Así es el módulo para reforzar la alimentación de los ancianos en Cuba

Así es el módulo para reforzar la alimentación de los ancianos en Cuba

El módulo de alimentos entregado a adultos mayores de 65 años en Lawton apenas contiene dos libras de harina de maíz, un libra de picadillo de espaguetis y cuatro huevos

 

Cuba, Alimentos,
Módulo de alimentos entregados a los adulto mayores de 65 años (Foto de la autora)

LA HABANA, Cuba. – Desde marzo de 2020 los cubanos estamos ante la disyuntiva de protegernos del COVID-19 o ignorar el aislamiento y salir a la calle en busca de comida –algo que no siempre logramos, porque cuando el nuevo coronavirus entró a nuestro país nos encontrábamos en una fase crítica de desabastecimiento–. Marina es una vendedora ambulante que lleva un mes sin trabajar. Me contaba que el sábado salió muy temprano y fue caminando desde Lawton hasta el agromercado del Mónaco con la esperanza de encontrar comida. Sin embargo, aunque esperó un tiempo por si acaso traían algo, tuvo que regresar con las manos vacías.

Debido a que encontrar alimentos es cuestión de “suerte y verdad” –como dicen algunos–, las personas salen a deambular de tienda en tienda y, si aparece algo, hacen la cola. Otros, más optimistas (o algo ilusos), hacen la cola por si surten. Estas colas han sido bautizadas jocosamente como “las colas de los bobos”. Para resolver el problema de la exigua cantidad de artículos que se pueden adquirir por persona, cuando una familia es numerosa salen dos o tres a comprar, pues para evitar que la gente marque más de una vez les anotan el número del carné de identidad al recibir el producto en cuestión. En uno de esos recorridos, la joven Maité pudo conseguir un pomo de aceite de un litro (para seis que son en su familia). Al otro día volvió a salir y coincidió que sacaron aceite en la misma tienda. Cuando le tocó su turno, después de una demorada cola, se negaron a venderle, pues ya había comprado el día anterior.

Y es que la dictadura castrista lleva ya sesenta años haciendo promesas que no ha cumplido, y, como en anteriores ocasiones, culpan a otros de su incompetencia. Así secuestraron y explotaron a su antojo los recursos de nuestro país y así se apropiaron de toda la actividad comercial, solo para destruirla. El resultado es palpable: hoy no tienen comida que venderle al pueblo.

A pesar de ello, optan por un nuevo experimento: la venta en las bodegas de “módulos” cuyo verdadero objetivo es racionar al máximo los pocos productos en existencia y ganar tiempo, mientras la gente espera como pichones con el pico abierto a que les caiga algo. Así los hay que aguardan hace más de quince días por la pasta dental y el detergente líquido del módulo de aseo.

Cuando los medios anunciaron que para reforzar la nutrición de los ancianos se les iba a vender un módulo de alimentos a los consumidores mayores de 65 años, comenzaron las especulaciones sobre el precio y el contenido, pues la forma en que presentaban los productos en televisión propiciaba múltiples malentendidos. Aparecían paquetes de salchichas, se hablaba de croquetas, de masa cárnica (ese infame invento castrista cuya verdadera composición nadie conoce). Algunas personas decían que el paquete costaba 500 pesos, o que incluiría una bolsa de leche, arroz, azúcar, una libra de aceite, pollo, un paquete de perritos, y todos se preguntaban con qué iban a pagar los ancianos.

Sin embargo, cuando comenzó la venta del cacareado paquete, todo el mundo se quedó perplejo. Era inconcebible que el gobierno vendiera esa bazofia, que despertó comentarios negativos hasta de los más adeptos: 2 libras de harina de maíz con bichitos ($ 4,80), 1 libra de muleta (picotillo de espaguetis, $ 15) y 4 huevos ($ 3,60), además de 4 jabas, a peso cada una. Total: $ 27,40. Otro módulo incluye una mano de plátanos burros (a veces pasados) y un pedacito de calabaza (en ocasiones podrido) por 10 pesos. Al preguntar a un funcionario cuándo venderían las salchichas, este me explicó que a cada municipio sería enviada una sola proteína, de manera que si a Diez de Octubre habían enviado huevos, no recibiríamos salchichas ni otro embutido.

“Los dirigentes se llenan la boca para decir muy cínicamente que este sancocho es para reforzar la alimentación de los ancianos”, despotrica un vecino. “Lo que yo quisiera saber es si a todos ellos les venden esta porquería”.

Si tienes familiares en Cuba comparte con ellos el siguiente link (descargar Psiphon), el VPN a través del cual tendrán acceso a toda la información de CubaNet. También puedes suscribirte a nuestro Boletín dando click aquí.

Gladys Linares

Gladys Linares. Cienfuegos, 1942. Maestra normalista. Trabajó como profesora de Geografía en distintas escuelas y como directora de algunas durante 32 años. Ingresó en el Movimiento de Derechos Humanos a fines del año 1990 a través de la organización Frente Femenino Humanitario. Participó activamente en Concilio Cubano y en el Proyecto Varela. Sus crónicas reflejan la vida cotidiana de la población.

[fbcomments]