En Cuba no todo está claro

En Cuba no todo está claro

La propaganda antiyaqui continúa, única forma de apagar culpas, las de una dictadura que durante más de medio siglo no ha podido asegurar ni alimentación

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(foto: AP)

LA HABANA, Cuba.- Me propuse no escribir sobre la pandemia de la COVID-19 que está azotando a los 7 625 millones de personas que viven en el Planeta Azul, pero fracasé. Es demasiado para un corazón.

Comenzaba una crónica sobre la llegada de los tres jóvenes cosmonautas que en julio de 1969 caminaron por la luna durante más de dos horas, recogiendo muestras para el desarrollo de la ciencia, hecho extraordinario este que apenas se divulgó en la prensa comunista cubana, ni ese año y posiblemente ni hoy, pero termino dedicándome por entero al coronavirus.

Todo no está claro y vale la pena fustigar a esa cosa que se llama comunismo cubano y que, por ceguera o terquedad, todavía a algunos periodistas les pasa inadvertido cuando ante una extraña epidemia, aún desconocida para la ciencia más avanzada, no dejan de echar culpas a Estados Unidos, precisamente el país que posee esa ciencia avanzada, el más cercano a nosotros, con el que disfrutamos de todos sus avances científicos y tecnológicos hasta hace 61 años.

En estos días leí en la mismísima cara de Granma, donde salen tantas mentiras, exageraciones y la propagada a tutiplén de un gobierno fracasado — apuntalado primeramente por una URSS desguabinada, y actualmente por la Venezuela corrupta—  un breve panfleto de una poetisa, seguramente solicitado, donde aclara, o mejor, repite como otros tantos loros, que Estados Unidos es un imperio que deja morir a sus conciudadanos, porque no hay un buen sistema de salud.

Que diga tal cosa esta poetisa es imperdonable, precisamente viviendo en un país donde aún no se ha podido acabar con el dengue desde los años setenta, un país donde un grupúsculo de periodistas, de forma tan mezquina y malévola que da pena, pagados precisamente por el gobierno, dueño absoluto de esa prensa, ha acusado al presidente de Estados Unidos de ser el culpable de inventar el coronavirus.

Son ellos Elson Concepción, Patricio Montesinos y Juanita Carrasco, y ahora en el grupo antimperialista Raúl A. Capote y Nancy Morejón, a quienes no importa que Cuba sea un país antihigiénico, porque no hay trabajadores competentes ni vehículos que recojan la basura diariamente.

Por qué no se denuncia el actuar del régimen ante la amenaza del coronavirus, como sí lo hizo la periodista de Cubanet, la colega Gladys Linares, cuando desde fecha temprana publicó que mientras otros países cerraban sus fronteras por el virus maligno a nivel internacional los turistas seguían entrando en Cuba atraídos por la propaganda del gobierno castrista.

¿Es que no se dieron cuenta esos colegas antimperialistas que “era cuestión de tiempo que el primer caso de coronavirus apareciera en nuestro país”, como dijo Linares?

¿Por qué callar ante quienes son los culpables de los cientos de enfermos existentes en el país?

La propaganda antiyaqui continúa, única forma de apagar nuestras culpas, las de una dictadura que durante más de medio siglo no ha podido asegurar una alimentación a la población, con una “libreta” miserable, propia del comunismo.

Aun así, se pregunta Granma, “cómo se propone Cuba —no Cuba señores, Cuba no es el gobierno, Cuba es la que padece— asegurar la alimentación en medio del bloqueo y del azote de la pandemia”.

Continuarán las mismas reuniones con los mismos mandamases y Cuba seguirá igual, sin coger rumbo, porque el enemigo no es el imperialismo, sino ellos mismos, por ineficaces, porque el modelo económico “…ya no funciona ni siquiera para nosotros”, y no lo digo yo, lo dijo El Iluminado, como llamó el poeta, amigo de la poetisa, a Fidel Castro en una entrevista los periodistas de Estados Unidos Jeffrey Goldberg y la experta en política internacional, Julia Sweig, el 30 de agosto de 2010.

Todo está más que claro: ante el azote de la pandemia que tenemos como pesadilla diaria, a tiempo está el dictador Raúl Castro, Díaz-Canel, el primer ministro, los señores Machado Ventura, Valdés Mesa y muchos otros, de rectificar y atender aquella última exclamación que le salió del alma a Fidel Castro, hace casi diez años.

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Acerca del Autor

Tania Díaz Castro

Tania Díaz Castro

Tania Díaz Castro nació en Camajuaní, Villaclara, en 1939. Estudió en una escuela de monjas. Sus primeros cuatro libros de poesía fueron publicados por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y dos por Linden Ediciones Line Press y ZV Lunaticas. A partir de 1964 trabajó como reportera en revistas y periódicos de Cuba y escribió durante ocho años guiones de radio en el ICRT entre 1977 y 1983 y en 1992 y 1993, cronicas sobre la historia de China en el periódico Kwong Wah Po, del Barrio Chino de La Habana. En 1989 y 1990 sufrió prisión por pedir un Plebiscito a Fidel Castro. Comenzó a trabajar en CubaNet en 1998 y vive con sus perros y gatos en Santa Fe, comunidad habanera.

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