Fidel Castro: el único culpable

Fidel Castro: el único culpable

Su decisión de eliminar el béisbol profesional en 1961 es la raíz de la debacle del beísbol cubano

Fidel con equipo Cuba
Desde 1959, fue el amo absoluto de los peloteros cubanos

 

LA HABANA, Cuba. – Sin desconocer la posible incidencia de algunas de ellas, nos parece que buscar la raíz del desastre en el presente o el pasado cercano se convierte en un ejercicio estéril. Claro, ninguno de esos periodistas puede apuntar hacia la verdadera génesis de la debacle: la decisión de Fidel Castro de eliminar la pelota profesional en 1961. Fue una medida que cortó el desenvolvimiento natural de nuestro béisbol. Casi todos los peloteros y entrenadores que participaban en la Liga Invernal Cubana abandonaron el país, y nuestro deporte nacional perdía el contacto con los principales circuitos del área, como las propias Series del Caribe.

Fidel ante Venezuela , Barquisimeto año 2000
Fidel ante Venezuela, Barquisimeto año 2000

La humillante Serie del Caribe

El vacío dejado por los peloteros de los equipos Habana, Almendares, Cienfuegos y Marianao pretendió llenarse con atletas amateurs. Es verdad que muchos tenían calidad para brillar en cualquier béisbol, pero se les tronchaba el desarrollo al impedírseles jugar en otras ligas, ya fueran caribeñas o asiáticas. Y en el colmo del contrasentido, el máximo líder expresaba que en Cuba se había instaurado la pelota libre y eliminado la pelota esclava.

Si daño causó la eliminación del béisbol profesional, no menos perjudicial fue esa especie de limbo mental en que caímos. Empezamos a enfrentarnos únicamente a peloteros aficionados de otros países, y las victorias que vinieron a partir de ese momento envalentonaron a gobernantes, especialistas y público en general. Muchos creyeron que  Cuba se hallaba entre la élite del béisbol mundial, y no faltaron ilusos que llegaron a equiparar nuestros campeonatos con las Grandes Ligas de Estados Unidos.

Fidel hijo c uniforme equipo Cuba
El Hijo de Fidel Castro –al igual que su padre– dirige ahora los destinos de los peloteros de la Isla

Semejante éxtasis se iba a derrumbar al comienzo de los topes contra los profesionales. Cuba fue perdiendo todos sus títulos internacionales, hasta llegar al momento actual, cuando la novedad es que los cubanos ganen alguna competencia, por muy modesta que sea, como los juegos de exhibición contra otras naciones. El último lugar ocupado por Villa Clara en esta Serie del Caribe ha servido para el cásico “ponerle la tapa al pomo”. La crítica oficialista ha admitido que nuestro béisbol está por debajo del nivel mostrado por los otros países del área.

Entonces, ¿qué hacer para revertir esta situación? Se impone comenzar por donde mismo se inició el derrumbe: es preciso reinsertar definitivamente el béisbol cubano en los principales circuitos del área, y permitir que nuestros peloteros se contraten masivamente en otras ligas. El problema no se resuelve con que una o dos figuras jueguen en el exterior, como sucedió hace poco con el jardinero granmense Alfredo Despaigne. No hay por qué temer a las deserciones. Total, la vida ha demostrado que, el que quiere irse, se va de una u otra manera.

Por supuesto, habrá que esperar un tiempo más o menos prolongado para que nuestra pelota recobre el nivel de 1961. Mientras tanto, y cada vez que lamentemos un nuevo fracaso, pensemos que sufrimos las consecuencias de una decisión disparatada.

 

 

Acerca del Autor

Orlando Freire Santana

Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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