El cubano asesinado en Uruguay que no pudo acariciar a su bebé en Cuba

El cubano asesinado en Uruguay que no pudo acariciar a su bebé en Cuba

¿Cómo un padre de dos niños, nacido hace 35 años en Santiago de Cuba, acaba muerto de dos disparos en la puerta de la Pensión Lema en Montevideo?

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Yons Corrales Contreras (foto cortesía del autor)

CIUDAD JUÁREZ, México. – El cubano Yons Corrales Contreras no quería quedarse en Uruguay: está en un ataúd. El pasado lunes 2 de diciembre lo asesinaron.

¿Cómo un padre de dos niños, nacido hace 35 años en Santiago de Cuba, acaba muerto de dos disparos en la puerta de la Pensión Lema en Montevideo?

3 de junio del 2018:

Se separaron en Paraguay: no había más dinero para todos. Él partiría a Montevideo. Ellos proseguirían su camino hacia Estados Unidos. En cuanto se asentasen en la llamada “tierra de la libertad” lo ayudarían a continuar la travesía hacia Norteamérica.

Yons conoció a su segundo hijo por videoconferencia. Cuando tuvo que salir de Cuba la mamá del pequeño estaba embarazada de cuatro meses.

La despedida fue el 18 de abril del pasado año. Entre la alegría y la tristeza. Adelaida y Pedro, sus padres, se enfrentaban por partida doble a la esperanza con sentimientos encontrados. Hace un año habían vivido algo parecido, cuando el primero de sus hijos en busca de asilo emprendió el camino hacia España. Pero ahora eran dos a la vez: los hijos que se veían obligados a dejar Cuba. Ese día, ella pensó que ya sus tres hijos vivirían lejos de quienes más amaban. Y lloró. Le quedaban en la Isla sus nietos.

En Montevideo, Yons trabajaba repartiendo comida. Ahorraba para poder continuar su viaje.

Le sorprendió el programa de retorno a México para los que solicitan el asilo político, en Estados Unidos, conocido MPP, por sus siglas sin inglés. Y con él, más medidas migratorias restrictivas del gobierno estadounidense.

Desde que nació su bebé, una idea le rondaba más fuerte en su cabeza: viajar a Cuba. Estaba centrado ahora en regularizar su situación migratoria en el país suramericano. Quería conocer a su hijo. Disfrutar de su primer niño, de 11 años. Ver a los suyos.

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Yons Corrales Contreras, en un altar en casa de sus padres en La Habana, que ruegan poder sepultarlo en su tierra (foto cortesía del autor)

Pasaron siete meses en Uruguay. Hasta que en la madrugada del domingo al lunes 2 de diciembre, lo asesinaron. En el Barrio Palermo de Montevideo, una de las zonas más peligrosas de la ciudad, donde viven en pensiones migrantes cubanos que son asaltados.

“No tenemos ni idea de qué es lo que pasó, no tenía problemas con nadie”,  afirma a CubaNet  la cubana Victoria Suárez, que también se quedó varada en la misma ciudad, donde trabaja en una empresa de limpieza.

“Todo el mundo lo quería, muy compartidor, siempre alegre, siempre ahí para todo el que lo necesitaba“.

En el celular de Helmys Losada hay unas fotos de su gran amigo en un féretro, rodeado de otros migrantes cubanos en una funeraria de Montevideo.

En ellas también  se capta su rostro en lágrimas en el momento en el que asiste, por videoconferencia y desde Estados Unidos, al velatorio de “mi capitán”.

Los migrantes cubanos que conocieron a Yons le organizaron un velorio de tres horas en una funeraria de la capital de Uruguay. De 10 de la noche a la una de la madrugada. Después de sus jornadas de trabajo. Intentaban devolverle la dignidad arrebatada por un tiro. Todos atrasaron sus sueños y desembolsaron los 36 mil pesos uruguayos, unos 1 300 dólares, que costó honrarlo. Parecía dormido.

La última vez que conversó con él, fue horas antes de ser asesinado.

“Habló con todos los que salimos juntos de Cuba. Yo estuve con él por horas y me quedé dormido. Me desperté con la noticia”, recuerda Helmys.

“Él estaba de lo más bien. Me decía que trabajaba todos los días, que no me preocupara, que no le mandara dinero, que sólo quería que reuniera y que cuando estuviera listo para salir a Estados Unidos, me avisaba”.

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Altar de honor en la casa de los padres de Yons en La Habana (foto cortesía del autor)

Juntos viajaron hasta que se acabó el dinero que les prestaron. Eran como hermanos.

“La funeraria quiere 13 mil dólares por trasladarlo a Cuba. Es injusto. Qué usted cree, que ese dinero, con mucho menos, él hubiera llegado hasta aquí (EE.UU). ¡Qué cosas tiene la vida!”.

Yons Corrales está ahora en una morgue de Montevideo, donde permanece “congelado” hasta que se puedan reunir los fondos para poder ser despedido por sus padres y familia en Cuba.

Un prima desde Texas está movilizando a sus amigos y compañeros de trabajo para conseguir fondos para que el joven cubano pueda ser velado en su tierra. Ha organizado hasta un desayuno para recaudar fondos.

“El tiempo apremia y la desesperación nos embarga para que descanse Yons finalmente en paz”, dice la joven.

En la Pensión Lema, donde vivía Yons en un cuarto que compartía con una cubana, nadie quiere hablar. Los que lo hacen piden anonimato. Al parecer,  pasada la medianoche del pasado domingo, un uruguayo fue en busca de un cubano a la pensión donde se hospedaba Yons. El cubano, ahora asesinado, defendió a su compañero.

El uruguayo regresó enfadado a su casa y volvió a la pensión con un arma para matar al cubano que había defendido a su objetivo.

Las cámaras de seguridad grabaron el crimen. La policía de Montevideo detuvo a un uruguayo de 49 años de edad como presunto sospechoso del crimen, de quien no se ha desvelado oficialmente su identidad, como de igual manera se hizo con el nombre del asesinado cubano, que CubaNet pudo obtener en la investigación periodística del asesinato.

El asesino ya ha pasado a disposición judicial, según confirmaron las autoridades a CubaNet.

El fiscal de homicidios Juan Gómez solicitó 150 días de prisión preventiva para un uruguayo de 49 años de edad, que tiene diez antecedentes penales. Al presunto asesino se le establecieron cargos por homicidio, tenencia de armas y de estupefacientes.

En La Habana, el asesinato de Yons Corrales Contreras ha estremecido también a quienes lo conocieron rumbo hacia Estados Unidos y no alcanzaron su objetivo.

“Lo conocimos en Paraguay. Nos ayudó mucho a buscar trabajo, alquiler. Todos los cubanos lo querían muchísimo”, destaca Ainsley Caridad, que decidió regresar a Cuba con sus dos niñas cuando se encontró en la selva de Colombia y sintió la muerte.

En los hogares de Cuba se van acumulando las velas y flores por los que fueron asesinados o murieron este año el camino hacia Estados Unidos. Esta vez, para Yons Corrales Contreras en La Habana.

Su madre, que al recibir la noticia pensó que su hijo no era el muerto y que quizá se trataba de otro migrante cubano, sólo espera ahora poderlo abrazar por última vez. En un ataúd.

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Acerca del Autor

Judith Torrea

Judith Torrea

Judith Torrea es una periodista independiente que cubre la realidad de la frontera de México con Estados Unidos desde Ciudad Juárez, México. Es autora de dos libros y coautora de cuatro. Su trabajo ha sido reconocido desde sus inicios como reportera, con el premio nacional contra el racismo de Manos Unidas por su cobertura de la realidad inmigrante de las mujeres africanas en Europa, y el Ortega y Gasset, entre otros galardones en España, Alemania y Estados Unidos. Antes de vivir en la frontera, reportó el mundo de la política y economía europea desde Bruselas y Francia en Euronews, la televisión pública europea; formó parte del equipo de prensa que seguía al ahora ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg y cubrió el mundo de las estrellas del espectáculo en Nueva York como escritora principal de la revista People en español.

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