Coronavirus e Internet: El régimen nunca queda bien

Coronavirus e Internet: El régimen nunca queda bien

Cuando los mandamases se percataron de la gravedad de la situación no hicieron más que poner en práctica lo que exigían miles de cubanos en las redes sociales

Cuba, Coronavirus
(Foto: Reuters)

LA HABANA, Cuba.  – El régimen castrista temía tanto a Internet que impidió todo lo que pudo el acceso a ella de los cubanos. Uno de los jerifaltes, con su mentalidad de matrero montuno, decía, hace unos años, que Internet era un caballo salvaje al que había que domar. Pero por mucho que se esforzaron y tiraron de las riendas, no han conseguido domeñar al potro, que cada vez se encabrita más.

No eran vanos los temores de los mandamases. Desde que los cubanos tienen acceso a Internet, el régimen perdió el monopolio de la información. Ya no pueden, como hicieron durante décadas, ocultar y manipular los hechos. Ahora trascienden a las redes sociales, y aunque la conexión sea lenta y cara, la población se entera de muchas cosas que las autoridades preferirían ocultar o disfrazar.

Las redes sociales están resultando un reto inédito para el régimen. Una batalla que está perdiendo, a pesar de las ciberclarias, las páginas censuradas y la contracandela de los blogs oficialistas. Se acabaron los tiempos en que podían mentir, decidir qué informaban y que no, y cómo le daban la vuelta más conveniente para sus intereses.

En Facebook, los mandamases, en momentos en que todo lo tienen en contra, son constantemente cuestionados, burlados, desafiados, insultados, maldecidos. Y, a falta de las respuestas que no tienen, para evitarse papelazos, faltas de ortografía y errores de concordancia, solo atinan a injuriar y bloquear.

Debe ser muy duro para los mandamases, tan soberbios como son, tener que ceder ante las quejas y reclamos de un pueblo cada vez más descontento y que ya se cansó de sus abusos. Y han tenido que hacerlo varias veces últimamente, y tragando buches amargos, dar marcha atrás y aplazar o posponer medidas contra los trabajadores por cuenta propia o los artistas independientes.

Acaba de suceder hace unos días, cuando las autoridades tuvieron que ceder ante los reclamos de la población de cerrar las escuelas para evitar entre los niños la propagación de la COVID-19. De todos modos, la mayoría de los padres y madres estaban decididos a no enviar a sus hijos a clases.

La población estaba indignada por la actitud indolente e irresponsable que mostró inicialmente el régimen ante las crisis del Coronavirus, cuando no solo se negó a cerrar los aeropuertos, sino que alentó a que siguieran viniendo turistas y dándoles garantías de que Cuba disponía de un fuerte sistema de salud, interferón y mucho sol y playas.

Cuando los mandamases se percataron de la gravedad de la situación, rebajaron el tono triunfalista y empezaron a tomar medidas, no hicieron más que poner en práctica lo que hacía días exigían miles de cubanos en las redes sociales.

Pero los cubanos no se conforman y se siguen quejando. De que faltan demasiadas cosas y sobran los policías. De que los médicos que envían para otros países, son necesarios en Cuba.  De que con tanta hambre como hay, no acaban de desatar las fuerzas productivas y siguen apostando por la planificación y las ineficientes empresas estatales.

Y es que este régimen, que a fuerza de engaños y atropellos perdió el favor popular hace mucho, ya no halla el modo de quedar bien con los cubanos. Ni siquiera las poquísimas veces que hace bien las cosas.

En Cuba faltan los alimentos, las medicinas, el jabón,  el agua. Y la gente, por mucho miedo que tenga al contagio, se aglomera en las guaguas y en las colas para comprar comida. Y si se imponen cuarentena, la pasan hacinados con sus parientes, cuatro, cinco, seis o más en una o dos habitaciones.

¡Y así asegura el gobierno estar preparado para vencer el COVID-19! ¿Con qué cuenta? ¿Con un puñado de consignas, los chivatones de los CDR, la Brigada Especial de la PNR y las invocaciones a Fidel Castro? Ah, y el interferón, la moringa y los rayos del sol.

Pululan los rumores, muchos de ellos descabellados. Reina el pesimismo. Luego de décadas de secretismo de Estado, no hay confianza en lo que informa el gobierno sobre la enfermedad. Muchos temen que los casos confirmados de COVID-19 sean más que los 58 oficialmente reportados hasta el 25 de marzo. Y también los muertos.

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Acerca del Autor

Luis Cino

Luis Cino

Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956). Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura. Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Fue subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.

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