El Mariel: otra burla para los trabajadores cubanos

El Mariel: otra burla para los trabajadores cubanos

Raúl y Dilma Rousseff, cómplices, inauguran el primer muelle del megapuerto

mariel. dilma-rousseff-raul-castro LA HABANA, Cuba. –  Los primeros 700 metros de muelle del megapuerto de Mariel son inaugurados por los mandatarios de Cuba, Raúl Castro, y Brasil, Dilma Rousseff, en paralelo a la II cumbre de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños).

El gobierno de Rousseff –segundo mayor socio comercial de Cuba después de Venezuela–, ha financiado el 75 por ciento de las obras. Hace cuatro años otorgó a la isla un crédito de 600 millones de dólares y estudia concederle un segundo. El centro del proyecto es el megapuerto. La bahía de la capital quedará reservada para los cruceros.

Estas asociaciones empresariales con capital extranjero parecen ser la principal opción de las  autoridades cubanas para reconstruir su maltrecha economía. Una inversión multimillonaria del gobierno brasileño asume el mayor peso en la reconstrucción y modernización del puerto de El Mariel, ubicado varios kilómetros al oeste de la capital. La inversión pretende convertir, en poco tiempo, el enclave portuario en espacio para el tráfico marítimo internacional.

Desde el punto de vista técnico, el proyecto contempla, además del puerto para los grandes buques Postpamanax –capaces de transportar más de 12,000 contenedores–construido por la empresa brasileña Odebrecht, una zona franca industrial y comercial que abarcará 465 km2., y facilidades para el trasiego y almacenamiento de mercancías, el establecimiento de plantas de producción industrial, al viejo estilo de las conocidas maquiladoras.

mariel ZONAFRANCAMARIELMás allá del posible éxito de esta nueva tabla de salvación económica a la que parece aferrarse el régimen, resultan preocupantes sus implicaciones humanas y sociales. Se han unido dos gobiernos “socialistas” para explotar y estafar una vez más a los trabajadores cubanos. De un lado, Lula da Silva y el PT brasilero, y de esta parte, los sempiternos hermanos Castro, nos presentan un diseño en el cual los socialistas-empresariosmantienen el control monopólico, mientras los obreros cubanos solo reciben migajas de un gran negocio y, sobre todo, continúan privados de elementales derechos y beneficios económicos y laborales.

Las autoridades cubanas informaron sin sonrojo sobre la contratación de mano de obra a través de una entidad empleadora y, como es natural, con una remuneración que nada tiene que ver con su aporte laboral. A lo dicho, se une la ausencia de protección sindical que padecen aquí los trabajadores, víctimas de un sindicato único, que solo actúa como instrumento de control y manipulación al servicio del régimen.

Según testimonio de trabajadores y vecinos del lugar, ya comienzan a manifestarse las inconsecuencias laborales y de gestión que tanto perjudican el proceso empresarial y los intereses de los trabajadores cubanos. Incluso, ya se habla de persistente deserción de ejecutivos y especialistas brasileños, que, según afirman, no resisten la ineficacia empresarial ni comprenden cómo los obreros cubanos soportan sus pésimas condiciones de trabajo.

La fugaz y casi sorpresiva visita que en meses pasados realizó al enclave la presidenta brasileña Dilma Rouseff, parece confirmar que todo no marcha a pedir de boca en el ambicioso proyecto. De cualquier manera, los inversionistas de Brasil son responsables de su apuesta y de los riesgos que asumen al unirse a tan malos socios.

Baste recordar el ejemplo de la mega empresa canadiense Sherrit, la cual, después tantos años de asociación económica con los Castro, y de invertir  en Cuba en plena crisis de los noventa, a costa de ver a sus ejecutivos sufrir los perjuicios de la Ley norteamericana Helms-Burton, ahora ni siquiera sabe si podrá recuperar los cientos de millones de dólares que le adeuda su socio caribeño.

mariel bandera al fondoHabrá que ver si la expectativa de grandes beneficios le impide a estos “compañeros” brasileños (por demás viejos militantes sindicalistas y anti patronales) observar de qué manera el gobierno cubano expolia a sus trabajadores y cómo tritura a los pequeños empresarios emergentes con impuestos confiscatorios y con disposiciones leoninas y arbitrarias. O cuánta inhumana indolencia demuestran sus socios ante los ancianos, los desempleados, las madres solteras, que deben enfrentar sin respaldo los enormes retos de la actualidad económica, o los miles de cuentapropistas lanzados al desamparo y la desesperanza.

No sabemos qué va suceder en El Mariel en términos económicos. ¿Se convertirá este ambicioso proyecto en otro fracaso y otra sonada estafa? Pero lo que sí resulta visible desde ahora es la vergonzante actitud de políticos brasileños, curtidos en las luchas sociales y con evidentes alcances en este campo, que aceptan los beneficios de un negocio donde el acceso laboral se condiciona políticamente.

Tal actitud recuerda a los colonialistas europeos decimonónicos, muchos de los cuales eran liberales para la culta Europa y monárquicos y esclavistas en sus posesiones americanas.

Montesinos3788@gmail.com

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