Somos un pueblo frustrado

Somos un pueblo frustrado

Son precisamente nuestros jóvenes adoctrinados los que emigran en busca del bienestar, la libertad y mejores oportunidades de vida

Cuba jóvenes cubanos
Cuba: Somos un pueblo frustrado. (Foto: archivo)

LA HABANA, Cuba.- Cuando Joaquín le entregó a la dependienta de la farmacia las recetas de los medicamentos, esta le devolvió cuatro, pues sólo había una de las cinco medicinas que le recetó la doctora (Dipirona de 500 mg). El anciano le pidió localizarle al menos el antibiótico, pero ella le respondió que en ese envío no había entrado en todo el municipio Diez de Octubre. A continuación, le pidió Polivit –que se vende por la libre– pero la mujer exclamó: “¡Ay, mi viejo, eso hace mucho rato que no se fabrica!”. Molesto y frustrado, Joaquín murmuró: “No me explico: exportan medicinas, equipos hospitalarios, mandan médicos a trabajar fuera del país, se cogen casi todo el sueldo de ellos, pero no hay medicinas. ¿Dónde meten el dinero?”.

La pregunta que se hace Joaquín la escuchamos a diario, pues la población se cuestiona en qué se invierten las ganancias en manos de la dictadura castrista, de las que no se rinde cuentas al pueblo. Hace unos días, me decía un viejo amigo que luchó contra Batista: “Son los dueños de nuestro país, se han adjudicado el derecho de disponer de nuestras vidas, obligándonos a ser inmorales para sobrevivir mientras ellos se dan vida de millonarios a costa de Liborio. Disponen a su antojo de las riquezas de nuestros suelos, de los excelentes productos de nuestros mares (incluyendo las playas), de los más acogedores lugares, de los más hermosos paisajes, de los mejores hoteles. Nos han privado del derecho a vivir con decoro, nos han estigmatizado durante sesenta años con una ‘revolución’ que nos ha arrastrado a la miseria moral y material, exigiéndonos sacrificios para vivir a costa nuestra, chupándonos la vida como sanguijuelas”.

“¡Cada día esto está más malo!”, exclama el anciano Pablo. Y es que ya sin asombro –pero sí con pesar– los cubanos que peinan canas y que en su momento cifraron sus esperanzas en la revolución, hoy observan defraudados cómo día a día las condiciones del país se depauperan. Y continúa: “En épocas pasadas fuimos unos mantenidos de los rusos a cambio de nuestra integridad. Después, nos colgamos de Venezuela, que está tambaleándose, y volvemos a un nuevo período de escasez generalizada que nos estaba golpeando fuerte desde antes de que el gobierno de EE.UU. aplicara las nuevas medidas económicas. Y es que después de sesenta años, está demostrado que el comunismo, para lo único que funciona, es para esclavizar a los ciudadanos”.

Y es que con el inicio en el círculo infantil o en la escuela, nuestros niños comienzan a recibir adoctrinamiento por un personal que, en la mayoría de los casos, no tiene capacidad para educar, ni la preparación pedagógica necesaria. Al mismo tiempo, se les inculca a los educandos el agradecimiento que deben mostrar hacia Fidel Castro, Raúl, el Che y otros más de la cofradía por el “sacrificio” que hicieron para que tuviéramos una revolución en Cuba que les da educación y salud pública gratuita. Eso sí, manifestar alguna opinión contraria al régimen es un grave delito de contrarrevolución que involucra a sus padres. Así, desde pequeños se les obliga a mentir y los padres deben lidiar con esa realidad. Los ejemplos –como el del hijo de Marlén– son muchos: el niño comenzó este año en preescolar y ya le cantó a sus padres una canción dedicada al Che, que le enseñó su “seño”.

Sin embargo, pese a todo este adoctrinamiento, paulatinamente los niños y jóvenes intuyen las mentiras, el cinismo político y la falsa moral “revolucionaria” de la cúpula gobernante de Cuba, aunque sigan fingiendo, como muchos cubanos. No es de extrañar entonces que el país se siga despoblando, pues son precisamente estos jóvenes adoctrinados los que, cansados y defraudados del estigma de la “revolución” cubana, van en busca del bienestar espiritual y económico. Hoy, la familia cubana sufre al ver a sus hijos desperdigados por el mundo en busca de libertad y mejores oportunidades de vida, y es precisamente el país más vilipendiado por los comunistas la ansiada meca de los cubanos.

De manera que la tan cacareada “guerra de todo el pueblo contra el imperialismo” la pierden año tras año los comunistas, pues oleadas de nuevas generaciones de cubanos “invaden” a nuestro vecino del norte en busca de libertades.

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