Haila Mompié, canta y no llores

Haila Mompié, canta y no llores

Bueno sería que ella, y otros que están en capilla ardiente, pierdan toda posibilidad de vivir y trabajar en Estados Unidos

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Haila en entrevista con Telemundo (toma de pantalla)

LA HABANA, Cuba. – La cantante cubana Haila María Mompié ofreció una entrevista a la cadena hispana Telemundo, en la cual expuso su opinión sobre la cancelación del concierto que tenía programado en una discoteca de Allapatah, Miami. Las polémicas imágenes de la artista besando en la mejilla al fallecido dictador Fidel Castro y diciéndole además: “lo amo con todo mi corazón”, provocaron que el alcalde de Miami, Francis Suárez, la declarara “Persona Non Grata”, calificativo que derivó en la suspensión del show.

Interpelada por la conductora Gloria Ordaz, en un material bastante breve y editado como lo hubiera hecho el Canal Educativo de la Televisión Cubana, Haila intentó que la culpa de todo recayera sobre los cubanos del exilio histórico, quienes, afirmó, “la tienen cogida con ella”. La autodenominada “diva del pueblo” arguyó que no ha sido la única cantante cubana simpatizante del régimen que ha actuado en Miami, apuntando de paso a otros que llevan años haciendo equilibrio entre adulaciones al castrismo y coqueteos con los empresarios de La Florida.

Es cierto que muchos artistas han compuesto y cantado canciones a los CDR, a la unidad latinoamericana y a líderes que bajaron de la Sierra Maestra. Pero ninguno ha llegado al punto de la exBamboleo. Quizás Haila se incluye entre quienes creen que los cubanos de piel negra comenzaron a ser personas después de 1959, y se siente obligada de por vida con el personaje que destruyó la economía y la familia cubana. Tal vez es solo una oportunista más, que ni corta ni perezosa, en un gesto de chivatería mal disimulado, trató de defenderse poniendo el foco de la censura miamense sobre otros colegas.

Ante las cámaras de Telemundo declaró no estar de acuerdo con que se censure a nadie, por ningún motivo. Pero fue tibia su confesión, y arrancada por las circunstancias. De no haberse realizado la campaña para suspender su concierto, todo habría seguido tal cual: cosechando verdes en el país “enemigo” bajo el pretexto del intercambio cultural, y regresando a Cuba a guataconearle al régimen. Es posible que la libertad de Cuba no pase por retirar visas; pero es bueno que a Haila y compañía les suceda este tipo de cosas, tan solo para que prueben una dosis de la violencia que se les hace a opositores, activistas y periodistas independientes.

Hoy la “diva del pueblo” está perpleja y ofendida. Así mismo se han sentido los casi 200 regulados cuando sin motivo les han prohibido viajar. Al menos a Haila le han dejado claro por qué no la quieren en Miami, y aunque le parezca extremista, es lógico que quienes fueron robados, encarcelados, torturados y expatriados por la dictadura de Fidel Castro, se nieguen a aceptar en su ciudad a quien públicamente se deshizo en zalamerías con el tirano.

La cantante tendrá que conformarse, en lo adelante, con ofrecer conciertos en La Piragua, La Tropical y demás plazas, mejores y peores, que ofrecen las agencias promotoras dentro de la Isla. A Miami viajará solo para comprar baratijas, y aun así tendrá más suerte que quienes se atreven a oponerse al régimen de Díaz-Canel; esos irreverentes pacíficos que sufren las mismas carencias que el resto de los cubanos y no pueden viajar para traer lo que sus familiares necesitan, incluso medicinas.

Haría bien Haila en pensar sobre todo esto, y transmitírselo a su desubicado hijo, que habla de injusticia y terrorismo en las redes sociales porque no dejaron cantar a su madre en Miami. Que le cuente cómo la Seguridad del Estado amenaza a madres y padres opositores con quitarles la Patria Potestad de sus hijos. Que le hable de la injusta prisión que sufre Roberto Jesús Quiñones y el “acostumbramiento” al que están sometiendo a José Daniel Ferrer; un método atroz que causa profundo dolor a sus seres queridos.

Haila Mompié tiene muy merecida la cancelación de su show, y mejor aún sería que le quitaran la visa para que se vea privada de la pacotilla buena y barata que, con dedicación, compra para ese protocharanguero que la espera en casa. Bueno sería que ella, y otros que están en capilla ardiente, pierdan toda posibilidad de vivir y trabajar en Estados Unidos. Que perciban el atropello, que se sientan vejados e irrespetados para que así piensen en los derechos violados de otros.

Debe ser glorioso vacilar el comunismo con los dólares del Imperio; o dárselas de ambiguo en cuestiones políticas, residiendo a toda leche en Miami y congraciándose en La Habana con Míster Continuidad. Pero eso se acabó; y si reeligen a Trump en 2020, la legión de chivatos que hacen su menudito brincando el charco, tendrán que contentarse con peñas en la Casa del Alba Cultural y demás placitas rojas que pagan poco y con retraso. Haila es solo el comienzo, así que vayan empacando.

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