Juanito, el ‘agente’ de Reagan en Cuba

Juanito, el ‘agente’ de Reagan en Cuba

El popular baile de los años 80 que resultó ser “una operación encubierta”

Ronald Reagan (Foto: washingtontimes.com)
Ronald Reagan (Foto: washingtontimes.com)

LA HABANA, Cuba.- Un sábado de mediados de 1985, después de la medianoche, cerraba el Club Johnny en Calle 0 entre 3ra y 3ra, A en Miramar. La farándula que lo animaba salía en sus carros rumbo a Varadero. Amanecían borrachos, dormidos y felices, en las arenas finas de la playa. Sobre las tres de la tarde, la entonces discoteca ‘La Rada’ ofrecía una matiné con música exclusivamente en inglés. Allí sonaban los éxitos que la ‘pepillería’ de la época conocía sintonizando en FM las emisoras comerciales estadounidenses. El tema “Sussudio” del británico Phil Collins, y Madonna con su rítmico “Holiday”, marcaban el paso.

En septiembre de ese año, en una de aquellas fiestas de domingo en ‘La Rada’, un grupo de turistas canadienses bailaba de un modo peculiar ‘Conga’, éxito de Gloria Estefan y Miami Sound Machine. La farándula habanera proveniente del ‘Johnny Club’ y los matanceros habituales captaron aquellos pasillos y les dieron calor. De esa manera nació el que fue nombrado como ‘Canadian Dance’, ‘Baile canilla’, ‘Varadero’ o ‘El baile del Johnny’, renombrado luego ‘Baile del Juanito’.

De las calles a la televisión

Para noviembre de 1985, aquel estilo se había regado como pólvora encendida por los principales centros urbanos de la Isla.

Básicamente consistía en unir las piernas con las rodillas flexionadas y deslizar los pies hacia los lados moviendo los brazos hacia adelante y arriba, alternando con el movimiento de los pies. Se bailaba individualmente o en parejas. También en grupos de chicas y chicos, que se colocaban en filas frente a frente y evolucionaban, alternándose.

Fue esto último lo que vio el director de televisión Eugenio Pedraza Ginori, en enero de 1986, cuando llegó con su equipo y el grupo Irakere al entonces Instituto Preuniversitario en el Campo Ernesto Guevara (Ceiba 1), en Caimito. Allí estudiaban algunos vástagos de la nomenclatura política como el hijo de Manuel Manresa, por ese entonces alto dirigente en la Isla de la Juventud. También estaba Violeta, la hija mayor del cantautor Silvio Rodríguez.

Ginori dirigía en esa época ‘Joven Joven’ (JJ), programa que se transmitía en vivo los domingos al mediodía por el canal 6 de la televisión nacional. Uno de los animadores del espacio, Carlos Otero, lo había puesto sobre aviso. Ambos se acercaron a un grupo de muchachos. En la grabadora sonaban el inconfundible ‘World Beat’ y el teclado de Paquito Hechavarría, del Miami Sound Machine.

Poco después los chicos, el avispado director televisivo e Irakere le daban forma al salto del ‘Baile del Johnny’, de las calles a la televisión. JJ tenía una teleaudiencia muy alta, y el domingo 19 de enero de 1986 toda Cuba se movió al compás del rebautizado como “Baile del Juanito”.

A partir de ese momento empezó el espectacular ascenso de aquel fenómeno, cuyo declive tuvo lugar pocos meses después.

Los guardianes de la doctrina no bailan Juanito

El domingo 30 de marzo, el Anfiteatro de la Avenida del Puerto de La Habana se repletó de público. El programa ‘Joven Joven’ cumplía tres años y se transmitió ese día desde allí.  Llegaban los chicos vestidos con sacos y corbatas, algo no visto en mucho tiempo. Le llamaban “la moda del Johnny”.

Apenas tres meses después de aquella apoteosis, todo comenzó a diluirse mediante la censura más o menos evidente. La orientación llego “desde arriba”. Al propio director televisivo Pedraza Ginori le censuraron un espectáculo en el teatro Karl Marx donde presentaría como tema central el mencionado baile.

Por su parte, Irakere y su director Chucho Valdés recibieron la orden de no interpretar más el ritmo en vivo.

Mientras tanto, la farándula habitual del ‘Johnny Club’ en Miramar fue víctima de continuas redadas policiales. Lo mismo tuvo lugar en la discoteca ‘La Rada’ en Varadero.

En reuniones de orientación ideológica, dirigidas a los militantes del Partido y la Juventud Comunista, se dijo que “el baile y el ritmo tienen su origen en Miami”. Más específicamente, “el grupo Miami Sound Machine está centrado por el matrimonio de la cantante cubana emigrada Gloria Estefan y su esposo Emilio. Ambos son simpatizantes del gobierno de Ronald Reagan”.

Según los “guardianes de la doctrina”, encabezados en ese entonces por Carlos Aldana desde el Departamento ideológico del Comité Central, “El Johnny” era “una operación encubierta de penetración, propiciada para desviar ideológicamente a los jóvenes cubanos”

“La CIA pretende presentar, como un logro de sus mecanismos de subversión cultural dentro de Cuba, que los jóvenes bailen al ritmo de una agrupación como Miami Sound Machine”, dijo Aldana. Tal era, aproximadamente, el contenido final de un memorándum que fue dado a conocer en determinados núcleos de la UJC y el PCC.

Así fue como, en septiembre de aquel año 1986, ya prácticamente no quedaba ni rastro del “Baile del Johnny”. Juanito se fue a bailar a otra parte, si bien a Aldana lo defenestraron unos años después.

Vídeo: Así era el ‘Baile de Juanito’

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