Anarquista español llega a Cuba a tocar su música, hasta que choca con la policía

Anarquista español llega a Cuba a tocar su música, hasta que choca con la policía

“Mi mayor sorpresa fue que mi música se considerara contrarrevolucionaria para el Estado cubano”, afirma el violinista Albert Valiente

LA HABANA, Cuba. – Más allá de sus presentaciones en solitario y colaboraciones con proyectos musicales europeos, el músico español Albert Valiente lleva 14 años actuando en su principal escenario: la calle.

A los 17 años, sin haber recibido instrucción musical, tomó un violín y salió a recorrer el mundo. Ante la exigencia de la vida, aprendió a ganarse el sustento con sus presentaciones callejeras.

Durante los cinco años que vivió en granjas okupas en Holanda, alternó su predilección por la calle con una agrupación musical de Punk-folk, impulsando ideas anticapitalistas en su contenido musical.

Después de recorrer casi la totalidad de Europa, como músico callejero, el cantautor organizó una gira al otro lado del Atlántico. El motivo del nuevo viaje fue la presentación en Colombia, México y Cuba de su disco individual titulado, “Valiente”.

Hasta llegar a Cuba, el artista transmitió su música por los países visitados de Sudamérica. Las calles y los espacios privados le ofrecieron las posibilidades de intercambio cultural y sustento económico, tal y como describe a CubaNet.

“Viajé siempre sin dinero, en autostop por toda Europa, mezclándome con gente afín a mis ideas políticas (…) Tocando mucha música, transmitiendo ideas revolucionarias, que para nada tienen que ver con el totalitarismo socialista cubano.”

Valiente cataloga su música como de “poca vergüenza y mucha alegría”, pero desde la perspectiva del oficialismo cubano, el estilo anarcofolk es considerado desestabilizador.

Los cubanos que Albert Valiente contactó para que lo ayudaran, le aseguraron que sus propósitos culturales se resolverían al arribar a la isla.

“En ningún momento pude organizar nada serio en Cuba”, dijo el artista a CubaNet, y señaló que desde su entrada al país sintió la fuerza de la censura, que culminó en el encuentro con la policía, durante una de sus presentaciones callejeras.

“No pude obtener el visado cultural con el que podría haber ofrecido conciertos como en todos los lugares que he visitado (…) Antes de darme ese visado debía borrar imágenes que defienden mi identidad como músico y como persona”, lamentó el músico.

Fieles al Decreto 349, las autoridades solicitaron a Valiente eliminar el perfil en Facebook, imágenes y frases alegóricas al anarquismo.

“Mi mayor sorpresa fue que mi música se considerara contrarrevolucionaria para el Estado cubano.”

Durante el mes y medio que el músico español pasó en la isla, desistió de la idea de organizar algún tipo de presentación artística.

“Cuando compré el boleto para Cuba, nunca pensé que terminaría tocando el violín para los turistas extranjeros, como única forma de sobrevivir.”

Tocar el violín en la zona turística de la capital le permitió al músico español, no solo interactuar con artistas cubanos, le ofreció además la posibilidad de vivir sus carencias. Valiente explicó a CubaNet que antes de llegar a Cuba tenía otra percepción de la importancia que otorgaba el gobierno a los artistas cubanos.

“Los músicos cubanos con los que me relacioné cobran bien poquito en sus presentaciones. Los contratados por compañías pierden el 50% de los que cobran por tocar en bares y restaurantes. En ocasiones son siete músicos, y acaban viviendo solo de las propinas de los turistas. Digamos que los turistas no son muy agradecidos.”

El músico catalán sorteó a la policía cubana, una y otra vez, después que le prohibieran tocar en las calles.

“Yo soy músico callejero por eso, porque decidí trabajar libre. No creo que haya nadie por encima de mí que tenga la capacidad para autorizarme a transmitir mi música.”

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