mojará los pies. Lo que sí es cierto es que después de su intervención ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, el mercado cambiario informal empezó a mostrarse cauteloso.

Tendrían que ser muy tontos los cubanos para dejarse arrastrar otra vez por una falsa alarma, como ocurrió el pasado mes de mayo, cuando por primera vez se mencionó la posibilidad de crear una tasa de cambio diferenciada para la compraventa de divisas al sector privado y estatal. Mucha gente entró en pánico, creyendo que el dólar se iba a desplomar. Los especuladores al servicio del régimen hicieron lo suyo, pronosticando una caída de hasta 50 pesos por cada dólar; pero lo cierto fue que no bajó de los 100 pesos, y apenas un mes después estaba de nuevo en la carrera, subiendo hasta alcanzar el valor máximo de 118 pesos por dólar, justo la semana pasada.

En el intervalo mucha gente vendió. Quienes no hicieron caso a los que advirtieron: “guarden sus dólares”, se sintieron estafados al ver la moneda estadounidense recuperarse sin que en las Casas de Cambio se vendiera divisa alguna para aliviar la tensa situación de los hogares cubanos.

Ahora, en un nuevo contexto inflacionario, con el dólar acelerando cuesta arriba, vuelve el ministro a hablar sobre venderle divisas a la población, sin precisar cómo, cuándo ni a cuánto. Tras el fiasco anterior, muy pocos cubanos caerán en la trampa. Lejos de precipitarse, es probable que hayan decidido aguantar los billetes verdes y esperar. A fin de cuentas, son muchos los compatriotas que necesitan el dólar en efectivo para irse de Cuba, una realidad que no cambiará a corto o mediano plazo.

Alejandro Gil se apropia de la fábula de “Pedro y el Lobo” para hacer que baje la cotización de las divisas en el mercado informal y que las ventas apresuradas beneficien al estado, con el alivio colateral de frenar un poco la inflación. Sin embargo, cuando se habló por primera vez de la posibilidad de vender divisas al sector privado, y se esperaba que las concesiones hechas por Biden atrajeran una lluvia de dólares, los precios no bajaron. Más bien lo contrario.

En dos meses, con la cúpula anunciando la venta de divisas y la Casa Blanca eliminando el límite de remesas, el cartón de huevos subió de 700 a 1100 pesos, el paquete de 10 libras de pollo se disparó de 1500 a 2000 pesos, el kilogramo de leche en polvo escaló de 1000 a 1200 pesos, y así sucesivamente, evidenciando la total desconexión entre la planificación estatal y el excesivo costo de la vida para un pueblo que devenga 3838 pesos de salario promedio, apenas un 18% mayor que el valor estimado de la canasta básica; un cálculo que, por demás, no contempla los precios del mercado negro, al cual los cubanos deben recurrir a diario ante la incapacidad del estado para satisfacer la demanda de productos básicos.

Con la economía yendo siempre a peor, sin combustible ni dinero para comprarlo; con el principal renglón agrícola devastado, el turismo que no da muestras importantes de recuperación y el actual éxodo masivo que continúa diezmando la masa laboral de este país envejecido, hay que ser idiota para creer que se producirá alguna clase de mejoría.

Cuando el régimen asegura que venderá divisas, intenta jugar con un pueblo propenso al ilusionismo; pero el cubano sabe que más vale dólar en mano que en una tarjeta magnética de la cual nunca más podrá sacarlos. Las tiendas en MLC están casi tan desabastecidas como aquellas en pesos, y los futuros migrantes buscarán el modo de acopiar dólares o euros.

El plan gubernamental de captar todas las divisas que alimentan al mercado informal es un disparate que ya ha puesto en guardia a los cubanos dentro y fuera de la Isla, porque no le basta a los delincuentes del PCC con ser los mantenidos de la emigración cubana; ahora quieren expoliarla directamente, comprarle sus divisas a una tasa que por muy favorable que parezca, representará pérdida en un país donde la oferta seguirá siendo muy inferior a la demanda.

De nuevo la cantaleta de impulsar la industria, incrementar la oferta en pesos cubanos y asignar divisas a los actores económicos; “aunque con limitaciones porque las fuentes son limitadas”, y ya con esto se dijo todo. Solo en los planes descabellados de una dictadura cerrada a cualquier lógica pueden coincidir los términos “avance” y “limitaciones”.

Han sido anunciadas otras 75 medidas para reactivar la economía cuando aún estamos esperando los resultados de aquellas 63 aprobadas en abril de 2021 para supuestamente estimular la agricultura. Están tan desesperados que mienten al descaro, se contradicen y relajan las condiciones para la importación de bienes por parte de personas naturales, demostrando que el verdadero bloqueo son ellos, siempre han sido ellos.

Si el propósito es hacerles creer a los emigrados que con su dinero van a desarrollar el sector privado, están fritos. Los cubanos saben que este es un régimen de continuidad del robo de los fondos públicos, del enriquecimiento de un puñado de familias, de la represión y la miseria al por mayor. Todos los planes estarán condenados al fracaso mientras no hagan lo que toca desde hace tres décadas. Hasta entonces, habrá mejores destinos para el patrimonio de la emigración cubana, por modesto que sea.

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.