En Cuba lo que será, será

En Cuba lo que será, será

La crisis económica ha llevado al gobierno cubano a “caerle encima” a los dólares, aumentando las diferencias en la sociedad

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Foto archivo

LA HABANA, Cuba.- En la segunda mitad del siglo pasado se hizo famosa la canción Lo que será, será (Whatever will be, will be, su título original en inglés), escrita por Jay Livingston e interpretada por la fallecida Doris Day en la película de Alfred Hitchcock “El Hombre que sabía demasiado”, y ganadora del Oscar a la mejor canción original. Cuentan como anécdota que Day, cuando le dijeron de interpretarla, se negó argumentando que le parecía muy infantil.

Sin embargo, su popularidad ha llegado hasta la actualidad pues en su letra se cuestiona lo puede pasar en el futuro, en diferentes etapas de la vida y siempre queda como una incógnita, algo impredecible.

Esto viene a colación porque son muchos los cubanos —de adentro y fuera de la Isla— que se preguntan qué pasará cuando se lleve a cabo el cambio de monedas y las modificaciones en las tasas cambiarias, y al igual que la canción de Doris Day, se lo tienen que dejar al futuro, porque es algo que —por ser tan difícil— se torna inimaginable, tanto así que el propio régimen lo ha pensado mucho para hacerlo, y todavía, al parecer, lo sigue pensando.

¿Qué es lo que sabe el pueblo que va a pasar? Los cubanos solo pueden resumirlo en una expresión: “se va a poner más malo todavía”. Las explicaciones que se han dado en el programa televisivo Mesa Redonda durante tres días muy poco han aclarado, y todo aquel que está por debajo de la media intelectual, e incluso los que están por encima, solo tienen claro varias cosas: se va a devaluar la moneda; no va a existir más el CUC; van a aumentar los salarios y las pensiones; van a subir los precios de la comida y también de los servicios; continuarán vendiendo en dólares y van a quitar la libreta de racionamiento.

La dificultad consiste en que la información ofrecida en más de 5 horas de transmisión total es mucha y muy técnica, lo que implica que las personas no puedan llegar a “digerir” lo que está pasando, y si lo hicieran se darían cuenta que toda esta situación ha sido creada porque durante años el régimen ha tratado de tapar las complicaciones con parches, en lugar de con soluciones.

Si bien en un momento determinado el gobierno de Cuba logró parar el aprieto en que se encontraba, ahora todos los problemas juntos se han vuelto un bumerán que no les permite desarrollar ningún área de la economía. Pero tienen que invertir, e invertir cada vez más en la represión, para poder controlar todas las inexactitudes y errores que han llevado a cabo por más de 60 años.

No es un secreto que la economía cubana se mantiene de fuentes de ingresos exteriores, y entre ellas el turismo, en particular, que está casi paralizado. Las fuentes de ingreso internas relacionadas con la producción y los servicios, por su parte, son muy deficientes, por la baja productividad a causa de una planificación centralizada que no va a dejar de existir, como no se ha cansado de repetir Alejandro Gil Fernández, ministro de Economía y Planificación y vicepresidente del Consejo de Ministros. Esto, a pesar de ser un sistema que frena la iniciativa privada y, por consiguiente, el desarrollo económico que pueda tener el país, y el régimen es consciente de ello.

La crisis económica ha llevado al gobierno cubano a “caerle encima” a los dólares, aumentando las diferencias en la sociedad. Esta decisión está avalada por el propio presidente Miguel Díaz-Canel, quien asegura “es una necesidad del momento”, como han sido otras, en diferentes situaciones. De ahí que podamos asumir que los nuevos cambios son producto de la limitación y la incapacidad de la economía cubana de reproducirse.

El régimen no quiere aceptar que está llevando a cabo la dolarización de la economía; cada vez convierten más tiendas que vendían en Pesos Cubanos Convertibles (CUC) a Moneda Libremente Convertible (MLC), porque se trata de atraer dólares, de cualquier forma.

Entonces, la falta de productividad y la dolarización nos llevarán por el camino de la inflación, algo que reconoció como muy probable el propio Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos del Partido Comunista de Cuba (PCC), y conocido como el “zar de la economía”, pero que de emperador no tiene nada, más bien debería ser llamado el “mendigo de la economía”.

En la práctica, la inflación lo que haría sería alejar aún más los bienes del bolsillo del cubano promedio, para convertir la vida de los que no tienen familia en el extranjero en un verdadero martirio, a pesar de que ya en estos momentos es harta difícil.

Lo que va a pasar en Cuba depende mucho del momento en que se tomen las decisiones, y según dijeron será el día primero de un mes que no revelaron. Para noviembre quedan pocos días, con una pizca de paciencia se sabrá si es el día cero. Lo que sí no se podrá saber, y solo lo dirá el futuro, es lo que va a suceder cuando este panorama adverso caiga sobre nuestro país y nuestras cabezas. Hay que cantar la famosa canción de Doris Day: Lo que será, será.

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Martha Beatriz Roque Cabello

Martha Beatriz Roque Cabello
Nació en La Habana, el 16 de mayo de 1945, hija de un matrimonio de inmigrantes canarios, que tuvieron 6 hijos, dos varones y cuatro hembras, ella era la hija menor.
Estudió Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana, se graduó con honores y se quedó como profesora de la asignatura Estadística Matemática.
En 1989 ingresa en la oposición, fundando el Instituto Cubano de Economistas Independientes. Posteriormente, forma parte del Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna, que fue llevado a prisión en el año 1997, por escribir La Patria es de Todos.
En 2003 retorna a prisión como parte del Grupo de los 75, la única mujer. Una vez en licencia extrapenal organiza la Asamblea para Promover la Sociedad Civil, que tuvo dos días de trabajo público en Río Verde, Boyeros, La Habana. Actualmente mantiene su línea de trabajo con la población a través de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios.

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