El recuerdo espantoso de “Mazorra”

El recuerdo espantoso de “Mazorra”

Enfermos mentales continúan sin atención. Las medidas implementadas por el gobierno para evitar otro escándalo solo funcionan al interior de algunos hospitales

Foto-galería de Ernesto Pérez Chang

LA HABANA, Cuba. – La situación de los enfermos mentales es cada vez más preocupante. El número creciente de personas con trastornos psiquiátricos severos viviendo en las calles, sumidos en un verdadero estado de miseria, indica que no fueron suficientes los no muy lejanos acontecimientos del Hospital Psiquiátrico de La Habana, Mazorra, cuando en el invierno del 2010, por negligencias, abusos, pero más por la desidia de las autoridades de salud, falleció casi una treintena de pacientes.

Han transcurrido poco más de cuatro años de una tragedia que conmovió al mundo y, a pesar de la avalancha de sanciones de los tribunales a los responsables “directos”, el estado de las cosas empeora. Lo que revela que aquello solo fue un acto de prestidigitación para aplacar a la opinión pública.

Las medidas implementadas por el gobierno para evitar otro escándalo similar al parecer solo han funcionado al interior de algunas instituciones hospitalarias, como para proyectar una idea de orden que poco tiene que ver con la realidad.
Fuera de los muros de hospitales, policlínicos y otras áreas de salud, deambulan hombres y mujeres, en su mayoría ancianos, sin ningún tipo de amparo. Expuestos a la indolencia de funcionarios, dirigentes y de esos que debieran ser “oficiales del orden”, muchos enfermos mentales van convirtiéndose en parte del paisaje cotidiano de nuestras ciudades.

Foto filtrada a la prensa fuera de Cuba. Demuestra el deplorable estado físico de los enfermos mentales del Hospital Psiquiátrico de La Habana, de la treintena que falleció en 2010 presuntamente por un hipotermia severa_archivo
Foto filtrada a la prensa fuera de Cuba. Demuestra el deplorable estado físico de los enfermos mentales del Hospital Psiquiátrico de La Habana, de la treintena que falleció en 2010 presuntamente por una hipotermia severa_archivo

Tan solo en el Reparto Eléctrico, en la periferia de La Habana, deambula una decena de individuos a la vista de los militares retirados de las Fuerzas Armadas (que conforman la mayoría de los pobladores del lugar), tan preocupados por sus propias miserias personales que no reparan en la necesidad de presionar a las autoridades para que atiendan los casos como debiera ser, de acuerdo a lo que pregonan los informes oficiales sobre seguridad social y atención médica.

Los enfermos duermen a la entrada del Policlínico del Reparto Eléctrico, y cuando entran al edificio son expulsados por el personal médico, como si no fueran sujetos que necesitan ser atendidos.

En el Parque Central de La Habana, incluso a las puertas de los hoteles lujosos de la zona, abundan escenas verdaderamente dantescas que contrastan con el ficticio ambiente de sosiego de algunos turistas y demás transeúntes.

Hace unos días, mientras caminaba por el lugar, capté con la cámara una imagen de un sujeto que ya es parte del entorno. En esa ocasión, discutí con un policía que me impedía tomar fotos de la escena. Para evitar un conflicto de imprevisibles consecuencias, decidí retirarme, aun cuando el militar permaneció imperturbable, como si aquel hombre tirado en el suelo solo fuera un bulto o uno de los tantos desechos que infectan la ciudad.

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