Cuba y el pronóstico del hambre

Cuba y el pronóstico del hambre

Se identifica como el “Licenciado hambriento”. Sus vídeos recorren la Isla de teléfono en teléfono

LA HABANA, Cuba.- Se identifica como el “Licenciado hambriento” y ofrece su pronóstico peculiar sobre el “azote del hambre nacional” a quienes preguntan por el “estado” de los tiempos en una isla demasiado tormentosa.

¿De dónde ha salido? ¿Quién es? ¿Dónde vive? No importan demasiado esos detalles a quienes lo escuchamos hablar de un tema sobre el cual pocos en Cuba se atreven a opinar abiertamente.

Como está prohibido hablar del hambre en Cuba, así como sobre otras muchísimas cosas relacionadas con las gestiones del gobierno, la gente piensa que el hombre está loco. Pudiera ser, pero apuesto a que, quizá, sea no más que uno de los tantos cubanos “bromistas” que ríen para no llorar.

En Cuba el hambre no es un mito ni una mentira mediática ni una broma sin sentido. El hambre es real. La mejor prueba de que muchos la sufren es precisamente la recurrencia y el predominio del tema en el humor callejero durante más de medio siglo, así como el modo en que atrae la atención de aquellos que percibimos el mensaje, gracioso y directo, paródico y trágico, desde la empatía. El gracejo popular, espontáneo por definición, es la radiografía más fiel de una sociedad.

Los videos que algunos le han tomado en la calle a este cubano desconocido, hoy pasan de teléfono en teléfono de modo clandestino y es este uno de esos tantos que ahora corren por ahí, motivándonos a reír pero también a meditar sobre ese asunto primordial, monstruo temible, al que durante años se han enfrentado los cubanos de a pie.

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