Frei Betto y la debacle de la izquierda latinoamericana

Frei Betto y la debacle de la izquierda latinoamericana

El teólogo brasileño admite que la corrupción ha debilitado mucho la credibilidad de esta ideología de la que siempre se ha mostrado partidario

LA HABANA, Cuba.- Al fin se escucha una voz en los medios oficialistas cubanos que no culpa de la actual debacle de la izquierda en América Latina solo a “las conjuras del gobierno norteamericano y la derecha golpista”: en una entrevista con el periodista Elson Concepción que apareció publicada en el periódico Granma el pasado 29 de agosto, el teólogo brasileño Frei Betto admitió que la corrupción ha debilitado mucho la credibilidad de la izquierda latinoamericana.

Con una izquierda así, con tantos corruptos robando a las dos manos, sirviendo en bandeja los argumentos para que los juzguen y los encierren en prisión, no hace falta una derecha que se le oponga: ella misma se mata, como Chacumbele.

Solamente los mandamases cubanos y sus acólitos del PCC gozan la suerte de no tener que rendir cuentas ni responder cuestionamientos de diputados, periodistas y fiscales.

Ya hace varios años, en su libro La mosca azul, Frei Betto se había quejado de la corrupción y la demagogia politiquera en el Partido de los Trabajadores (PT). De hecho, por esos motivos fue que renunció en 2004 a su cargo de asesor para el Programa Hambre Cero en el gobierno de Lula Da Silva. Según explicó, mantenían a las familias en la dependencia permanente del gobierno porque esto resultaba en más votos en las elecciones.

A pesar de aceptar que hay un reverdecer de la derecha latinoamericana –“la izquierda está entrando en el closet y la derecha está saliendo”, dijo- Frei Betto espera que las pérdidas de la izquierda en la región sean reversibles, “a partir de que hagamos una autocrítica reconociendo nuestros equívocos”.

Uno de esos equívocos, según Frei Betto, es “pensar que el gobierno es un violín, que se agarra con la izquierda y se toca con la derecha”.

Un complicado galimatías este de Frei Betto, que parecería darle la razón a su idolatrado Fidel Castro, cuando en los años 70 se mostraba reluctante a que la izquierda accediera al poder por las urnas, dentro de las reglas de juego de la democracia representativa, y no a través de la lucha armada.

¿Recuerdan aquel viaje de Fidel Castro a Chile, a finales de 1971, que pareció interminable –duró 20 días-, cuando recorrió el país de punta a punta, pronunciando discursos incendiarios que serían el catalizador de la crisis que culminaría con el golpe militar del 11 de septiembre de 1973?

Traigo a colación aquel viaje porque el Comandante insistió en aconsejar a Salvador Allende la formación de milicias obreras. ¿Será esas milicias u otras organizaciones de corte parapolicial lo que lamenta Frei Betto que Lula Da Silva no haya creado cuando le reprocha “no haber fortalecido los movimientos populares”. ¿Querría convertir a los Sin Tierra y otros piqueteros en algo así como las brigadas de respuesta rápida del DSE, los pandilleros de los Colectivos Bolivarianos de Nicolás Maduro y los matones parapoliciales de Daniel Ortega que han ensangrentado Managua y Masaya? ¿Frei Betto, un monje dominico? ¡Quién lo diría!

Lamenta Frei Betto que los gobiernos del PT no se hayan dedicado a la educación política de las masas. ¿Se imaginan en Río de Janeiro, en lugar de escuelas de samba, escuelas de cuadros comunistas como la Ñico López?

También se queja de que no hayan promovido “la democratización de los medios”, o sea ponerlos bajo el control del gobierno, quizás no tanto como en Cuba, no hay que exagerar, que ya bastante daño le han hecho los tremebundos compañeros cubanos a la izquierda continental, sino como clama Correa, el expresidente ecuatoriano devenido presentador de un programa de la televisora Rusia Today, donde destila roña y despecho.

En la entrevista con el periodista del Granma, que fue realizada unos días antes antes de que el Tribunal Supremo Electoral impugnara la candidatura de Lula, Frei Betto no se mostraba optimista con las posibilidades de su amigo el expresidente encarcelado. Más bien espera que Lula pueda transferir sus votos a Fernando Haddad. Pero recordaba que según una encuesta reciente, “el 39% de los electores de Lula no pretenden votar por Haddad.”

Dijo Frei Betto: “Muchos quieren que Lula vuelva de nuevo al poder para tener el mismo nivel de consumo bajo su gobierno y del primero de Dilma (Rouseff)”.

Sentenció Frei Betto: “La izquierda no debe cultivar en el pueblo una esperanza de vida burguesa”. Y ahí mismo se puso metafísico el fraile, y cual penitente desde una celda del convento, habló de la importancia de “educar la subjetividad humana”, que considera “es tan importante como garantizar a la gente los bienes materiales esenciales para una vida digna”.

De eso, para que aclare sus ideas, pudiera conversar con los cubanos de a pie. Solo que no es con ese tipo de cubanos con el que Frei Betto se relaciona cuando viene a La Habana.

luicino2012@gmail.com

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