La dictadura drena nuestros recursos al borde de un estallido social

La dictadura drena nuestros recursos al borde de un estallido social

Los cubanos estamos hartos de 60 años de represión, de hambre, de nepotismo, de que no se respeten nuestros derechos ciudadanos, de permanecer condenados a la pobreza mientras la cúpula y sus acólitos se enriquecen cada vez más con los recursos que le roban al pueblo

Cuba jóvenes cubanos dictadura
La Habana (Foto: archivo)

LA HABANA, Cuba.- Todavía los habaneros esperan por las quinientas toneladas de viandas prometidas por la dictadura cuando las exageradas medidas impuestas a los habaneros no nos permitían comprar fuera de nuestros municipios, nos suspendieron el transporte y mantuvieron a la provincia de La Habana durante un mes en toque de queda.

“Nunca pensaban traer esas viandas, solo nos estaban dado ‘zanahorias’”, considera un vecino. Concuerdo con él: durante todo aquel tiempo, y aún en estos momentos, los agros permanecen vacíos, y los carretilleros apenas salen a la calle por temor a la Policía, que a no pocos ha detenido, impuesto altas multas y confiscado mercancías y carretillas. Los puntos de venta privados también se suman a la escasez con la poca variedad y la descomunal subida de precios. Simultáneamente, el gobierno ha emprendido una persecución inclemente contra cuentapropistas y campesinos que venden alimentos a la población. Es inconcebible que se persiga y encarcele a todo aquel que trabaje y tenga una iniciativa para corregir la crisis en que está sumido el país.

A pesar de que la mayoría de nuestras fértiles tierras están en manos del Estado, no producen alimentos para el pueblo. El abandono y leyes irracionales impiden las iniciativas de los campesinos, a la vez que sistemáticamente los medios engañan al pueblo con noticias falsas sobre la atención que el gobierno brinda a nuestros campos, el apoyo a los campesinos y los logros productivos de ese importante renglón de la economía. Pero la realidad es que cada vez más tierras son invadidas por el marabú y las viandas, frutas y hortalizas no llegan a la mesa del cubano de a pie.

En Ciego de Ávila, durante un recorrido por las provincias centrales, José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido, hizo énfasis en las reservas aún por explotar y se refirió a las 90 000 hectáreas sin cosechar, incluidas 72 000 infestadas de marabú. Esas palabras confirman el abandono de nuestros campos durante años.

Desde sus comienzos la dictadura nos ha privado de nuestros mejores recursos para exportarlos sin ningún beneficio para el país. Hoy nos tratan de engañar con la “Estrategia Económica y Social” para aumentar sus arcas. Sin importarles la falta de alimentos, el gobierno totalitario exporta cítricos, toda clase de frutas, mariscos y otros recursos que por derecho debería disfrutar el pueblo.

“Me costó 25 pesos”, decía una vecina mientras con triste orgullo me mostraba su trofeo: un aguacate mediano. Y es que apenas se encuentran en el mercado, porque en su afán desmedido por obtener dólares, el gobierno castrista los exporta también.

Durante su comparecencia en la Mesa Redonda del jueves 8 de octubre, el presidente Díaz-Canel, además de culpar de nuestras penurias al “recrudecimiento del embargo”, señaló: “A eso se suman campañas de descrédito a la Revolución y a sus principales dirigentes, que apuntan a quebrar la unidad, intoxicando todos los espacios en los que trabajamos para enfrentar y resolver los problemas sociales (…) y es que el propósito no es nada oculto, porque están tratando de provocar un estallido social en Cuba”.

¡Tratando de provocar un estallido social! ¿Es que acaso se necesita para eso algo más que la intransigencia gubernamental, el hambre, o las brigadas de respuesta rápida que, ante la mirada displicente de la Policía, reprimen a ciudadanos pacíficos por manifestar sus aspiraciones de libertad y democracia?

Los cubanos estamos hartos de 60 años de totalitarismo, de represión, de mentiras, de no ser escuchados ni poder prosperar con nuestro esfuerzo, del hambre, del nepotismo, del abuso policial, de que no se hagan cumplir las leyes, de que no se respeten nuestros derechos ciudadanos, de permanecer condenados a la pobreza mientras la cúpula y sus acólitos se enriquecen cada vez más con los recursos que le roban al pueblo.

Estamos cansados de ser manipulados por los comunistas, esos parásitos que ahora, para vivir de nuestros familiares en el exilio, han tenido la “gran idea” de las tarjetas en MLC (moneda libremente convertible), o sea, dólares, que tampoco llegan a las manos del pueblo, como no traerán ninguna prosperidad al país.

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Gladys Linares

Gladys Linares. Cienfuegos, 1942. Maestra normalista. Trabajó como profesora de Geografía en distintas escuelas y como directora de algunas durante 32 años. Ingresó en el Movimiento de Derechos Humanos a fines del año 1990 a través de la organización Frente Femenino Humanitario. Participó activamente en Concilio Cubano y en el Proyecto Varela. Sus crónicas reflejan la vida cotidiana de la población.

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